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Six Sides of the World. El enfrentamiento definitivo

Aquello era diferente. Llamaba la atención de forma natural. O como diríamos ahora “tiene personalidad”.

Curiosamente, y a pesar de los años transcurridos, el Cubo de Rubik mantiene su halo enigmático desde 1975, cuando su creador Ernő Rubik diseñó la primera versión de este rompecabezas en tres dimensiones casi por error. Ya en 1980 y con Ideal Toys como productor y distribuidor de este “juguete”, el Cubo de Rubik llegó al mundo para quedarse para siempre.

Hoy en día el Cubo de Rubik mantiene una amplia comunidad de usuarios, campeonatos internacionales y como no, youtubers especializados publicando tutoriales para que cualquiera pueda empezar a girar piezas con cierto criterio.

Los retos mentales, como el citado cubo, siempre han tenido su público y el sector del videojuego no es diferente. Six Sides of the World(Cybernetik Design, 2016) entra en esa categoría de reto mental con el videojuego como vehículo. Si de etiquetar se trata podríamos concluir que “puzle” es lo que mejor resume al primer producto de este estudio barcelonés.

Larga vida al Dios de los Puzles


El planteamiento es sencillo. Maigo, aparentemente un sistema de inteligencia artificial, viaja a través de los distintos sistemas planetarios resolviendo los puzles que se le presentan. Nada nuevo bajo el sol, si no fuese porque el primer impacto es percatarse que que todos los planetas tienen forma de cubo y como consecuencia, cada planeta es un puzle en sí. Six Sides of the World aprovecha la forma cúbica como parte de su mecánica en la enésima reinvención del reto mental. La orientación, la capacidad espacial, la memoria, la lógica y hasta ese punto de ingenio son las armas con las que cuenta el jugador en esta cruzada por demostrar que nuestra mente es ágil y capaz de resolver cada uno de los puzles que Six Sides of the World ofrece.

Portales, torretas láser, teletransportadores, satélites, modificadores de tiempo o interruptores de energía son algunos de los elementos que deberemos conocer a fondo si queremos resolver con éxito cada planeta, cada cubo, cada puzle.

Easy to control, hard to master


Six Sides of the World se juega de forma sencilla. Desde una perspectiva isométrica podemos girar el cubo (o los cubos) y orientarlo en la posición que más nos interese. Nuestro protagonista, Maigo, siempre aparece en punto del cubo a modo de inicio de nivel y para desplazarnos solo tendremos que seleccionar con el cursor el punto hacia donde queremos ir. No hay más. Un sistema de control apto para cualquier jugador, una trampa en la que todos caemos.

Cybernetik Design propone un ritmo de juego a disposición del jugador. No hay prisa por conseguir el objetivo aunque paradójicamente debas ejecutar la resolución del puzle de forma rápida atendiendo a los eventos que se dan. Es decir, la solución de cada uno de los puzles la conoces desde los primeros minutos del juego y podemos afirmar que prácticamente se repite en cada uno de los planetas que visitamos. El desafío está en diseñar y ejecutar el camino hacia la solución. Algo que empieza con un movimiento básico y va creciendo hasta desarrollar rutas alternativas, sistemas planetarios ocultos o niveles con algunos guiños al sector del videojuego.Ante un planteamiento así al jugador no le queda más remedio que avanzar porque eso significa seguir desafiando su capacidad de resolver rompecabezas, seguir alimentando su ego, seguir insistiendo en la seguridad que supone haber superado el último reto. Y entonces es ahí donde el recorrido se va endureciendo con el paso del tiempo, aquel que parece detenido en ocasiones mientras el jugador medita su próximo movimiento. Un error de cálculo y la sensación de fracaso hace acto de presencia. Mejor exploremos primero, asumiendo los errores que supone y reconozcamos el terreno antes de diseñar nuestro plan.

O quizás debería observar detenidamente cada una de las caras del cubo y buscar las conexiones entre cada una de ellas para encontrar el camino de las “baldosas amarillas de Dorothy”. Ya pero aquí hay un teletransportador que no funciona, debería encenderlo antes, pero espera, esa torreta láser me corta el paso, así que primero debería desactivar la torreta y entonces… ¡pero si son dos cubos juntos que conforman el puzle! Todo este proceso de forma natural mientras no hemos dado ni el primer paso con Maigo.
 
 

“Los cubos… esos cubos”

Tras lo expuesto queda claro que Six Sides of the World es un juego de puzles y en ese sentido Cybernetik Design es transparente. No obstante, durante el proceso adictivo de seguir probando su capacidad contra la máquina, el jugador se preguntará cuestiones más allá de la propia mecánica.

Preguntas como ¿Quién es Maigo? ¿Quién ha dispuesto estos sistemas de seguridad? ¿Hay algo que ocultar? ¿Se trata de avanzar resolviendo puzles sin más? harán acto de presencia a medida que el jugador avanza explorando las diferentes galaxias de Six Sides of the World.

Las respuestas a todas estas preguntas existen en el universo de los cubos que ha creado Six Sides of the World, por lo que recorrer cada rincón desbloqueando aquellos planetas ocultos mientras nos enfrentándonos a sus retos será la única forma de darle sentido al viaje intergaláctico del misterioso Maigo.

Sin embargo, en este punto el juego es conciliador con el jugador. Si bien se muestra implacable en la resolución de sus puzles, ofrece un camino más directo, incluso menos exigente para aquellos que ansíen llegar a ese final que siempre existe en el imaginario del jugador y que, de alguna manera, entendemos necesario. No será Six Sides of the World quien prive de esa obsesión al jugador. Adelante, avanza en “línea recta” si así lo deseas, la experiencia será positiva y reconfortante porque como ya hemos comentado, avanzar pasa por resolver puzles y eso siempre nos hace triunfadores. Sin olvidar, por otra parte, que someter a Six Sides of the World es el enfrentamiento definitivo.

El reto de Cybernetik Design


Six Sides of the World es el primer videojuego de Cybernetik Design, y este hecho ya supone un reto para cualquier desarrollador en ciernes. No por ello debemos interpretar que hay que ser benévolos a la hora de valorar la experiencia. Si quieres jugar con los mayores, debes competir como ellos. Precisamente es en este punto donde considero que Cybernetik Design da un paso al frente como desarrolladora de videojuegos. Me explico. Diseñar puzles, acertijos, juegos de palabras, laberintos o cualquier otro desafío mental puede estar al alcance de muchos; saber gestionar la frustración del jugador para que éste quiera seguir jugando a pesar de la dificultad del envite, solo lo consiguen un selecto grupo donde se acaba de colar Cybernetik Design con Six Sides of the World.

Posiblemente no llame la atención por su vertiente artística como otros videojuegos de su género. Ni presente un protagonista carismático con el que empatizar. Tampoco lo pretende. Solo destila personalidad, como el Cubo de Rubik.