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Uncharted 4 y la evolución de Naughty Dog

Hablar de Naughty Dog desde el año 2001 es hablar de uno de los estudios de desarrollo más importantes para Sony, que a partir de ese momento pasaría a ser de su propiedad en la creación de títulos exclusivos para su plataforma. Además, gracias a las posibilidades otorgadas por una gran empresa a nivel de herramientas y de dinero, fueron capaces de crear grandes obras en la historia de los videojuegos que a día de hoy han marcado en cierta medida todos los géneros donde han decidido involucrarse.

Lo más curioso de este estudio de desarrollo es comprobar su evolución a lo largo de todos estos años, descubriendo cómo en sus propias creaciones queda patente su personalidad y sus inquietudes en cada momento, dejando claro que no son un grupo de personas que se contenten con realizar videojuegos enfocados a un solo género o que no traten de explorar otras fronteras del medio. Esto lo podemos ir comprobando rápidamente si hacemos un viaje por sus obras de los últimos años.

En los años 90, Naughty Dog quedó instaurado en la industria de los videojuegos gracias a la creación de Crash Bandicoot (Naughty Dog, 1996), un juego puramente centrado en las plataformas, de un aspecto infantil y un personaje que consiguió establecerse como mascota de la primera PlayStation. Su estilo desenfadado y el predominio del género de las plataformas en casi todos los juegos posteriores de la que se terminaría convirtiendo en saga, dejaron claro que el estudio era un experto en este tipo de menesteres, e incluso en su siguiente incursión en el mercado podíamos seguir comprobando esta manera de entender los videojuegos.Jak and Daxter(Naughty Dog, 2001) volvía a convertirse en una saga con un aspecto infantil, centrado en contentar a los amantes del género de las plataformas. Sin embargo, en esta ocasión, ya trataron de experimentar con entregas posteriores al intentar dar un nuevo enfoque a sus esfuerzos. En la segunda entrega, por ejemplo, se trató de profundizar en los mundos abiertos más allá del género de las plataformas, dando un tono algo más maduro al conjunto de la obra y demostrando que las inquietudes del estudio estaban puestas en otras miras más allá de los saltos.

De esta manera es como terminó naciendo la franquicia Uncharted (Naughty Dog, 2007-2016), que con la llegada de la generación de PlayStation 3 irrumpió con una Naughty Dog muy diferente a la que habíamos visto años atrás, aunque manteniendo su esencia aventurera e incluso plataformera. Sin embargo, se dejó de lado el aspecto infantil para pasar a tratar de enfocar su aventura al aspecto más cinematográfico, con personajes más humanos y un ritmo de juego mucho más alto, tratando de sorprender al jugador en cada una de sus fases. Esto lo vimos muy bien representado en Uncharted 2: El reino de los ladrones(Naughty Dog, 2009), donde lo visto en la primera entrega se potenciaba para dar lugar a un juego espectacular en todos los sentidos, mucho más cinematográfico, dando rienda suelta a la imaginación del estudio para situar al jugador en situaciones extremas y trepidantes, sin dejar de lado la evolución de sus personajes en el sentido más humano.

Sin embargo, al final de esa generación algo pareció cambiar en las mentes pensantes de Naughty Dog, que parece que descubrieron que esa faceta humana, relacional, cinematográfica y algo más alejada de las propias mecánicas de plataformas, era la que más les gustaba explotar en ese momento. De esa manera, antes de terminar la franquicia Uncharted con una última entrega, es como nació The Last of Us (Naughty Dog, 2013), que nada tiene que ver con ninguno de los juegos anteriormente realizados por el estudio.

En The Last of Us se abandona totalmente el aspecto desenfadado e incluso cómico que todavía reinaba en muchas ocasiones en Uncharted, para tratar de contar una historia mucho más seria, humana y con las miras puestas en la evolución de la relación de los dos personajes protagonistas. La acción más trepidante dejó lugar a secuencias mucho más relajadas, en ocasiones, donde lo importante era que el jugador sucumbiera a las emociones que se remueven constantemente en esta obra. Esta evolución de Naughty Dog no solo se dejó ver en este juego, sino que también queda patente en su última obra, que pone punto y final a la franquicia comenzada hace casi una década.

Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón (Naughty Dog, 2016), es la entrega más diferente de todas las que conforman la franquicia, poniendo un punto y final que en ocasiones queda en evidencia como un deseo propio del estudio de desarrollo. En la nueva aventura de Nathan Drake, aunque sigue manteniendo la esencia aventurera y los momentos de accción frenética, se vuelve a apostar por una importancia de la historia y de la relación entre los personajes que la conforman, recordando en muchas ocasiones a lo visto en The Last of Us.

Incluso la forma de explorar los escenarios en Uncharted 4 recuerda enormemente a The Last of Us, aunque de una manera menos inspirada al estar algo menos justificado. En el juego protagonizado por Joel y Ellie tiene sentido recorrer cada palmo de los mapas para conseguir recursos y suministros totalmente necesarios para garantizar su supervivencia, uniendo la tensión que genera saber que en cualquier momento podemos encontrar a algún enemigo extremadamente peligroso, aprovechando esos momentos a su vez para seguir ahondando en la relación de los protagonistas. En la obra protagonizada por Nathan Drake, esta exploración solo nos servirá para encontrar elementos coleccionables, disfrutar de las bellas estampas en forma de paisajes y desbloquear nuevas conversaciones con el acompañante de turno.

La justificación de cada una de las acciones que realizamos en Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón también es curiosa, encontrando muchos menos momentos de acción y una presencia mucho más pequeña de enemigos a lo largo de todo el juego. ¿A qué se debe? A que Naughty Dog prefiere dar coherencia a la presencia de un ejército de mercenarios que a enfrentarnos a oleadas de cientos de enemigos, como ocurre en las entregas anteriores. Es evidente que en esta ocasión el estudio ha querido enfocarse en otros menesteres, pero que no funcionan tan bien como lo visto en The Last of Us debido a su contexto y al propio género.

Por eso, la evolución de Naughty Dog y sus inquietudes deja claro que el camino marcado por Uncharted debía terminar para ellos, por eso se ha dado un adiós en esta cuarta entrega. Igual que el salto que se dio hace una década entre lo que mostraban Crash Bandicoot o Jak and Daxter y la nueva manera de entender los juegos con Uncharted, se ha dado ahora con un estudio que quiere explorar otras maneras de desarrollar sus videojuegos, dando mucha más importancia a la historia y a sus personajes. The Last of Us es el camino que quieren seguir a partir de ahora, por eso el adiós a Nathan Drake en Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón permite entender como obvias las nuevas inquietudes de un estudio que siempre, desde sus inicios, ha experimentado con multitud de elementos nunca antes vistos en los videojuegos, convirtiéndose por méritos propios en uno de los referentes de la industria.