web analytics

Traducción de videojuegos: ¿arte o negocio?

Se dice que en algunos países los videojuegos se traducen al idioma pertinente al ser obligatorio por ley. Se dice de Francia, de Alemania e incluso de España. Basta ir a un buscador cualquiera y dar una vuelta por internet para ver que es una creencia bastante extendida. Pero ¿qué hay de cierto en ello? La respuesta es sencilla: nada. O casi nada…

La semana pasada, se anunciaba que Kingdom Hearts: Dream Drop Distance (Square-Enix, 2012) llegaría traducido en tres idiomas: inglés, alemán y francés. Los mercados italiano y español deberían conformarse con los manuales en su idioma y subtítulos de juego en inglés. La indignación de muchos jugadores de ambos países se ha dejado leer por la red, con peticiones online incluidas, solicitando (cuando no exigiendo) una traducción a italiano y español.

Las argumentaciones han sido de todo tipo, desde que Square-Enix es una empresa con suficiente dinero como para permitirse localizar el juego hasta que “una traducción no se tarda nada en hacer”. Esto último, claro está, no es cierto. Hay compañías que hacen “traducciones express”, contratando un par de traductores freelance que traduzcan el texto en poco tiempo y luego contratando un grupo de testers que revisen su trabajo de forma somera. Un proceso relativamente rápido y relativamente barato, pero que repercute en la calidad de la localización.

Para muchos sería suficiente. Sólo quieren enterarse de la historia, y aunque la traducción fuese pésima, para ellos es mejor que un título en inglés. Sin duda la labor de traducción está poco valorada.

Una buena localización es un proceso largo y complejo. Aún cuando no se programen nuevos contenidos propios para el territorio en cuestión, una localización no es una mera cuestión de letras y voces. Además de traductores, se siguen necesitando programadores para implementar las traducciones y doblajes en el software, artistas gráficos que diseñen los textos gráficos (parte del texto mostrado en pantalla puede ser una textura), testers que controlen la traducción e implementación de los cambios, productores y coordinadores que supervisen el proceso de localización…

En otras palabras: una localización bien hecha requiere tiempo y dinero, y la intervención de numerosas personas. Pero generalmente será de mayor calidad. Un juego corriente de unas 250.000 palabras puede necesitar de tres a cuatro meses de localización y un presupuesto cercano a los 500.000 €. Obviamente, es una estimación ya que depende mucho del tipo de proyecto y compañías involucradas.

Square-Enix podría haber hecho una traducción express, pero ¿compensa sacar un producto traducido de menor calidad? Y una traducción bien hecha, ¿habría sido rentable? España es un mercado pequeño, pero ¿hasta qué punto eso hace inviable una traducción?

Entre las voces que han protestado por la decisión de Square-Enix, no han faltado los que pedían una ley para España que obligue a la traducción de videojuegos, “como ocurre en otros países”. Lo cierto es que en Europa no existen leyes semejantes. Probablemente esta creencia esté basada en una ley francesa que regula el uso del idioma: la ley Toubon.

Dicha ley afecta también al ámbito de los videojuegos, pero en contra de la creencia popular, no obliga a las compañías a traducir los juegos que lanzan al mercado. La ley tan sólo exige la traducción de mensajes dirigidos al consumidor, o lo que es lo mismo: mensajes publicitarios, de contenido legal (copyright, condiciones de uso, etc.) y las instrucciones de uso (manuales z similares). El texto del propio juego, por tanto, puede estar en cualquier otro idioma.

Sea como fuere, la pregunta queda en el aire y puede dar lugar a un interesante debate: ¿debería existir una ley que obligase a traducir al castellano los videojuegos lanzados en España?

EL SEÑOR DE LOS LADRILLOS8 entradas como autorLa NES me convirtió en apasionado de los 8 bits. Y también en nintendero; eso dicen las malas lenguas. ¿Otra extraña costumbre? Jugar juegos malos por placer… y disfrutarlos. ¡Aunque no le hago ascos a los juegos buenos!