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Pensar en imágenes: Inside

2016-07-15
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Uno de los puntos fuertes de Inside es su profunda ambigüedad. El juego de Playdead, los mismos de Limbo, se disfruta pese a que no tengamos una idea completa de lo que está sucediendo. Atamos cabos y encontramos un significado en la sucesión de puzles, ambientes y situaciones que se nos plantea desde el estudio danés, pero resulta insuficiente. El énfasis en un “mostrar” en lugar de un “contar” deja espacio para que el usuario pueda rellenar los huecos que la narrativa dejó vacíos. Es como si lo que está dentro de Inside tuvieran que ser nuestras explicaciones.

Este artículo pretende pensar Inside desde lo que sugiere. De esta manera vamos a hacer un recorrido desde imágenes que remiten a otras imágenes, de tal manera que nos permita generar cierto sentido. No se trata de encontrar las referencias, trabajo muchas veces un tanto estéril, si no de cómo otras imágenes pueden ser tan descriptivas como la palabra. Tampoco uno quiere que sea una explicación global al videojuego, sino pequeñas viñetas sobre lo que evoca Inside.

¡Corre, chico, corre!

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Mi primer recuerdo cinematográfico fueron unas linternas que buscaban a alguien por el bosque durante la noche. Era muy pequeño, apenas cuatro años; en ese momento me pareció lo más aterrador del mundo. Estaba seguro que esas personas querían hacerme daño.

E.T. (Steven Spielberg 1982) abre su primera secuencia unos tipos del gobierno que persiguen al extraterrestre. Como sabéis, E.T. pierde la nave de sus compatriotas y debe refugiarse en la casa de Elliott. Niño y alien, además de compartir aventuras, crean un vínculo tan fuerte que lo que siente uno acaba por sufrirlo el otro.

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Esas luces que despersonalizaban a los perseguidores siguen resultando terroríficas. Hombres sin rostro cuyas intenciones se presentan como siniestras y poco amigables. Inside abre su diálogo con el jugador en un bosque, en la noche, con un ser aparentemente indefenso que debe evitar a unos hombres con linternas cuyas intenciones son bastante desagradables. El niño vestido de rojo, como Elliott en la secuencia final de E.T., otra vez en un bosque, otra vez huyendo.

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“Ser una carcasa vacía”

 
 
 

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Pellejos humanos vacíos sin voluntad


Invasion of the body snatchers (Philp Kaufmann 1978) es un remake de la película homónima de Don Siegel de 1956. Unos extraterrestres inician una invasión silenciosa mediante unas esporas que se introducen en tu cuerpo y acabas siendo sustituido por un alíen con tu mismo aspecto exterior pero que forma parte de una especie de consciencia colectiva. Se vaciaba el interior: ni siquiera se es un zombi, algo te ha robado la piel.

Cuando se estrenó el remake de Kaufmann la situación política tenía los elementos suficientes como para diferenciarse de manera considerable del clima de la original. Aunque EE.UU seguía en Guerra Fría los problemas internos derivados de la política corrupta de Nixon, la guerra del Vietnam y el desencanto provocado por la crisis del petróleo, lleva a los autores a poner el énfasis en lugares distintos. En la película de 1956 el terror al comunismo era lo que le daba el empaque: nada más terrible para una EE.UU post-guerra de Corea que una sociedad en la que la individualidad queda sometida por una colectividad en la que todos son iguales.

En la película de Kauffman se repiten ciertos elementos de la de Siegel, pero aquí no hay miedo a una colectividad comunista, si no a los desmanes de los gobiernos totalitarios. La búsqueda del disidente, la acusación sin control.


 
 

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Esas colas de personas recogiendo sus vainas alienígenas mientras están flanqueados por el ejercito son un espejo deformado de las vainas humanas, esos zombis, que encontramos en Inside. En otro lugar interpreté que Inside era una historia sobre una invasión extraterrestre que salió mal. El ser humano es tratado como un pellejo vacío sin voluntad. El horror de un mundo sin sentimientos, solo la perfección de una maquinaría burocrática organizada.

Paranoia e inquisición


Inquisidor, del latin “inquiere” que significa “buscar”, que acabó por ser interrogar. El inquisidor era el que buscaba la verdad pero, ¿cuál de ellas? Una profunda, espiritual. ¿Qué es lo que hay dentro de ti? ¿Auténtico amor por Dios? ¿El diablo? ¿Un judío que jamás se convirtió? ¿Un luterano? ¿Un infiel? La secuencia que más recuerdo de The Thing (John Carpenter 1982) es en la que el personaje de Kurt Russel, con el lanzallamas purificador en mano, trata de averiguar cuál de sus compañeros es en realidad una criatura de otro planeta. El calor del fuego daña al alien. Sentados en un corrillo, atados y bien atados, Russel va quemando las muestras de sangre de sus compañeros para dar con aquel que ya no es como ellos.
Aunque en Inside no existe ese clima de paranoia claustrofóbica de The Thing había algo en su atmósfera, en esa sensación de Gran Hermano que todo lo vigila para guardar el orden, que me resultó inevitable recordar el film de Carpenter. Cuando el niño alcanza su objetivo y se fusiona con la masa sin forma, cuando todos esos brazos y caras y cuerpos se convierten en un solo ser en lugar de ver a David Cronenberg (y su “nueva carne”) lo que vi fue a Kurt Russel quemando a una criatura de otro mundo con su lanzallamas.

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“La memoria sin rostro”

 
 
 

El mapa de nuestro interior es el rostro. Aprendemos a manipularlo lo antes posible para comunicar cosas diferentes a las que estamos pensando. En Inside las caras no tiene rostro: no hay expresiones, ni ojos, ni boca, nada. No es solo un elemento estético –por supuesto, lo es –sino una reivindicación de la inaccesibilidad al interior de los personajes. La imposibilidad de conocer qué pretende el niño.

En la mayor parte de las ocasiones, los gestos y movimientos de los personajes son suficientes para que comprendamos qué hacen, pero desconocemos qué sucede, cuáles son sus motivos. Al niño, ¿le da miedo el agua? ¿Se sorprende al ver a la masa deforme? ¿Qué siente cuando los pollitos le rodean? ¿Cómo sabe que arrancándole el parásito al cerdo este se va a parar? ¿Siente compasión por los zombis?

Y recordé el inicio de Smultronstället (Las fresas salvajes, Ingmar Bergman 1957), cuando el viejo Doctor nos cuenta su pesadilla. En el sueño se acerca hasta un hombre que está de espaldas. Le agarra por el hombro y le gira descubriendo que tiene un rostro deforme e hinchado. Inmediatamente después el hombre cae al suelo y se deshace en un charco de sangre. Recordaba al hombre sin rostro: había mezclado imágenes de Magritte con las película de Bergman. Recree el pasado a mi gusto para que se ajustase a lo pensaba. ¿Fue así?

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Luego recordé que Inside cuenta con la ayuda del Instituto danés de cinematografía y creí que ese ambiente de pesadilla, esa sensación de descenso a lo más profundo de la psique, era una sesión de psicoanálisis. De los miedo infantiles que nos acompañan toda la vida y que se intensifican cuando el peligro o la tensión nos acechan. Y pese al error, pese a mi mala memoria, se habían yuxtapuesto un collage de grises entre Inside y la película de Bergman; como si existiese una conexión subconsciente, un río subterráneo, que lleva hasta el centro del cerebro.

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“Conspiración y control mental”

 
 
 
A la gente le gusta pensar que ha descubierto una conspiración porque les hace creerse más inteligentes. Ellos, en su sabiduría, saben algo que los demás o bien desconocen o bien no quieren saberlo porque son cómplices del sistema. Ellos, los sabios, son diferentes al resto, están fuera del sistema.

En Cypher (Vincenzo Natali 2002) un gris vendedor de seguros es contratado por una organización secreta como espía internacional que conspira contra otra organización que, a su vez, realizan prácticas conspiratorias para hacerse con el control de otra organizaciones. Fintas sobre fintas sobre fintas: el barroco moderno de la conspiranoia. Una de las tácticas que utiliza la organización a la que el protagonista se enfrenta son cascos que inducen al control mental mediante un bombardeo de imágenes directos al interior.

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Conspiración y cascos de control. Inside se lee también como una lucha entre organizaciones que se fue un tanto de las manos. El niño no deja de ser otro pelele en manos de unos científicos que quieren acabar con los experimentos de otros científicos. Hacerse con el control de la masa sin forma. Lo que han dejado entre medias es un camino embarrado lleno de cadáveres de animales muertos. Cuando la guerra es por el control de la mente los cuerpos son prescindibles.
 
 
 
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“Dadle a una ameba el poder de un humano”

Nos convertimos en la masa deforme y comienza la orgía de destrucción. Es el único momento en el que tenemos poder, en el que hacemos algo más que evitar o correr. Sentimos que tenemos el control, que somos peligrosos. Dejamos de ser un niño indefenso para convertirnos en una criatura horrible.

Es inevitable acordarse de Akira (Katsuhiro Otomo 1988). El cuerpo de Tetsuo es incapaz de controlar el poder de su interior y su cuerpo se deboca. Crece hasta proporciones inconcebibles, se convierte en una amasijo deforme que destruye lo que hay a su alrededor sin poder hacer nada para evitarlo.

Kay trata de hacer entender a Kaneda en lo que convirtió Tetsuo: “Una ameba no hace nada, solo consume lo que hay alrededor. Pero imagina qué sucedería si a una ameba le das el poder de un ser humano. Eso es Tetsuo.”

Y entonces los jugadores sabemos que nuestro momento ha llegado. Vamos a poner las cosas en su sitio. Por fin tenemos el control. Hasta que nos damos cuenta que no sabemos qué hacer con tanto poder, ni qué somos, ni qué hacer. Solo nos queda huir, abandonar la ilusión de control.

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** Esta entrada le debe mucho a Pensamiento en Imágenes que inspiró mi blog durante mucho tiempo (y sigue haciéndolo)

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Alberto Murcia

12 entradas como autor
Alberto Murcia (1979) es doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y parado de larga duración. Además de sus publicaciones académicas ha escrito y dirigido varios cortometrajes entre los que se incluyen ‘Killing Rasputin’, ‘Ritmo & Furia’ y ‘La Luz del Mundo’. Escribe regularmente para Antihype, Anaitgames, Irispress,  El Estado Mental y Deus Ex Machina. Mantiene su blog mottainai2.blogspot.com desde el 2011. Twitter @donniedarko01

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