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Modelar y unir el mundo con la imaginación. Parte VII

2016-03-28
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NEste artículo pertenece a la revista Press Button. Para su adaptación al formato de artículos en ZehnGames se ha segmentado en varias partes.

 

Matilda e Irwin


En la historia de Matilda e Irwin, el amor de pareja se ve en conflicto a causa de la naturaleza divergente de ambos enamorados: ella es un ser humano y él un semi demonio. Esto, que en principio no es un obstáculo, puesto que los dos compartían como amigos junto a Escad y Daena en su niñez, se vuelve rápidamente una objeción mayor a su relación cuando crecen. Matilda es ordenada como abadesa y se ve en la necesidad de apartarse de Irwin, escindiendo el grupo de infancia. Aunque tanto Escad como Daena siguen brindándole su amistad, la forma en la que ambos personajes se vinculan con ella es diferente: mientras Escad es vehemente e impulsivo, forzando a Matilda a romper lazos definitivamente con Irwin, a quien siempre detestó, Daena presenta una actitud más conciliadora, pero a la vez más conflictiva consigo misma por ser incapaz de elegir un solo bando.

La situación empeora al constatar que Matilda envejece prematuramente a causa del robo que hizo Irwin de su poder elemental en su juventud, a fin de que no pueda ser abadesa y se vea libre para elegir su propio destino. Irwin, a su vez, también se siente en conflicto, pues se debate entre su amor por Matilda y su propia naturaleza demoniaca, cada vez más fuerte. Esto le lleva a la intención de llevarla a la Tierra de las Hadas para sanarla, y luego, cuando ella rechaza el ofrecimiento, invocara Lucemia, una criatura de eras pasadas de Fa’Diel, para destruir el mundo y así liberar el destino de todos los personajes.

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Este arco argumental se centra en una visión muy compleja del amor fraternal y de pareja en relación con las nociones de libertad y de sacrificio. Gran parte de las acciones de Irwin y de Escad, pese a su radicalismo y oposición mutua, están orientadas al bienestar de Matilda, entendido de manera distinta para ambos. Para Irwin, el daño ocasionado a su amada al principio y luego la intención de destruir el mundo, sólo pretenden liberarla del destino que se le impuso; para Escad, el sacrificio de su propia libertad y de su visión como amigo están en pos de la protección de una avejentada Matilda. En cuanto a Daena, su incapacidad para tomar una decisión concreta la forzará pronto a enfrentarse a Escad primero y luego a Irwin, permitiéndole comprender la postura de todos los involucrados. Las visiones del amor de este arco argumental se van plasmadas directamente en los diálogos que los personajes sostienen entre sí, brindándole al jugador la posibilidad de apreciar sus requiebros y sus sentimientos contradictorios, en una suerte de drama, pues la ansiada liberación sólo logra alcanzarse en algunos a través de la muerte.

Esta historia también posee muchas alusiones al panenteísmo, principalmente hacia su desenlace, cuando Matilda ha terminado por asumir sus sentimientos por Irwin ya no como un motivo de dolor, sino como la llave para su libertad definitiva, que alcanza tras sacrificar muchas cosas. Por eso ella puede adoptar su apariencia juvenil entonces, pues no está sometida ya a las limitaciones del mundo: “it is th epower of the universe, not my own. Our souls can create anything we desire in a flash”. Esto entronca con la noción del poder de la imaginación y de su capacidad para crear y recrear en la medida en que se inserte armónicamente en un todo, representado aquí indirectamente como la unidad de Fa’Diel encarnada en el embrionario Árbol del Mana.

Los Jumi


A diferencia de los otros arcos argumentales, éste no presenta enseguida a sus personajes protagónicos, como corresponde a uno que no se basa en el amor expresado hacia otros en particular, sino hacia toda una raza. El protagonista conoce en primer lugar a dos jóvenes Jumi, Elazul y Perla, y a través de ellos el jugador descubre las características culturales esenciales de este pueblo en diversos eventos, como la dependencia vital de una joya o la costumbre de viajar en parejas. Estos derivan en el encuentro con otros Jumi que viven renegando de su naturaleza (Rubeus), o bien, intentando trascender la condena de su gente para vivir cotidianamente (Esmeralda).

La historia adquiere un matiz policial en sus primeros eventos, ya que un personaje llamado detective Boyd intenta investigar quién es el que amenaza a diversos Jumi para asesinarlos al arrebatarles su joya. Luego, desemboca en la naturaleza esquizofrénica que al parecer ha desarrollado Perla, quien se escinde en la personalidad de Perla Negra, y que posteriormente ayuda a revelar la existencia de otros Jumi clave en esta narración: Florina, quien ha vivido su existencia en función de la preservación de su raza, y Alexandra, su protectora, quien decide traicionar a su gente por considerar que este dolor es injusto y que gente que opta por él no merece seguir viviendo.

Así, este arco argumental cuestiona una visión del amor que se sostiene en el sacrificio de la individualidad en pos de un bien común centrado en la mera supervivencia, desesperado. Muchos de los Jumi que se conocen en la historia son personas desesperanzadas, que se han visto en la necesidad de reprimir sus sentimientos y voluntades a causa del temor, y que en caso de luchar por el derecho a liberarse resultan muertos. Son justamente aquellos Jumi más extremistas quienes se muestran más sinceros, pero a la vez quienes han perdido su rumbo en su propio destino.

El panenteísmo, una vez más, se expresa hacia el desenlace del arco. El Señor de las Joyas, una criatura a la que Alexandra se ha aliado en su cometido, pretende fusionar todas las joyas de los Jumi en su interior: “Do not be sad dened, for all the Jumish all become one”. Esta premisa supone a un tiempo el fin de la raza y su salvación, gracias al sacrificio que el propio protagonista hace al entregarse emocional y sinceramente a la pérdida de los personajes con los que tanto ha compartido. Esta entrega expresa una vez más la eucatástrofe, pues supone en un principio la pérdida de la vida del protagonista y el desconcierto y dolor de los Jumi, que entonces reaccionan para salvarle arriesgando su propia vida por amor. Así, esta historia culmina con un viso de esperanza en esta raza, que acaba de descubrir que aún tiene lágrimas sinceras que llorar a pesar de todas las pérdidas irreparables, y con el feliz reencuentro del protagonista con su hogar y sus aprendices.

Corolario: el Árbol del Mana como axis mundi de Fa’Diel.

En los apartados anteriores, se describieron las características y rol de la enciclopedia Historia del Mundo tanto para proveer un sustento mitológico al mundo de Fa’Diel en sus eras pasadas como para reactualizar algunos de sus aspectos en el propio presente del mundo, que es el que el jugador conoce en su experiencia de juego a través del protagonista. Como pudo apreciarse, los tres arcos argumentales desarrollaban historias autónomas y coherentes como obras de Fantasía, pero que sólo podían comprenderse en toda su dimensión al entender el contexto mítico mayor en que estaban inscritas, permitiendo identificar una vez más la influencia del panenteísmo. Sin embargo, aún resta terminar de atar algunos cabos sueltos: ¿de qué forma todo esto se vincula a la interactividad de Legend of Mana en tanto videojuego de narrativa mitopoética y panenteísta? O, mejor dicho, ¿cuál es el elemento central hacia donde convergen todos estos aspectos? Se mencionó en los primeros apartados que éste era el Árbol del Mana, pero por fin ahora se está en condiciones de profundizar en sus funciones como tal a partir de suludonarrativa, de lo mitopoético y del panenteísmo.

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A fin de empezar, es necesario retomar las primeras palabras que el Árbol dijera al inicio del juego, un mensaje de amor y de búsqueda. Al conocer la historia de Fa’Diel, el jugador puede entender que ha sido la propia naturaleza del ser vivo el que ha desencadenado todo tipo de desgracias en el mundo en sus diversas eras pasadas; tras completar los arcos argumentales, que las dimensiones más oscuras y disruptivas del amor pueden revivir desgracias pasadas y amenazar el mundo presente, el mismo que el propio jugador ha ido conformando. Sin embargo, ambos entendimientos remiten a la idea del ciclo: el Árbol del Mana ha ardido y ha vuelto a brotar muchas veces.

Justamente, tras concluir los arcos principales, se abre la posibilidad de dar inicio a una nueva era de restauración tras el caos, pues el mundo ha sido reorganizado y parece estar apto para despertar a una nueva tutela del Árbol, restableciendo así el flujo del Mana. Esto se aprecia en especial en uno de los últimos eventos, “The Cage of Dreams”, en el que un grupo de Sproutlings, revelan al protagonista que uno de ellos ha sido elegido para formar parte de un “gran árbol” en la dimensión espiritual, lo que paralelamente sucederá también en la concreta. El Sproutling elegido es uno que habita en las afueras del Hogar y quien le entregó el primer AF al protagonista, lo que le hace decir al resto lo siguiente: “He was chosen because your imagination filled him with love”. Esto, por un lado, cierra un ciclonarrativo, insinuando al jugador que el desenlace de Legend of Mana está pronto. Por otro, retoma una vez más el sentido de la unidad y del “todo está en todo”, ya que los Sproutlings señalan que el elegido es cada uno de ellos y viceversa. Esto le permite al jugador descubrir que algo ha sucedido cuando aquél desaparece y el resto le dan pistas de lo que le(s) ha pasado.

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Es en esa instancia se presenta un diálogo decisivo en el juego, que plantea la discusión respecto a si es necesario o viable hacer renacer el Árbol del Mana a través del Sproutling considerando que en la historia de Fa’Diel ha sido la fuente indirecta de tantas desgracias. Las conclusiones de este intercambio de opiniones entre los personajes no son explícitas, pero aluden nuevamente al poder del amor para cambiar la realidad y la necesidad de brindarse a uno mismo una oportunidad de esperanza, más allá del símbolo en que se ha convertido el Árbol del Mana. Puesto que el Mana sigue fluyendo en los habitantes del mundo ahora que se han restablecido los AF, la presencia del Árbol mismo no es obligatoria, pero sí deseable en la medida en que ponga a Fa’Diel en movimiento. Esta visión también es coherente con la Fantasía, ya que apuesta por el riesgo y la esperanza de aceptar un destino incierto antes que permanecer en una inmovilidad de falsa paz, por miedo a un pasado aciago.

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La resurrección del Árbol del Mana, así, reactualiza el mito de Fa’Diel como universo de Fantasía y le brinda un nuevo sentido a la experiencia de juego, ya que el jugador puede comprender de manera más profunda el sentido del enfrentamiento final tras haber conocido todos los recovecos posibles de aquel entorno. A fin de que el Árbol del Mana pueda abrir derechamente la posibilidad de amor, luz y creación en el mundo, debe ser capaz también de hacerlo con el odio, la oscuridad y la destrucción, ya que son dos dimensiones opuestas de un mismo espectro, conformando una unidad coherente de la que todo espacio, personaje o criatura forma parte de una u otra forma.
El conflicto anterior se condensa en la presencia física de la Diosa de Mana, que encarna las zonas más sombrías a fin de enfrentarse al protagonista. Su derrota, por tanto, supone el fin de una era y a la vez el inicio de otra, expresado en un nuevo renacimiento del Árbol del Mana a partir de los Sproutlings. Incluso, en la escena final puede apreciarse cómo el personaje de Lil’Cactus abandona el Hogar del protagonista, presumiblemente para formar también parte de este destino según su naturaleza de planta. Este pequeño detalle es muy valioso al interpretarlo en función de los enfoques abordados, ya que supone que la experiencia entera del jugador, representada a través de los diarios de vida que el cactus fue escribiendo a partir de los eventos concluidos, se ha integrado también al Árbol del Mana.

Y, como corolario, en la pantalla de créditos pueden leerse diversos diálogos pronunciados por los Sproutlings que el protagonista fue encontrando a lo largo del juego. Estos parlamentos, que aislados parecen los delirios propios de tan extrañas criaturas y a los que el jugador rara vez les presta atención, se ven resignificados en el desenlace al aparecer bajo la forma de un poema cohesionado. Estos versos expresan, a grandes rasgos, el lazo que une a todos los Sproutlings como una sola entidad en su verdadera dimensión. Este renovado sentido es una demostración definitiva de la cosmovisión, imaginario y estética de Legend of Mana y una despedida al jugador, que con sus manos, su imaginación y corazón dio nueva forma y unión al mundo de Fa’Diel.

 

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