¿Olvidates tu contraseña?

Originalidad musical

2013-11-09
No hay comentarios

Cualquiera que se dedique a componer música por mera afición o profesionalmente conoce el amargo sabor que produce, tras mucho tiempo y esfuerzo dedicado en crear una pieza musical, el comentario de alguien que la escucha indicando que le recuerda, en mayor o menor medida, a algo ya escuchado con anterioridad o que sencillamente no le transmite lo que pretendía el compositor.

Quizá el autor compuso esa pieza partiendo de recursos musicales muy estancados en la memoria colectiva o puede que hiciera uso de una instrumentación excesivamente convencional, por citar un par de ejemplos. En cualquier caso, la audiencia no la percibe como algo novedoso o impactante y automáticamente no la valora como una pieza de “calidad”.

Sin embargo no se puede pretender luchar y ganar la batalla contra lo predecible de una manera tan consciente que el mismo autor deba estar pensando a cada momento si cada compás que compone va a romper moldes y crear una tendencia musical nueva, ya que esa misma tensión afecta al propio acto de la composición. Es como tratar de apretar un muelle pretendiendo que la forma sea novedosa. Sabes que tarde o temprano te cansarás, tendrás que soltar el muelle y éste recuperará su forma, una forma que además ya conocías.

Por tanto, es mejor dejarse llevar, soltar el muelle, aceptar la forma inicial que adopta y a partir de ahí, jugar con él y ver qué otras nuevas formas crea, pero siempre desde la distensión y no su contrario. Traduciéndolo a términos musicales hablamos de comenzar con una idea  sencilla (riff, groove) que quizá no sea la más original que podamos tener, pero sí que nos puede servir para presentar otras que sí pueden serlo si se desarrollan con espontaneidad.  Porque como en el deporte, siempre es sano practicarlo en su justa medida, yendo de menos a más. Lo que no es saludable es perderse en un peligroso “atletismo musical” en donde predomine la forma sobre el contenido sin una causa justificada, en nuestro caso, el videojuego.

Y como ejemplo de lo anteriormente expuesto, veremos cómo partiendo de una idea aparentemente sencilla podemos desarrollar un tema sencillamente increíble, si sabemos bucear y encontrar el sentimiento que realmente buscamos transmitir en un videojuego. Cualquier tema de terror funcionaría aquí, pero en su lugar, Akira Yamaoka compuso un tema melancólico sobre la tensión de la cinemática, quedando así muy inteligente la jugada de no componer música empática o anempática, si no más bien ambigua.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=T_BhLbB3M9A]

Por otra parte, y entrando en otros aspectos de qué hace que una pieza sea original, no es menos cierto que el compositor a menudo cae preso de su propia obra y la sobredimensiona, porque en el proceso de crearla ha perdido la capacidad de percibir lo que objetivamente se escucha, con sus defectos y virtudes. Este fenómeno físicamente se conoce como “fatiga auditiva y humorísticamente podría traducirse como “el niño es feo pero como es mío, es el más bonito del mundo”. Es deseable entonces que la audiencia afine la crítica lo más y mejor posible, en tanto se pretenda ser, además de respetuoso, constructivo.

¿Concepto?, ¿estilo?, ¿desarrollo?, ¿climax?, ¿mezcla?…Evidentemente no podemos pretender y ni mucho menos exigir que nos justifiquen con tanta precisión una valoración subjetiva, e incluso haciéndolo, esperar que sea aceptable.

Porque no debemos olvidar que hay que valorar no tanto la música en sí misma si no por su relación con el  videojuego.

Porque quizá precisamente esa disonancia tan característica como es el tritono sea deseable para juegos como Diablo (íd.; Blizzard North, 1996) y no tanto para The Legend of Zelda (íd.; Nintendo, 1986). Y puede precisamente que la reverberación excesiva para evocar temas espaciales no sea lo más acertado, cuando precisamente en el espacio no hay aire pero sí espacio abierto. Pero sigamos desarrollando la exposición con más ejemplos:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=7bE825afItQ]

Para el que escribe estas líneas este es un buen caso de cómo se puede componer un tema brillante, veloz, tenso, aventurero, épico y sencillamente perfecto, pero equivocado para el  lugar donde aparece en el videojuego, en este caso el menú. Lo visual no es  acorde, ni diametralmente opuesto a lo que se escucha, quedando muy evidente así que el audio ha buscado cubrir las carencias del apartado gráfico, intentando aportar toda la información que a éste le falta.

Como contrapartida, aquí un ejemplo acertado de saber fusionar lo visual con lo sonoro, de no querer excesivamente ir por delante ni por detrás, sólo en consonancia y sabiendo jugar en equipo con los demás elementos del videojuego. Pensemos en esa persona que no para de hablar alto y sin parar para llamar tu atención…seguramente prefiramos a aquella que se presenta tranquila, se hace interesante, deja que hables y conecta contigo si hay necesidad de ello.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=3dTnsu1PViY]

Por todo lo expuesto con anterioridad, se abren muchos frentes a la hora valorar originalidad musical de un tema con términos como innovador o creativo. Creo justo hablar, más que de música “buena o mala”, de música apropiada o no para el propósito que se busca y para el público objetivo a la que va dirigida, en donde se verá entonces si es necesario innovar o no. Además, debemos saber situarla dentro del videojuego y concebir este como si de un gran álbum conceptual se tratase, con una estructura variable pero sin dejar de necesitar un inicio, un desarrollo y un final.

Inicio Foros Originalidad musical

Viendo 1 publicación (de un total de 1)

Debes estar registrado para responder a este debate.