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Zombificación, vampirismo y licantropía

2013-01-18
19 comentarios

La transferencia proveniente de cada una las diferentes expresiones culturales que empapan el sector de los videojuegos, lo convierten de facto en un “arte” – por definirlo de algún modo acertado – aglutinador de “tips” conocidos y a veces recurrente. Cada vez más, y a modo de ‘degoteo’ continuo, nos encontramos con tendencias que traspasan el formato original para caer en manos de la experiencia interactiva. Es por ello que podemos definir al videojuego como esa forma de expresión única que vive del ‘déjà vu’ perpetuo o de la moda instantánea del “todo vale mientras sea consistente” o no, se podría añadir.

La masiva tendencia del recuperar a los muertos y otorgarles vida ha ido calando de forma incesante en el sector. Los zombies de G.A. Romero (New York, 1940) son hoy en día un añadido reconvertido en éxito de ventas inmediato que debe estar sí o sí en cualquier género interactivo que se precie. Así sin más, sin ningún tipo de pudor nos encontramos cómo las compañías reviven títulos aparentemente perecederos. Revividos del polvo, como lo son los entes que a ritmo pausado se acercan para hincar el diente a nuestros desprovistos órganos vitales. Pero hubo un tiempo que esto no era así, de hecho, el zombie presentado antaño no era más que una reproducción fehaciente de lo escrito o documentando en los telefilms de la más ponzoñosa “serie Z”.

El zombie, como concepto, ha pasado del ser viviente que resurge y por lo tanto deshace ese proceso “sin retorno” llamado vida a la pandemia mundial de la cual el hombre no puede escapar sin atender a la máxima común de todo ser humano, la supervivencia. De seres que se desmiembran con suma facilidad, a los corredores nocturnos que aparecen por sorpresa en cualquier recoveco imprevisible. Y este hecho nunca debió cambiar, pero la transferencia dicta que si algo funciona en un medio, seguramente lo haga en otro aunque su concepción diste de la similitud necesaria para respetar las bases filosóficas del purismo. Así pues tenemos que conceptos como los que presentan Zombies Ate My Neighbors (LucasArts, 1993) son sustituidos sin remordimientos por acechadores nocturnos más cercanos a las producciones de la saga 28 días Después (2002 – 2007)

No obstante, no todo parece perdido, de hecho existen – por suerte – otros “monstruos” mitológicos que perduran idénticos al ideal inamovible e indomable que los vio nacer. Sí, podemos discutir los matices, pero el vampirismo (por citar un ejemplo conciso) sigue igual. De hecho, y exceptuando esa prostitución gratuita realizada con la saga Crepúsculo (2008 – 2012), cuando un ser es vampirizado mantiene las características arquitectónicas clave surgidas de las bocas zíngaras que coexistieron junto con el Emperador Vlad Tepes “El Empalador”. Sangre, longevidad, elegancia, debilidad a la cruz sagrada y por supuesto a la luz solar. Vampiro: La Marscarada (White Wolf, 1991) y por su puesto su predecesor Vampire: The Mascarade – Bloodlines (Troika Games, 2004) respetan, otra vez con matices, la elegancia explícita descrita por la ahora conversa al cristianismo Anne Rice (Howard Allen Frances O’Brien, 1941).  Sin embargo, el vampiro como tal no sirve – al parecer – como añadido dentro de una historia ya creada. Por el contrario, y por suerte, sí lo es para ser el protagonista de una historia (al menos el enemigo a batir).

El actual Castlevania: Lords of Shadows (MercurySteam, 2010), y a expensas de lo que pueda ofrecer su ansiada secuela, acerca al jugador al romanticismo medieval planteado por Bram Stoker y su Drácula de 1897. Un guerrero escudado bajo el manto de la fe, se lanza desesperadamente hacia un enemigo temeroso del agua sagrada que todo lo purifica; Drácula. Una idea que Konami (a manos de la española MercurySteam) ha sabido mimar de manera cuidadosa con cada una de las entregas dónde el linaje de los Belmont ha tenido que lidiar con tan poderoso ser. Y pese a ello, pocos son los títulos donde el vampirismo cobre protagonismo, eso sí, de hacerlo no pasan desapercibidos.

Punto y aparte merecen el tercero en discordia, el hombre-lobo. La licantropía como maldición o enfermedad no suele estilarse en demasía dentro del sector. Al menos con la presencia necesaria como para ser un añadido digno o el vehículo de una historia. Aparecen como añadido, como enemigo a eliminar, pero jamás como pilar fundamental de la trama. Y pese a compartir muchas de las habilidades y debilidades de sus mitológicos compañeros no deja de ser más que curioso el cómo es tratado; en su mayoría como actor secundario. La transferencia aquí no se cumple como concepto puro, es más, obras cinematográficas como El Hombre Lobo (Joe Johnston, 2010) o Dog Soldiers (Neil Marshall, 2002) se perfilan como excusas más que sólidas para transportar todo el peso mitológico dentro de la industria del videojuego. Pero no, ser un canino taciturno, encadenado a los ciclos lunares y sensible a los artículos de plata no da para más. Sin embargo,  moralmente son capaces de hacerse un lugar a codazos entre algunos de los títulos más preciados dentro del sector. Ya que nadie puede negar que la licantropía temporal de Vincent Valentine en Final Fantasy VII (Squaresoft, 1997) o ese cuestionado spin-off a modo de tributo llamado Final Fantasy VII: Dirge of Cerberus (Square-Enix, 2006), es de agradecer. Seguramente apariciones tan efímeras como innecesarias pero al fin y al cabo por instantes uno siente que el círculo se cierra, aunque a base de ejercer fuerza. Una sensación que podría haber cambiado si se hubiese seguido el camino ‘ochobitero’ marcado por Sabreman en Knight Lore (Ultimate Play The Game, 1984), aquella obra maestra isométrica, dónde la licantropía formaba parte del gameplay a la par que era el problema a resolver.

Llegados a este punto, queda preguntarse cuál es el potencial que lleva al desarrollador a optar siempre por el mismo elemento. Y siendo justos, uno no puede obviar la atracción al apocalipsis que supone la propagación indiscriminada que el zombie – cómo pandemia – supone. El vampiro selecciona a sus presas para crear sociedades alternativas, para sobrevivir ante la vida extendida – la humanidad – mientras que la licantropía aparece como una maldición azarosa del momento y el lugar. El zombie por el contrario se extiende, ya sea por los canales víricos que se representan en la saga Resident Evil (1996- 2012) o Dead Rising (2006 -2010), o por simple retorno a una no-vida del ya citado G.A Romero. Y muy seguramente ese conejo en la chistera, como arte de lo incomprensible, lo tiene esa versatilidad que otorga el misticismo de lo desconocido. El concepto, por lo tanto, se puede pervertir hasta la saciedad, quedando siempre como una idea convincente y que liga a la perfección con cualquier género. La transferencia del mito, entonces, se convierte en algo maleable y con la suficiente capacidad adaptativa como para ser extendido por doquier. Sí, quizás los zombies nos atraigan en demasía, pero quizás ha llegado el momento de entender que lo hacen por derecho propio y no por capricho comercial.

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Laocoont

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Viviseccionador por definición, observador natural que gusta de lo extraño, de lo rebuscado. Pasión que me llega de una profesión llena de bioritmos cambiantes y variados. La búsqueda de la esencia en los videojuegos, más allá que el puro videojuego en sí, es una obsesión que roza lo patológico. Amante de lo pequeño, de lo que entra sin hacer ruido, de lo extraño y despreciado. Música, literatura y cine son fuentes indivisibles de una misma parte, donde los videojuegos son el catalizador.

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    #39366

    La transferencia proveniente de cada una las diferentes expresiones culturales que empapan el sector de los videojuegos, lo convierten de facto en un
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/zombificacion-vampirismo-y-licantropia/

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    #39367

    Nunca me ha atraído la temática zombie y los juegos basados en ella (salvo alguna excepción), siempre me ha parecido una especie de “borreguismo” en masa al ver las oleadas de zombies atacando a todo lo que se mueve, no me aportan mucho.
    En cambio todo lo que tenga un vampiro por medio me atrapa enseguida, me fascinan estos seres de la noche, con sus luchas internas, la soledad que conlleva, su estilo elegante, en fin que creo que es “carne de cañon” para cualquier representación artística, ya sea a través del cine, la literatura o por supuesto los videojuegos, desde “Dracula” de Stoker o las novelas de Anne Rice, todas ellas de calidad, pasando por sus adaptaciones al cine, esas maravillosas películas de la Hammer con el gran Christofer Lee al frente y finalizando como no, con la saga Castlevania o Legacy of Kain.
    Los hombres lobo también me gustan pero no al nivel que siento por los vampiros, aunque he de reconocer que el tema de la licantropía y las transformaciones da mucho juego.
    Lo que está claro que todas las criaturas que menciona son una de las fuentes más recurrentes para transportarnos al mundo de las tinieblas…
    Buena reflexión sobre estas adoradas razas de la noche.

    Imagen de perfil de Adrián SuárezAdrián Suárez
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    #39368

    Hostia, lo de Vincent era licantropía?? yo siempre pensé que era vampirismo… el ataúd, en su límite final se convierte en un vampiro. Señor Laocoont, queremos la verdad!!

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    #39369

    Bueno, el caso de Vincent es singular, porqué sino recuerdo mal, se convertía en una bestia galiana (podría ser una especie de hombre lobo), tiene una transformación que es como un zombie con una motosierra y por último el propio Vincent es un vampiro…Así que señor Laocoont me sumo a la petición de Mugen y nos debe una entrada con la vida y obra de Vincent Valentine.

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    #39370

    El concepto del zombi puede malearse con más facilidad porque, sencillamente, nació como “prostitución” extrema del mito original. Creo que no he visto en mi vida una adaptación de los zombis originales del vudú, todo parte de la película de Romero. Y como, en la mayoría de casos, el zombi de por sí no es el verdadero protagonista ni antagonista, basta con cumplir los mínimos exigidos -comer gente y hacerlo en pandilla-. Vaya, de hecho en nuestro medio nunca se ha puesto pegas a que, de pronto, haya zombis gigantes, o que te vomiten ácido o que estallen al contacto, y si no se ha trasladado algo así al cine, el día que se haga dudo que arme ningún pifostio.

    En cambio el vampiro y el licántropo tienen una normativa más marcada, más añitos detrás, se ciernen más a sus orígenes mitológicos, y -al menos en el caso del primero- un prestigio de antaño. Que ojo, se sigue alterando: el Drácula viejo, feo, arrugado, apestoso y con bigote sucio no tiene mucho que ver con Brad Pitt o Tom Cruise. Lo de Crepúsculo es ya un cáncer a los seres que representa, y a los romances en general -y con los pasajes en inglés que he leído, creo que la traducción mejoró el escrito, manda narices-. Si de ahí pasamos a 30 Días de Oscuridad, donde los vampiros casi se fusionan con los zombis de 28 Días Después… Que en realidad no se ha mantenido tanto, la cosa. Vampiro: La Mascarada es un caso muy interesante a seguir, porque explora y homenajea todos los puntos de vista con los que la ficción ha tratado a estos seres. Luego nos vamos a la interpretación japonesa y nos podemos echar unas carcajadas.

    Lo del hombre lobo… no me lo acabo de explicar mucho, la verdad, como siendo una figura con tanto potencial haya quedado relevada a ser el complemento de los chupa-sangre -y que siempre se lleven mal, por algún motivo-. Será que no da para mucha estilización, con eso de ser un monstruo peludo -bueno, recordando Harry Potter o Underworld, lo del pelo es discutible-, baboso y que solo piensa en comer gente.

    Como punto quisquilloso, debo decir que en Castlevania: Lords of Shadow el objetivo de tu viaje nunca es Drácula

    Spoiler:
    en ese momento no existe

    , aunque se puede aplicar lo escrito a la mayoría de los Castlevania. Me ha gustado el artículo, como siempre da para mucho de qué hablar, y da buen material para meditar.

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    #39371

    La zombificación subgénero nacido del vudú si se ha aprovechado en alguna que otra adaptación cinematográfica, aunque siempre en películas de menor presupuesto. Por lo que poco se puede añadir, ahora el concepto zombie puede ser cualquier cosa y creo que así seguirá siendo, ya que quizás ese es su propio romanticismo.

    Sobre el vampirismo no puedo añadir mucho más, de hecho y salvo reconocer que entiendo el comentario hacia Castlevania: Lords of Shadow te explico

    Spoiler:
    siempre entendí la historia como el camino que recorre Belmont hacia la exploración del mismo yo, por lo que el principal enemigo sí es Drácula pero el jugador no lo sabe hasta el final. Belmont finalmente lucha contra sus propia maldición… ¿no crees?

    . Aunque también puedo estar equivocado, faltaría más. El tema de la licantropia es triste ya de por sí, son tratados como perros. Meros sabuesos que corren detrás de cualquier hueso y que no tienen protagonismo alguno.

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    #39372

    A ver señores un poco de orden – y luego si eso montamos el artículo – pero el caso de Vincent Valentine es cuanto menos curioso. Es un zombie porque lo reviven de la muerte y luego es modificado genéticamente con células Jenova. Una Bestia Galiana, un Vampiro, un Zombie y el propia Satanás…. que más quieren lo tienen todo en uno y para mí siempre será el mejor personaje existente en cualquier Final Fantasy.

    Imagen de perfil de EnCarmenaEnCarmena
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    #39373

    Oh, si ha habido representaciones del zombi vudú entonces no puedo quejarme de ello, aunque poco se explotará esa corriente hoy día -a menos que alguien la use como “enfoque novedoso”-.

    Respecto a Castlevania…

    Spoiler:
    – El problema es que nunca llegamos a saber como demonios pasa eso con Drácula -¿o lo dicen en algún DLC?-, el viaje como exploración del “yo” me sería plausible si no fuera por ese desconocimiento final, más aún cuando se supone que… vaya, habías vencido a la maldición de los señores de la sombra, y todo eso. Personalmente veo más a Gabriel como un jinete del Apocalípsis que por donde va destruye el mundo tal y como era de por sí -tirando a decadente-, y al tiempo invadiéndolo con la fe de la Hermandad -veo a Pan y los monstruos enemigos como últimos vestigios de las mitologías politeístas, que ya están en extinción desde la expansión de la religión monoteísta a la que pertenece el héroe-.

    Tienes que enseñarme a esconder los spoilers 😛 Y… hace falta más material de hombres lobo, definitivamente.

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    #39374

    Estoy de acuerdo a la hora de reivindicar la figura del hombre lobo como personaje a tratar con profundidad en los videojuegos. En títulos como Altered Beast sabió a poco al poder convertir al personaje en más criaturas.

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    Participante
    #39375

    * me supo a poco el poder convertir al personaje en más criaturas
    …. en qué estaría pensado.

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