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Videojuego patrio

2012-11-29
8 comentarios

Y tras apagar la videoconsola y guardar con mimo aquel videojuego que tantas horas te ha tenido ensimismado, sólo queda preguntarse si aquella experiencia es suya o acaba de vivir el sueño de un programador influenciado por su vida, cultura e ideología.

“Luchad, y puede que muráis. Huid y viviréis… un tiempo al menos. Y cuando estéis en vuestro lecho de muerte dentro de muchos años, ¿no cambiaréis todos los días desde aquí hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí y decir a nuestros enemigos: Pueden quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán… ¡¡La libertad!!”

– William Wallace

Así montado en un caballo y de espaldas a su enemigo, justo antes de una batalla que iba a resultar determinante para la liberación de Escocia se recuerda y se hace extensible el discurso de Mel Gibson en la película Braveheart (Mel Gibson,1995). Un momento épico con un discurso propio de cualquiera que esté versado en el mundo cinematográfico creado por Hollywood. Y es que en Norte América – concretamente en los Estados Unidos – el sentimiento patriótico se ensalza hasta la exageración enfermiza de justificarlo todo en pro de las barras y las estrellas.

Sin duda alguna, no es algo exclusivo de la cultura americana, cada país tiene su orgullo patrio – en mayor o menor medida – e intenta inculcar de un modo u otro estos valores a su sociedad. Algo hasta aquí bastante normal, insisto, pero que en un mundo tan globalizado como es el nuestro es un tema que se debe tratar con sumo cuidado. Y es que no todo vale y muchos menos si se ejerce el derecho de creer que lo de uno es mejor que lo del resto. Y no, no se hará referencia al conflicto nazi que desembocó en la Segunda Guerra Mundial.

Los videojuegos – sí ese arte – se extienden cada vez más, llegando a ocupar un lugar privilegiado entre el ocio de muchos hogares del mundo. Y he aquí donde uno debe detenerse por un instante a reflexionar sobre la sensibilidad que se tiene al tratar ciertos temas. Sobre todo cuando lo que se ofrece es una mera transcripción mitómana del cómo interpretar el mundo bajo un mismo prisma. Y haciendo bueno el dicho que destaca que “el vencedor es el que escribe la historia“, se puede adoptar para asegurar que quien programa la ofrece también según su punto de vista. A lo que conlleva al “lo mío es lo bueno y el resto es prescindible”.

No es de extrañar, por lo tanto, que en muchos de los títulos que se nos ofrece ser el héroe – el elegido – , éste sea de una procedencia muy concreta. Tan concreta que emana sudor americano por todos los poros de su piel. Así pues, desde Sonic – el Erizo – pasando por Marcus Fénix, protagonista de Gears of Wars (Epic Games, 2007), hasta Alex Manson su homónimo de lo que supondrá el último guiño a la cultura del disparo fácil, Call of Duty: Black Ops 2 (Activision, 2012), tenemos a múltiples protagonistas que han ido convenciendo lentamente al mundo de que ser americano es sinónimo del pertenecer al bien.

Un hecho que choca frontalmente con la propuesta que se planteó en su día con Dungeon Keeper (Bullfrog Productions, 1997) donde el jugador se veía forzado a adoptar las fuerzas del mal para dar rienda suelta a su maquiavélica imaginación. Un detalle que no debería pasar desapercibido a nuestro lector. Ya que sin duda alguna, muchos deberían caer en la cuenta de que, mientras los héroes tienen una ideología clara y concisa, el bando del mal queda totalmente desprotegido. Tanto es así que uno se pregunta en más de una ocasión si tanto disparo gratuito dirigido al entrecejo de musulmanes, alemanes – nazis normalmente – y algún que otro ruso no ofende a aquellos que por “hache” o por “be” tienen por casualidad un poco de sensibilidad patriótica. No americana, claro está.

La exageración llega hasta el punto que uno puede asegurar que nuestro héroe no ha nacido en la tierra de la libertad, no es héroe ni es nada. Algo que se asume con mayor o menor dignidad sin que nadie ponga el grito en el cielo. Puede que sea debido al adoctrinamiento al que nos tiene sometido Hollywood, hasta puede que sea por nuestra propia incapacidad de asumir que nosotros – sí, el jugador – somos la viva encarnación del mal. Algo así como en Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001) donde asumir la mortalidad nos hace cuestionar hasta que punto estamos preparado para digerir que existe vida más allá de nuestro ombligo.

Con todo ello, el jugador se viste siempre de héroe, difícilmente de villano salvo decorosas excepciones como Jade Empire (Bioware, 2005) donde nuestro protagonista puede decidir encarnar el camino del mal – senda del puño cerrado – y ser peor que el mismísimo enemigo final. Pero excepciones al margen, pocos son los que se preguntan – hay mentes para todo – el porqué un grupo de fornidos soldados deciden acabar con la vida de unos invasores. Asumiendo que los Locust son el mal a exterminar y no la raza oprimida que lucha por su legítima existencia. Si no son americanos deben ser el enemigo, a no ser que nos juren lealtad.

Nos hemos acostumbrado a dirigir héroes de una patria que no es la nuestra, a defender la Tierra una y otra vez bajo una bandera que no nos pertenece y todo porque el poder económico mundial no está aquí, sino allí. En la tierra del ‘American Dream’, en el país de las libertades – la utopía de William Wallace – donde nace la economía capitalista y muere cualquier otro concepto que nada tenga que ver con el lema “la unión hace la fuerza”. Y es que Estados Unidos es un mercado potente, cada vez más con la inclusión en el sector de su propia consola. ¿Venderían igual muchos de los títulos que abastecen nuestras estanterías si el elegido fuese bangladesí, azerbaiyano, chino, belga o boliviano?

La respuesta es compleja, de hecho nadie duda del origen del/la Comandante Shepard – con ese apellido, español no debe ser – aunque no se especifique explícitamente el territorio de su país natal. Quizás es por la predominancia del color azul, rojo y blanco en la toma de decisiones (donde rojo deja de significar mal para adquirir la razón de rebeldía) o por cualquier otro motivo que durante el título se subyace; el caso es que todo parece invitar a asumir que el elegido – el héroe – es una vez más americano. Y ahí están las ventas que pueden dar respuesta a nuestra pregunta.

Por lo que no es de extrañar que la próxima aparición de un título de la saga Assassin’s Creed, tercera en su numerología y novena si contamos todas las entregas en la totalidad de plataformas, estará ambientada en La Revolución Americana (con bandera ondeando de fondo) o que la Columbia del siguiente título de Irrational Games, Bioshock Infinite, adopte como propia la representante de la feminidad, americana claro está. Parece ser que la imagen de un hidalgo batallando contra molinos de viento y acompañado de un seboso compañero montado en un asno, no consigue tener el mismo poder de atracción, aunque a servidor le guste más, pero claro, eso es otra historia.

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Laocoont

88 entradas como autor
Viviseccionador por definición, observador natural que gusta de lo extraño, de lo rebuscado. Pasión que me llega de una profesión llena de bioritmos cambiantes y variados. La búsqueda de la esencia en los videojuegos, más allá que el puro videojuego en sí, es una obsesión que roza lo patológico. Amante de lo pequeño, de lo que entra sin hacer ruido, de lo extraño y despreciado. Música, literatura y cine son fuentes indivisibles de una misma parte, donde los videojuegos son el catalizador.

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  • Imagen de perfil de LaocoontLaocoont
    Super administrador
    #39878

    Y tras apagar la videoconsola y guardar con mimo aquel videojuego que tantas horas te ha tenido ensimismado, sólo queda preguntarse si aquella experie
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/gtm-videojuego-patrio/

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    #39879

    Todo esto ha pasado porque, desde hace ya unas cuantas décadas, los Estados Unidos ha demostrado que se vende de fruta madre. Ensalza bien las virtudes, juguetea con los defectos para convertirlos en matices más admirables que deleznables, y otorga a su historia y cultura un eterno aire épico y esperanzador que les da la imagen de los campeones del planeta. Toda esta americanización de los videojuegos no es un fenómeno precisamente viejo -ya desde los 8 bits hemos tenido títulos alterados para el mercado de EEUU, principalmente ciertos juegos basados en cómic japonés, y que de ahí recorrían el resto del globo sin saber nadie cual es la versión original-. La diferencia es que ahora los videojuegos tienen más potencia, y dan más pie a contar ese tipo de historia épica y con una estética tan hollywoodiense, y los estudios del país no desaprovechan y saben que recursos emplear para hinchar la vena patriótica. Y entre que los abanderados por rayas y estrellas mojan la ropa interior cuando les recuerdan que viven en el centro del mundo, y que el resto del planeta se ha acostumbrado y -para bien o para mal- hasta le tiene cariño a ese estilo, pues ya está todo dicho…

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    #39880

    Genial idea el que compartáis las publicaciones de GTM en el blog. Tengo unas ganas enormes de leer la sección ZG en el segundo número en físico 😀

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    #39881

    Un artículo genial y compartir revista con usted, es un placer que no deja bajarme del orgasmo mental que llevo encima.

    Es genial compartir revista con grandes como vosotros.

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    #39882

    Genial artículo señor Laocoont en el primer ejemplar físico de la Games Tribune y aún más genial poderlo comentar en ZG. Como ya comente por el twitter, empiezo a estar harto, que tanto en el cine, las series, los cómics y los videojuegos, los americanos siempre tienen que ser los buenos y salvar el mundo. Actúan como si tuvieran la verdad absoluta de las cosas, cuando lo cierto es que una misma verdad/realidad vista desde un bando o desde otro puede ser muy diferente. No hay ni buenos ni malos, simplemente diferentes motivos.

    Imagen de perfil de salore78salore78
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    #39883

    Enhorabuena por el gran artículo publicado también en la Games Tribune magazine. Gran explicación de los diferentes instrumentos que toca Valve para haber llegado a crear su gran sinfonía.

    Imagen de perfil de CiroCiro
    Participante
    #39884

    Enorme tema que me ha tocado bastantes veces aquello que no suena. Ayer mismo echándome unos vicios al denostado (y mi amado) Mass Effect 3, me volví a indignar con el pasaje en el que -hablando sobre los peligros de activar el catalizador- el almirante Hackett cita lo valientes que fueron sus ancestros al aventurarse a lanzar la bomba de hidrógeno en pos del bien común. Manda huevos.
    Al fin y al cabo cada vez que se alza una bandera, la sostiene un siervo. Adoctrinar es el verbo.
    ¡Gran texto, muy grande! Su referencia a Dungeon Keeper me ha puesto la piel de gallina.

    Imagen de perfil de mirlo2006mirlo2006
    Participante
    #39885

    Muy bueno. Me quedo con el final de su artículo y su reflexión de los colores, es cierto que tradicionalmente el rojo siempre ha representado el mal (ahí está el sable de Darth Vader) y también es cierto que culturalmente tenemos muy inculcado que el paladín del bien se corresponde con el gran héroe americano. Al menos en el reciente XCOM podemos elegir la nacionalidad del grupo de salvadores de la tierra….

    Imagen de perfil de Raul FactoryRaul Factory
    Super administrador
    #39886

    Los americanos inventaron el marketing, y su primer producto se llama ‘USA’. Primero convencieron al cliente interno (los americanos) de que la marca USA es sinónimo de calidad, consiguiendo así que el hecho de ser ‘ciudadano americano’ sea un valor añadido / lo mejor que te puede pasar en esta vida. Y sobre este concepto tan patriótico ha crecido la sociedad americana.
    El siguiente paso, fue convencer al resto del mundo de que USA es la mejor seña de calidad. Y como medios no les faltan, pues se han ido colando en nuestras vidas paulatinamente, mucho antes de que existiese le marketing viral. ¿Quién no ha tenido algún poster NBA, soñado con ser Michael J.Fox en Regreso al futuro, ser un Cazafantasmas o uno de los Goonies? Pues desde ahí hasta los videojuegos.

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