¿Olvidates tu contraseña?

Crusader Kings 2: La guerra y la tierra – Parte III

2013-06-04
No hay comentarios

El ámbito militar por supuesto es importante ¿Qué sería un juego ambientado en la época medieval sin batallas y guerras? El apartado bélico ha sido mejorado con respecto a las entregas anteriores. En esta entrega tus ejércitos se dividirán en tres flancos guerreando de manera independiente pero uniéndose al colindante cuando hayan vencido a su correspondiente flanco. Este método añade una nota más de complejidad al juego al poder elegir los comandantes para cada uno de los flancos y así contrarrestar el poder del enemigo creando pequeñas tácticas para la batalla. Este nuevo factor estratégico dentro de los juegos de Paradox es una gran novedad, nunca antes habíamos visto en un juego de estas características este tipo de combates.

Obviar la estrategia de combate y ligarla únicamente a la tecnología de los contrincantes era la práctica habitual en los juegos de la desarrolladora sueca, pero sin embargo la estrategia en las batallas era un aspecto fundamental para la época, de otra manera batallas como Crecy (1346) o Hastings (1066) hubieran sido completamente diferentes. La necesidad de contratar mercenarios será perenne. Este factor será de capital importancia a la hora de plantear tus campañas ya que tendrás que medir el presupuesto con ojo de halcón para no quedar tu reino sin fondos en mitad de una campaña bélica, lo que puede conllevar a nefastas consecuencias (los mercenarios se pasarán al bando contrario o te declararán la guerra) dándole la vuelta a la guerra en pocos segundos. Otro aspecto que se encuentra en los libros de Historia, esta vez perfectamente representados por los almogávares o Gran Compañía Catalana (contratables en el juego), quienes protagonizaron uno de los hechos más asombrosos de la Historia Medieval.

Contratados por el Imperio Bizantino tras acabar la guerra en Sicilia mediante la paz de Caltabellota (1302), vencieron a los turcos y los detuvieron en su avance por Anatolia venciéndolos en la batalla de Kibistra (1304), sin embargo fueron traicionados, el hijo del emperador Andrónico II Paleólogo (1259 – 1332), Miguel IX Paleólogo (1277/1278 – 1320) mediante una conjura dio muerte a su líder, Roger de Flor (1266 – 1305). Como respuesta la Gran Compañía Catalana dio comienzo a los que posteriormente se conocería como la Venganza Catalana, manifestada en fuertes y violentos saqueos de ciudades, asesinatos masivos y conquistas de territorios, concretamente Neopatria y Atenas, condados que pasaron a la Corona de Aragón tras la pacificación de los catalanes. Este aspecto que suena a leyenda podrá llegar a ocurrir en Crusader Kings 2 (id.; Paradox Development Studio, 2012) si los mercenarios no reciben su paga a tiempo. Otro de los aspectos más destacados y novedosos del juego es la utilización de las Órdenes Militares. Su funcionamiento es similar al de los mercenarios, contratados por un precio fijo seguirán los pasos de tu personaje mientras le dure el dinero.

En cambio, su precio inicial será pagado con piedad para luego pasar a abonar una suma mensual fijada de antemano a sus arcas, esta cifra podrá pasar a ser gratuita si son contratados para una guerra defensiva contra el infiel. Existe la opción, muy dificultosa por cierto, de poder subyugarlas convirtiéndolas en vasallas de tu alter ego y reduciendo la cifra monetaria y piadosa a pagar, como ya ocurrió con las Órdenes de Santiago, Calatrava y Montesa en las coronas hispano cristianas medievales.

Las luchas están diseñadas de manera magistral y de nuevo muy acertadas con la verdadera historia medieval. Los casus belli son dispares, la gran mayoría se basarán en reclamaciones de títulos que tienen ligados territorios. Las luchas se focalizarán en el territorio disputado dentro del título reclamado, sin que se extiendan por todo el reino como ocurría en las anteriores entregas.

“In the end, I really feel that Crusader Kings II turned out quite unique in the grand strategy genre as a game that is all about characters, their ambitions, gambits, personalities and ultimate fates”. Entrevista a Henrik Fahraeus.

Otro de los aspectos destacados será la gestión de la heredad. En algunos juegos de Paradox la gestión interna de las ciudades no tiene una especial importancia. La construcción de mejoras para las ciudades no era un aspecto de capital importancia, los beneficios crecían de todas formas a medida que crecía el reino y la leva aumentaban igual. En este caso no, la mejora de los edificios es vital si se desea mantener un ritmo de crecimiento equitativo. Si no haces caso a estas mejoras no llegarás a ver la Primera Cruzada (1096 – 1099, el juego da inicio en el año 1066). El crecimiento de las levas es fundamental para levantar ejércitos de más diez mil efectivos, imprescindibles en la segunda parte del juego y la mejora de la recaudación de los impuestos es un asunto capital para mantener más de una semana estos ejércitos. Para aumentar estas sumas la imaginación será el techo, un alcalde de una ciudad costera si llega a convertirse en conde del territorio donde se aloja, y después consigue el título de Duque, aparecerá en las costas una República Mercantil que se irá expandiendo por los mares convirtiendo ese mercado en grandes sumas monetarias para tus arcas. Claro que todo en este juego tiene su contrapartida, el Duque no estará contento con su situación de patricio, el comercio estaba mal visto por la nobleza medieval, su opinión sobre tu personaje caerá y podrá levantarse en armas en cualquier momento para recuperar la posición de noble que Dios le dio. Así de complejo y divertido es este juego.

Los territorios que te ofrece el juego son tres: ciudades, castillos y obispados. Los primeros otorgarán más impuestos, los segundos más soldados y los terceros una mejor relación con la Iglesia, fundamental si quieres sobrevivir en este juego. Los personajes no religiosos no podrán manejar un obispado a menos que sean nombrados obispos. Nombrarlos para cursar una carrera eclesiástica situará al elegido lejos de la línea de sucesión. Herramienta perfecta y utilísima para alejar a bastardos molestos o hijos no deseados. Las leyes de la línea de sucesión será otro asunto que ocupará los últimos días como rey de tu alter ego medieval. Intentar que todos los títulos y territorios queden en manos del primogénito y que esté sea capaz de gestionarlos de manera solvente será un asunto peliagudo durante el juego. Durante la época medieval no existía la institución del mayorazgo, que aseguraba la integridad del patrimonio e impedía su reparto entre los descendientes, en la época representada, la Plena y Baja Edad Media, primaba la división de los territorios entre los hijos, práctica heredada del mundo germánico a través de la hegemonía carolingia, así de fiel a la Historia Medieval es el juego. Los segundones y los alejados de la línea de sucesión no molestarán, pero si llegan a heredar territorios siempre ambicionarán toda la heredad, como ocurrió con los descendientes de Fernando I de León (1010 – 1065) o Alfonso III de Asturias (848 – 910). Para evitar luchas y muertes innecesarias existe la opción de asesinarlos en la oscuridad de la noche, el precio a pagar será el del metal, pero también la reputación de asesino de niños y familiares. Esta reputación perseguirá y molestará a tu personaje durante el resto del juego y solo podrás librarlo del sobrenombre de “matahijos” pagando al Santo Padre para que te expíe de tus pecados. El Obispo de Roma será la máxima instancia judicial, resolverá asuntos como anulaciones matrimoniales que alejen a tu personaje de un mal matrimonio, como intentó sin éxito Enrique VIII (1491 – 1547), necesitado de un nuevo matrimonio que lo alejara de Catalina de Aragón (1485 – 1533) para echarse en brazos de Ana Bolena (1501/1507 – 1536).

“The players care less about which country they are playing than the epic story of their ruler and dynasty as it unfolds through the centuries is fascinating. Because no two playthroughs are ever the same — or even very similar”. Entrevista a Henrik Fahareus.

Inicio Foros Crusader Kings 2: La guerra y la tierra – Parte III

Viendo 1 publicación (de un total de 1)

Debes estar registrado para responder a este debate.