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Tragedia y colapso del jugador

2013-10-12
14 comentarios

Vivimos tiempos en los que los que nos consideramos verdaderos apasionados de ese mal vicio que son los videojuegos. Y cuando hablo de mal vicio, no es ni mucho menos por todas esas noticias tremendistas y que apuntan como origen de todo mal a un videojuego si el que cometió el crimen tiene en su estantería algún título, sino por la elevada cantidad que consume de nuestro escaso tiempo. Pero dejémonos de dramas que rellenan periódicos y vayamos a lo importante, a la verdadera tragedia del jugador: el no encontrar momento en nuestra vida diaria para jugar.

Hemos tenido un año bastante estresante a cuanto lanzamientos se refiere. Coincidieron en poco tiempo Tomb Raider (íd.; Eidos Montreal, 2013) y Bioshock Infinite (íd.; Irrational Games, 2013), títulos de gran calidad y que el jugador medio no podía ni plantear perderse. Imaginen la presión ejercida de manera constante por las redes sociales; todo un acoso y derribo el cual necesita de horas de psicología agresiva para retornar posteriormente al mundo de los cuerdos. En junio llegó esa joya con la historia de Joel y Ellie, The Last of us (íd.; Naughty Dog, 2013), que muchos han tenido que esperar un tiempo eterno para poder disfrutarla, ya sea por temas económicos o de nuevo por escasez de tiempo, y de repente llegan estas fechas en las que nos encontramos dos auténticos bombazos en las tiendas: Grand Theft Auto V (íd.; Rockstar North, 2013) y Beyond: Two Souls (íd.; Quantic Dream, 2013)

Uno podría simplemente esperarse a tener más tiempo libre, que vengan esas esperadas vacaciones o darle prioridad ante otras aficiones que ocupan horas de su tiempo libre. Pero entonces nos topamos con otro gran problema del jugador: las ansias. Ansias de querer tener el próximo gran lanzamiento el primer día de salida, de tener esa edición de coleccionista que si espero un tiempo ya no estará ella esperándome a mí. Esas ansias de querer ser el primero en jugar un título y mirar por encima del hombro al mundo que aún no lo ha hecho. Poder comentar en las redes sociales lo que sentiste en cierta escena, pero siempre con un guiño al otro, como un “uy, no podemos decir nada que el resto aún no lo ha jugado, ¡lo que les espera!” con un sorda risita de fondo.

Cuando uno recuerda los tiempos en que teníamos pocos juegos como mejores es que algo falla aquí. Pagamos el servicio PlayStation Plus de Sony mientras nos estamos quejando sobre que no sabremos qué hacer con tantos juegos. Y eso sin contar todos aquellos títulos cuyo precinto sigue intacto, adquiridos en una oferta de las que no se podían dejar pasar. Hoy en día parece que todos los juegos son imprescindibles. ¿Cómo no vamos a estar estresados?

Si les hablo de mi caso, verán que el estrés del trabajo que he acumulado estas semanas se queda en un simple día atareado. Poseo un Grand Theft Auto V, el cual no he tocado todavía a pesar de leer mil y un comentarios alabando sus infinitas maravillas y posibilidades. Ahora también ha llegado pisando fuerte a mi colección una copia de Beyond:Two Souls, que llevaba reservada bastante tiempo debido a una mezcla de hype y las ansias ya mencionadas. Por supuesto la PSVita me grita desde su rincón lleno de polvo que pronto estará disponible esa copia de Tearaway (íd.; Media Molecule, 2013) reservada inevitablemente tras ver lo que ofrecía el título. A esto añadan una lista de juegos que he comenzado pero ahí están, esperando para ser terminados, historias cuyo desenlace aún no conozco pero que la casi ausencia de tiempo me impide conocer. Como si de una escena de Atrapado en el tiempo (Groundhog Day; Harold Ramis, 1993) se tratase, siento que vivo el mismo día cada mañana: trabajo pensando en seguir con esos títulos casi olvidados que se merecen mi atención, pero al final del día, de nuevo como tantos otros, no he tenido tiempo. Y así la historia se repite una y otra vez.

A veces me contento con escuchar esas bandas sonoras de algunos juegos que son una auténtica delicia mientras el deber me llama o incluso puedo echar un ojo a las últimas noticias o las recientes declaraciones de alguno de los gurús de turno. Porque lo triste es que hemos llegado a tal punto que nos sentimos integrados dentro de este mundillo cuando hemos leído suficientes noticias o artículos como para poder opinar. Con jugar videojuegos ya no vale, tenemos que saber, ser capaces de opinar, algunas veces incluso demasiado como he criticado en anteriores ocasiones. Así que en muchas ocasiones acabamos ocupando esas horas de tiempo libre que saben a poco en esos menesteres. “Es que para jugar una hora no merece la pena”, nos decimos tantas noches, tras una larga jornada de trabajo. Y hablo de trabajo como podrían ser estudios, responsabilidades familiares o cualquier asunto que nos lleva hasta ese final del día, exhaustos, abatidos de la vida, donde no damos más que para unos clicks en nuestras páginas de referencia, una lectura diagonal sobre ese juego que deseamos jugar pero nunca encontramos el momento y que nos observa desde la estantería junto a muchos más en la misma situación. ¿La vida del jugador adulto es así debido a la madurez que se va obteniendo a través de los años o es culpa del exceso de lanzamientos? Podríamos echarle la culpa a mil cosas y probablemente no encontraríamos la respuesta.

Por todo esto me resulta curioso que algunos conocidos se sorprendan al conocer el hecho de que no adquiriré de salida ninguna de las consolas de nueva generación. Tengo tanto estrés acumulado como títulos sin jugar y eso, amigos míos, es un número que tiende peligrosamente a infinito. Por supuesto, las ansias atacarán de nuevo y yo me sentiré débil, como una presa fácil derrotada ante la fiera lluvia de lanzamientos interesantes que vienen bajo el brazo de la próxima generación, llenos de espectaculares gráficos y apasionantes historias. Al pensar en ello me invade un sentimiento de desbordamiento e incluso de culpabilidad. Sí, me siento culpable si me pongo a calcular el dinero invertido en acumular títulos y más títulos hasta el punto de haber tenido que ir al famoso almacén sueco de muebles a por una nueva estantería para ofrecerles cobijo. Desbordamiento, acumulación, culpabilidad, estrés, ansias, miedo a las expectativas que no se cumplirán; colapso a fin de cuentas. Podríamos hacer una lista de verdaderos males que producen en nuestro sensible sistema la afición a los videojuegos. Pero a pesar de todo, como si de los doce trabajos de Hércules se tratase, somos capaces de superar esas adversidades, terribles para el jugador, esas ausencias de tiempo, ese estrés y hasta la maldita muerte por hype. Somos y seremos unos cabezones que seguiremos comprando nuevos lanzamientos y esa oferta de obligada compra que un desconocido por Internet nos ha dicho que debemos tener. Vivimos una época dorada en los videojuegos, en la que además tenemos la posibilidad de adquirir tantos títulos fácilmente, aunque esto provoque la sensación permanente de agobio y ahogo entre tanto juego que nos viene encima. Y es que, como escribió Charles Dickens en Historia de dos ciudades, “era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos”.

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  • Imagen de perfil de Mara GilbertMara Gilbert
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    #35825

    Vivimos tiempos en los que los que nos consideramos verdaderos apasionados de ese mal vicio que son los videojuegos. Y cuando hablo de mal vicio, no e
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/opinion/tragedia-y-colapso-del-jugador/

    Imagen de perfil de dante_77dante_77
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    #35826

    Me dajas más tranquilo, pensaba que este agobio solo me ocurría a mi 😀
    Si a todo este stress de estar al día le añades la pasión por el retro, ¡Kaboooom!
    Como alguien dijo, no es falta de tiempo, sino cuestión de prioridades, así que paciencia y por esto, tampoco me haré con la nueva generación de salida para no morir de agobio.

    Imagen de perfil de TiexTiex
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    #35827

    El síndrome del “Hámster” lo llamo yo, porque acumulamos y acumulamos juegos, como el Hámster acumula la comida en un rincón de la jaula. Yo te puedo decir que ahora tengo la suerte de no tener una economía muy boyante – o nula – , lo que me permite estar jugando a todo lo que tengo acumulado, que no es poco. Pero claro, también tengo ganas de jugar a estos que aún no he probado : Tomb Raider, GTA V, Bioshock Infinite, Beyond: Dos Alams, Dragon´s Crow, Killer is Dead, Tales of Xilia, Luigi´s Mansion 2, Fire Emblem (3ds), Project X Zone, The Last of Us y podría seguir por muchos más.

    Creo que la próxima generación va a tener que esperar, aún tengo muchas cosas que jugar. Después llegaré a la próxima generación y me ocurrirá lo mismo, querré jugar a todo lo que no he jugado hasta entonces y a todo lo que vaya saliendo…. ¡¡ESTO ES UNA AGONÍA PLACENTERA!! Porque al fin y al cabo, nos encanta 🙂

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    #35828

    Quiero creer que todo esto es causa de el colapso de lanzamientos que estamos teniendo, pero por otra parte creo que nuestra generación se está haciendo mayor y de una forma u otra, nos está afectando. Tener dinero para comprar cosas que no vas a poder usr, también es otro asunto. En mi caso, es incluso más preocupante porque trabajo por y para gamers, con lo que no estar al día en videojuegos es como tener el curriculum desactualizado. Además de que nos enteramos de todo antes que nadie y frustra aún más no poder jugar porque, precisamente, estamos trabajando para sacar más videojuegos que no podremos jugar.

    Por otra parte, también coincido contigo en lo de no comprar las consolas nuevas, ¡cuando apenas tenemos tiempo de disfrutar de la generación actual!

    En fin, larga vida a esas noches de insomnio y mañanas de trabajo con los ojos pegados porque tenías que sacar a Ellie y Joel de esa alcantarilla. Ay.

    Imagen de perfil de RadastanRadastan
    Participante
    #35829

    Yo pienso saltarme la next-gen de momento, tengo tantos juegos acumulados (muchos sin abrir) que me parece un disparate seguir en la misma línea. Hay que decir basta, hay que sentarse y disfrutar de lo que uno tiene, pero nuestra edad nos deja poco tiempo para ello.

    Quizás es el momento de dar el relevo generacional, de dejar que sean otros los que tengan la vena consumista.

    Me planto.

    Imagen de perfil de HibdohebbiHibdohebbi
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    #35830

    Qué pasa gente?.

    Así me siento yo todo el día con el coche de aquí para allá en el trabajo mientras estoy deseando llegar a casa por la noche para ponerme a jugar… pero llego tan hecho polvo que lo que termino haciendo es ver alguna serie hasta quedarme sopa.

    Tengo una XBOX 360, una 3DS y un PC listo para devorar juegos en ultra que compré el pasado agosto… y no sé cual de esas máquinas tiene más polvo encima!!, montones de juegos para éstas con el precinto sin quitar por falta de tiempo, y cada mes sigo haciendo una paradita por la FNAC para lleverme algún juego del que he leído grandes cosas en mi escaso tiempo libre y que deseo probar… el complejo de hamster de Tiex se queda corto conmigo xD

    Creo que lo que ocurre no es que salgan muchos títulos a la vez, ésto también pasaba cuando eramos unos chinorris, solo que entonces lo que nos sobraba era bastante tiempo después del cole pero andabamos completamente escasos de dinero para disfrutar de todo lo que salía… y ahora al revés: nos podemos permitir los juegos y las consolas haciéndo sacrificios pero el factor tiempo lo llevamos brutalmente reducido, lo que frustra mucho porque no podemos cumplir lo que siempre hemos soñado de enanos, éso de tener dinero suficiente para poder comprarnos todo lo que se nos pusiera delante. Llegar todas las noches, mirar mi colección de juegos y decirme a mí mismo “mañana buscaré un ratito para jugar” me está matando.

    Aaah… la vida del gamer adulto es muy estresante.

    Imagen de perfil de KahosKahos
    Participante
    #35831

    Y lo peor de ir acumulando juegos es que, hasta hace unos meses, empezaba a “picotear” un poco de este juego, un poco del otro… y no llegaba a disfrutarlos. Es decir, a lo largo de una misma semana podría haber jugado a 7 videojuegos (dedicándole un par de horas a cada uno) y mientras jugaba a uno pensaba: “me han dicho que este juego está muy bien y se está hablando maravillas sobre él”. ¿Qué pasaba? Que al final acababa cediendo, y como digo, ni disfrutaba del que estaba jugando ese momento (Todo debido a esa paranoia que me decía a mi misma: “termínalo rápido y así podrás jugar al otro”), ni disfrutaba del otro porque volvía a caer en el mismo círculo vicioso: “termina rápido este también porque he leído que tal juego está genial y quiero probarlo”.

    Al final he tenido que limitar el número de títulos a los que juego a tres y he evitado caer en esa tentación. Ahora disfruto mucho más de los títulos y la paranoia de “termínalo rápido” se ha reducido ya que me obligo a no empezar un nuevo juego sin haber terminado otro antes.

    Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #35832

    En mi caso cada vez que abro Steam y veo mi biblioteca a petar de videojuegos que no he tocado (de los inevitables Bundles y rebajas veraniegas/navideñas) me entra esa sensación de culpabilidad por ser un adicto a la compra. Ver juegazos de generaciones pasadas (que me han recomendado mil y una veces mis webs de referencia) e indies de calidad a menos de 3€ me impulsa a comprar aunque sea para tenerlos apartados casi un año antes de jugarlos (maldita sea, si me compré el DE: Human Revolutión por ¡2’85€,! ¿Quién resiste eso?). Luego como bien dices llega el problema, no tengo apenas tiempo libre y mi velocidad acumulando títulos supera la velocidad a la que me los paso… De todas formas los triples A de salida que compro al año se reduce a 1 o 2 por lo que mi bolsillo no se resiente tanto (me he esperado hasta las versiones GOTY para hacerme con juegos como Dishonored o BioShock Infinite.

    Imagen de perfil de FranFran
    Participante
    #35833

    Una interesante entrada, aunque con varios fallos ortográficos:

    si no (en vez de sino), Imagínen (es sin tilde), plantearse perderse (plantear perderse), que muchos han tenido que esperar (donde muchos tuvieron), o de nuevo, por escasez de tiempo (sobra la coma), que si espero un tiempo (aquella en la que si espero un tiempo), huy (uy, sin h), que teníamos pocos juegos (en que teníamos pocos juegos), ésto (esto), llegamos a tal punto que nos sentimos (llegamos a tal punto en que nos sentimos), alguna veces (algunas), Por supuesto las ansias (Por supuesto, las ansias).

    No estaría mal repasar lo que se escribe antes de publicarlo.

    Un saludo

    Imagen de perfil de Raul FactoryRaul Factory
    Super administrador
    #35834

    Gracias por tu comentario. Hemos procedido a corregir los errores tipográficos que comentas. En cuanto al resto son totalmente subjetivos. Por otra parte, indicas “que teníamos pocos juegos (en que teníamos pocos juegos)” y sinceramente no he sido capaz de encontrar esta composición que señalas. ¿Serías tan amable de indicarnos en qué párrafo se encuentra y así valorar su cambio?

    Gracias.

    Saludos,

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