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El espejo del Avatar

2013-10-05
1 comentario

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el diseñador de videojuegos es la elaboración del héroe, protagonista o personaje principal. Un cúmulo de cualidades tiene que conformar la personalidad de este individuo virtual y esto supone un amplio abanico de posibilidades que abarcar.

Esta vez vamos a realizar un ejercicio complicado. No vamos a mencionar videojuegos ni personajes vitales de sagas conocidas, vamos a intentar centrarnos en los patrones que vemos reflejados en la sociedad y así cada cual podrá sacar en claro una conclusión al ponerse ante un videojuego.

El caminante

Este modelo es aquel que va creciendo junto a nosotros a lo largo de la historia. Conocemos su vida en un punto determinado y vemos como progresa hacia otro estadio a lo largo de nuestra aventura. Sufre una transformación continua a base de los aprendizajes que obtiene. Es el más natural de todos, el que más se acerca a lo que sería tener una experiencia vital real. Suele escogerse para reflejar la superación de miedos, problemas personales o situaciones extremas en las que las personas tienen que tomar las decisiones que los definen.

El perdedor

En esta ocasión podemos ver a una figura totalmente vencida a los golpes del destino. Sin decisión alguna para cambiar aquello que tiene delante. Se deja llevar por todo aquello que le sucede y es el entorno quien dirige la aventura y no él. No necesariamente tiene que perder dentro de la partida, es un concepto de pérdida de control y no de puntos. Suele usarse en entorno muy envolventes y cargados de estímulos. Allí donde el jugador pueda llegar a sentirse perdido en una inmensidad incontrolable.

El luchador

No es un avatar con un camino fácil aunque siempre consigue salir a flote de todos los lances en los que se encuentra. Tiene cierto aire de patetismo pero lo supera con creces gracias a otras habilidades que le permiten seguir adelante en su andadura. Es uno de los más usados en todos los entornos virtuales. Sin duda uno de los preferidos para los desarrolladores. Tiene una de las experiencias más completas y ricas dentro del juego puesto que saborea las mieles del triunfo gracias a degustar las hieles del fracaso.

El héroe invencible

Este es el favorito de todos. El más usado, el más venerado, el que siempre triunfa porque todos queremos ser el héroe de nuestra propia aventura. Si nos fijamos detenidamente todos los personajes principales de los videojuegos parecen estar basados en este pero no es así. De hecho, ser un héroe constantemente sin tener que lidiar con problemas sería algo bastante aburrido y el jugador perdería el interés por seguir la aventura. Esto es lo que pasa en entornos excesivamente libres y juegos que están alimentados por otros alicientes más que por su aventura. Podríamos decir que ser el héroe invencible es el equivalente a jugar con trucos. Algo que puede llegar a divertirte unos segundos pero cuando te das cuenta de lo que significa se convierte en algo monótono.

Seguro que faltan muchos flecos y perfiles diferentes. Muchas personalidades y caracteres distintos pero esto es por una sencilla razón. El ser humano es algo cambiante, nunca refleja la misma personalidad y cada uno somos un universo aparte. El secreto de los desarrolladores, así como de cualquier persona que crea un personaje, está en saber añadir a la receta un poco de cada ingrediente para que así todos nos sintamos identificados con el avatar.

Ahí es donde radica el éxito del videojuego, en la capacidad de conectar avatar y jugador. Esto sólo es posible conseguirlo si se diseñan personajes creíbles y no caricaturas de los mismos. El realismo en la pantalla no es una cuestión de motor gráfico, es una cuestión de credibilidad en la historia que contamos y cómo la contamos. Al igual que en un libro los personajes tienen que ser coherentes con sus actos y su crecimiento o en una película el actor tiene que saber dar naturalidad a la historia que está contando a través de su cuerpo, en los videojuegos el guionista debe ser capaz de modelar a un avatar que consiga conectar con el público hasta el punto de creer ser él mismo. Nuestros avatares son el reflejo de esos deseos que queremos realizar y no podemos hacer en nuestra vida real. Todos se esconden en nosotros y por eso disfrutamos más con unos juegos que otros, porque no todos tenemos los mismos pensamientos. Así que, escoge tu avatar, libera tu mente y disfruta dentro del mundo que elijas. Al fin y al cabo todo lo que haces dentro de una pantalla también forma parte de tu vida y saciar parte de tus sueños. Eso sí, cuidado y no te confundas nunca entre avatar, personaje o persona.

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  • Imagen de perfil de AC_OjedaAC_Ojeda
    Participante
    #35890

    Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el diseñador de videojuegos es la elaboración del héroe, protagonista o personaje principal. Un
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/destacados/el-espejo-del-avatar/

    Imagen de perfil de mirlo2006mirlo2006
    Participante
    #35891

    Por mi parte, mi avatar preferido es el anti-héroe, aquel ser atormentando por diversas circunstancias, con un destino aciago y cierto poder..
    Como bien dice Ud. la clave está en la credibilidad que transmitan y no en el número de polígonos, se podrían poner cientos de ejemplos de personajes de 8 bits con más personalidad que algunos de generaciones recientes.
    No hay nada peor que un buen videojuego arruinado por unos personajes planos.

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