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Batman Arkham Origins: Si funciona, no lo cambies

2014-03-17
3 comentarios

El impresionante trabajo realizado por Rocksteady Studios en Batman: Arkham Asylum (íd.: Rocksteady Studios, 2009) y en su secuela, Batman: Arkham City (íd.: Rocksteady Studios, 2011), no sólo sirvió para considerar a estas obras dos de las imprescindibles de la (hoy ya) pasada generación de consolas. Tanto su planteamiento jugable como sus características más sorprendentes y novedosas fueron “tomadas prestadas” en títulos posteriores (el 90% de los juegos de aventuras han contado ya con su propio “modo detective”, por tomar un ejemplo), demostrando con ello el buen hacer de la desarrolladora y la huella dejada en el mundo y la historia de los videojuegos en general. Por no hablar, por supuesto, de que uno de los personajes más carismáticos del universo del cómic podía presumir, de una vez por todas, de contar con un exponente a su altura después de muchos años dentro de este mundo.

Con la crítica y el público a su favor, Rocksteady Studios tomó una decisión sorprendente: el próximo juego de la saga Arkham no sería desarrollado por ellos. Warner Bros. Games Montreal tomaría el testigo para realizar esta complicada misión. Millones de personas, fans de los anteriores juegos y del propio Batman ponían su mirada sobre ellos con escepticismo. ¿Podrían conseguir realmente mantener el nivel o superarlo? ¿Podrían, al menos, no decepcionar con el intento? Batman: Arkham Origins (íd.: Warner Bros. Games Montreal, 2013) ve la luz, y todos los seguidores de esta saga podemos por fin llegar a nuestras propias conclusiones sobre el trabajo realizado.

El título de la propia obra ya nos indica que a pesar de ser la tercera parte de esta saga, deberíamos considerarla como la primera cronológicamente hablando. Los orígenes y comienzos de Bruce Wayne como Batman en la ciudad de Gotham, además del comienzo de las relaciones con sus enemigos y amigos del futuro, son el principal motor del argumento. Ilusionante en un principio por las posibilidades que otorga la propia historia del personaje, termina siendo decepcionante en muchos aspectos y muy poco aprovechada, teniendo en cuenta lo que podría haber llegado a ser. Aún así, éste tampoco ha sido un punto demasiado destacable en los otros dos juegos y llega a cumplir de manera más que correcta, a pesar de terminar siendo previsible (obviaremos que el propio doblaje del título termina destrozando uno de los giros argumentales importantes si ya has jugado a los anteriores Arkham) y que en ningún caso llega a enganchar. Los guiños constantes a los cómics serán muy apreciados por sus aficionados, y a pesar de que toda la línea argumental es mejorable, no llega a ser un punto negativo ni destroza la experiencia. Complicado es llevar a cabo una labor en este campo que agrade a todos los seguidores, más aún con la gran cantidad y calidad de historias contadas sobre Batman (incluido sus orígenes), considerando al argumento de este Arkham como uno de los pocos apartados superiores al de los otros dos títulos.

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Warner Bros. Games Montreal continúa con la estela dejada por Rocksteady Studios en Arkham City, dejando una ciudad al completo para explorar con libertad, y con posibilidad de realizar misiones y retos secundarios a la historia principal. Para muchos, estas opciones darán vida y duración al título, pero para otros serán uno de los puntos más negativos de la experiencia. La ciudad no da la impresión de estar viva, solamente con delincuentes patrullando las calles y los tejados de los edificios (¿no hay gente honrada dando un paseo por su ciudad?), además de que moverse a través de ella manejando a Batman llega a resultar aburrido y tedioso en ocasiones, y tendrás que echar mano más de lo que te gustaría a los “viajes rápidos”. Desde luego, se echa en falta un modo de transporte adicional que el jugador pueda controlar.

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La profundidad y calidad de las misiones secundarias también son bastante discutibles, y en su inmensa mayoría prescindibles. En Grand Theft Auto V (íd.: Rockstar Games, 2013), por ejemplo, se demuestra que la mejor manera de llevar a un sandbox a otro nivel de calidad es conseguir que desviarte del objetivo principal sea igual o más divertido que no hacerlo, y eso no ocurre en ningún caso con Arkham Origins.

Esta situación cambia totalmente en los interiores y en las zonas más lineales, que justamente son las que hicieron grandes al primer Arkham Asylum, las que consiguió asentar Arkham City y las que simplemente deja continuar Arkham Origins. Investigación, puzles, mezcla del uso de artefactos que nos permitan avanzar y uno de los mejores sistemas de combate jamás creados para un videojuego dan forma a una jugabilidad excelente. En este aspecto (como en todos), Warner Bros. Montreal Games se muestra continuista y apenas añade novedades al trabajo que ya realizó de manera magistral Rocksteady Studios, aplicando la máxima del “si funciona, no lo cambies”. Quizás la falta de sorpresa y la sensación de estar jugando de nuevo a lo mismo se apodere de algunos jugadores, y con motivo, pero sigue siendo un punto sobresaliente a pesar de la falta de novedades importantes.

Una de las pocas cosas que se criticó de manera negativa en el primer Arkham Asylum fueron los encuentros con los jefes finales, que eran muy mejorables. Rocksteady tomó nota y en Arkham City la situación cambió, y a pesar de que todavía era un punto mejorable, encuentros con jefes finales como Mr. Freeze resultaron ser totalmente satisfactorios. En Arkham Origins es uno de los peores aspectos, y batallas como la de Deathstroke (esperada por muchos fans durante mucho tiempo en un videojuego de Batman) termina siendo decepcionante, aburrida y horrible. En ningún momento se mejora lo visto en el anterior juego, y más que una evolución parece todo lo contrario en este campo concreto. También se han añadido nuevos enemigos comunes a los que deberemos enfrentarnos con tácticas diferentes, pero no llegan a funcionar del todo e incluso llegan a entorpecer la fluidez del combate.

Por todo lo expuesto, Warner Bros. Montreal partía con la difícil tarea de realizar un nuevo juego de la saga Arkham que al menos estuviese a la altura de las circunstancias. El objetivo parece cumplido, pero a medias. Batman: Arkham Origins como producto independiente es altamente recomendable, pero como parte de la saga, su carácter continuista hace que no se tomen riesgos y que las novedades sean insuficientes como para considerarlo una secuela a la altura. Parece más bien un añadido del tipo DLC a Arkham City (del que además es inferior en prácticamente todos los apartados), que un nuevo juego en sí. Por desgracia, los dos juegos realizados por Rocksteady Studios son algo que ningún jugador que se precie debería perderse, y algo que al final ha terminado jugando en contra de Warner Bros. Montreal al no poder superarlos o cuanto menos igualarlos de forma completa. “Si funciona, no lo cambies”, también aplicable a los desarrolladores.

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  • Imagen de perfil de Álex ParejaÁlex Pareja
    Participante
    #34561

    El impresionante trabajo realizado por Rocksteady Studios en Batman: Arkham Asylum (íd.: Rocksteady Studios, 2009) y en su secuela, Batman: Arkham Cit
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/opinion/batman-arkham-origins-si-funciona-lo-cambies/

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    Participante
    #34562

    ¿De verdad los combates contra los jefes finales son decepcionantes en este juego comparándolos con Arkham City? Porque a mí me pareció justo lo contrario. No sé, la pelea con Deathstroke no me parece en absoluto aburrida, es bastante vistosa y en el modo difícil es un verdadero dolor de cabeza. La parte de Copperhead, droga incluida, es bastante sobresaliente y agobiante. Lo de Luciérnaga en el puente, quizá algo repetitivo, pero no le falta grandiosidad. Ya ni hablemos de las peleas con Bane, muchísimo más logradas que en Arkham Asylum – donde, dicho sea de paso, Bane tiene un aspecto ridículo por exagerado -, especialmente la primera en el hotel.
    A este juego se le pueden achacar muchos defectos, y tú has expuesto en el artículo muchos de ellos, pero no creo que en cuanto a jefes finales Origins pierda en la comparación, sino más bien al contrario.

    Imagen de perfil de Álex ParejaÁlex Pareja
    Participante
    #34563

    Hola! Muchas gracias por tu comentario.

    Respondiendo rápidamente a tu pregunta: Sí, los combates contra los jefes finales me parecen totalmente decepcionantes comparándolos con los de Arkham City (como ya he dicho en el artículo), y en general, todo me parece peor si comparamos ambos juegos, no sólo ese apartado. Evidentemente es una opinión personal, y es normal que puedas no estar de acuerdo conmigo.

    La batalla con Deathstroke sería vistosa si no se basara en repetir la misma secuencia una y otra vez… al menos podían haberse currado unas cuantas animaciones más si querían plantear la batalla de esa manera. A mí me pareció aburrida y desaprovechada. Las demás son mejores, pero para mi gusto no llegan al nivel alcanzado en Arkham City. Sí que son superiores a las vistas en Asylum, pero porque en éste ya sabes que las batallas contra jefes finales eran inexistentes y se basaban en ponerte a luchar contra unos cuantos “titanes” y ya está.

    Origins pierde en la comparación (hablando sólamente de jefes finales) contra City, no contra Asylum.

    Imagen de perfil de DeBoersDeBoers
    Participante
    #34564

    Pues gracias por tu detallada respuesta. Ya que estoy, te digo que tu artículo me ha parecido muy bueno y acertado, aunque es evidente que no estoy de acuerdo en alguna cosa. Pero sí en la mayoría restante.
    El caso es que, realmente, Origins pierde por goleada contra sus predecesores en casi todo, y como señalas eso puede deberse al cambio de desarrollador. Yo sí fui de esos que pensaron que estaban jugando una DLC de Arkham City, y que parecía que no habían pasado dos años; en ese sentido sí sentí cierto pinchazo de la decepción. Pero, si tengo que ser sincero, la historia me gustó más que la de City – que en honor a la verdad se centraba poco y entraba en absoluto descontrol llegando al final – y el tema de los jefes, como decía, me pareció mejor resuelto. Con algo más de personalidad. A mí, por ejemplo, Mr. Freeze me dejó, perdón por el conato de chiste, bastante frío en City, y lo de Clayface lo vi un poco cogido por los pelos. Hablo de memoria, así que no recuerdo muchos más combates realmente reseñables (aunque Solomon Grundy… Valiente cabronazo). En ese sentido, los intercambios de impresiones con Bane en Origins sí me hicieron creer que el juego merecía la pena, y que al menos en ese sentido habían dado un paso al frente. Es verdad que lo de Deathstroke podría haberse enfocado de otro modo. El juego, en realidad, se repite con demasiada frecuencia, y me temo que para Deathstroke no dejaron otra cosa que un juego de reflejos y velocidad.
    Total, que en ese sentido llevas razón. Pero para mí City, que dejó el listón altísimo en casi todas las cosas – tanto que ni su secuela/precuela ha tenido agallas de ir más allá, o no ha podido -, tampoco se curró mucho el tema de los jefes, ni de la historia en general, y por eso es muy de agradecer, para mí, que Arkham Origins, siendo un juego netamente inferior, hiciera algo más en esos dos aspectos.

    De nuevo, muchas gracias por tu impresión y tu respuesta.

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