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Lo importante es el camino

2013-03-21
12 comentarios

Hacer el Camino de Santiago es sin duda una de las experiencias más satisfactorias e introspectivas que puede realizar una persona en esta vida. Toda una aventura personal que afrontar tanto solo como acompañado y que queda grabada para siempre en el recuerdo. Cada año, miles de peregrinos de todos los rincones del mundo cargan a sus espaldas – o en sus bicicletas – pesadas mochilas con un único objetivo en mente: llegar a la catedral de Santiago de Compostela. Una odisea que les llevará semanas, o incluso meses, de constante esfuerzo físico y mental pero que se verá gratamente recompensada al poder alcanzar la ansiada meta. Lo más curioso de todo es que, si preguntan a un peregrino que haya terminado el Camino que ha sido lo mejor de toda su aventura, ninguno les dirá que lo mejor fue llegar a la ciudad de Santiago, pues la experiencia más grata para el peregrino no es alcanzar la meta – por muy deseada que sea – sino hacer el propio Camino.

Todas las vivencias – tanto buenas como malas – acumuladas día tras día. Las duras etapas que ponen a prueba la resistencia física del peregrino. Las personas que se conocen en la travesía y que acaban siendo compañeros inolvidables con los que compartir grandes momentos. Los hermosos paisajes y las imponentes catedrales. Cada uno de los pequeños pueblos en los que hacer un alto en el camino para reposar y poder continuar con renovadas energías. Es este cúmulo de experiencias el que se graba a fuego en el alma del peregrino; el que hace que cada paso, cada pedaleada, valga la pena. La meta real de la gran ruta no es alcanzar Santiago de Compostela sino poder acostarse cada noche en el albergue siendo capaz de absorber la experiencia que le ha brindado la etapa que acaba de concluir, así como mentalizarse para disfrutar de la que está por llegar. Esa es la verdadera magia del Camino de Santiago: valorar el presente sin obsesionarte por el futuro.

Teniendo en mente la filosofía que destila el Camino de Santiago, hagamos la pertinente analogía con los videojuegos. Concretamente con aquellos títulos de larga duración en los que el desarrollo de la trama y las relaciones entre personajes cobran una mayor importancia.

Guardando siempre las distancias, comenzar un videojuego es bastante similar a iniciar un largo camino, pues emplearemos gran cantidad de horas de nuestro tiempo en recorrerlo a la vez que vivimos grandes momentos acompañados por sus protagonistas. Dicen que del roce nace el cariño, y algo de cierto debe tener esta expresión pues, cada día que nos sumerjamos dentro del universo del videojuego, empatizaremos un poco más con sus habitantes hasta el punto de querer resolver sus problemas personales, así como de conocer su pasado. El nivel de implicación del jugador con los personajes de los videojuegos – ya sea un aliado, uno de los villanos o nuestro avatar – ha alcanzado un nivel que antaño sólo estaba al alcance de otros medios, como el cine o las series; donde antes había curiosidad ahora hay verdadero interés.

Tal vez este cambio en la percepción del jugador se deba a que el sector del videojuego va madurando, aunque sea poco a poco, y cada vez nos llegan títulos más complejos con grandes historias que transmitir protagonizadas por personajes muy bien perfilados. Pero como en todos los cambios, existen pros y contras a tener en cuenta: al implicarse el jugador de una forma más profunda con el título se convierte en una víctima perfecta para sufrir un desamor lostiano. Como ya sabrán, la mediática serie Lost (J. J. Abrams, 2004 – 2010) enganchó a miles de telespectadores semana tras semana gracias a una trama de gran interés repleta de giros de guión y una amplia plantilla de carismáticos protagonistas. Los seguidores de la serie acompañaron a los habitantes de La Isla durante seis emocionantes temporadas y se prepararon para un capítulo final que haría historia. El shock llegó cuando la esperada season finale dejó numerosos cabos sueltos y daba fin a esta gran serie de una forma un tanto brusca. El descontento fue generalizado y los fans más acérrimos vertieron sus ácidas críticas en foros y webs especializadas. El hechizo que embaucó a todos los losties durante seis años se rompió en la media hora que duró el metafórico epílogo.

El final lostiano, es pues, aplicable también a muchos de los videojuegos en los que el peso recae en la historia y en aquellos que la protagonizan. Es un proceso gradual: vamos involucrándonos conforme la trama avanza, y cuando se acerca – o se intuye – el final, cada jugador comienza a hacer conjeturas sobre los hechos que están por llegar. He aquí nuestro gran error pues, en los compases previos al esperado ending, ya hemos formado en nuestra mente un final ideal; aquel final que, desde nuestro punto de vista, posee todos los elementos necesarios para convertirse en el cierre perfecto del título o de la saga en cuestión. Nuestro final de diez sobre diez.

Esta expectativa involuntaria acaba convirtiéndose en nuestra peor enemiga, pues muy rara vez el final de un videojuego coincidirá con nuestro final ideal. Es aquí cuando entran en escena las comparaciones y el jugador acaba desencantado al ver que el cierre de saga que tenía en tan alta estima no está, desde su punto de vista, a la altura. Una épica batalla final, una emotiva despedida de los compañeros caídos, el resurgir del héroe de entre las cenizas, un último discurso que ponga los pelos de punta al jugador… Cuando vemos que absolutamente nada de lo esperado se refleja en el final, la inconformidad y la decepción acaban infectando por completo el título o, en casos más extremos, la totalidad de la saga. Una escena final de cinco minutos mal orquestada, siempre desde la subjetividad del jugador, puede borrar en un instante decenas de horas de grandes momentos frente a la pantalla y esto, querido/a lector/a, es una verdadera pena.

En este punto habría que plantearse un cambio radical en nuestra forma de afrontar los videojuegos para así poder disfrutar de ellos de principio a fin: inculcarnos una mentalidad que dé más importancia a cada instante vivido dentro de la aventura que al cierre de la misma. Debemos dejar de lado las conjeturas sobre como será el final para ser capaces de abordarlo con la mente libre de expectativas que enturbien nuestra experiencia. Porque, a fin de cuentas, al jugar nos adentramos en un peregrinaje hacia el final del videojuego y, como buenos peregrinos que somos, debemos tener muy presente que la meta no lo es todo pues lo verdaderamente importante es el largo camino que la precede.

[…] Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

Fragmento extraído de Ítaca  – Constantino Petrou Cavafis (1863 – 1933)

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Razor

49 entradas como autor
Amante congénito del universo videojueguil. Autoproclamado nintendero, pecero y seguidor acérrimo de los títulos indie. Donde la gente ve un gamepad y una pantalla yo veo un portal dimensional a Hyrule, Shakuras, Aperture Science, The Citadel, Tallon IV, Sylvarant, Black Mesa, Tamriel… Y es que, a veces, es mejor tomar la pastilla azul y permanecer unas horas más en The Matrix que elegir la roja y darte cuenta, al mirar por la ventana de tu habitación, que amanece la rutina del día a día.

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  • Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #38857

    Hacer el Camino de Santiago es sin duda una de las experiencias más satisfactorias e introspectivas que puede realizar una persona en esta vida. Toda
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/lo-importante-es-el-camino/

    Imagen de perfil de mirlo2006mirlo2006
    Participante
    #38858

    Al leer su artículo me viene inmediatamente a la cabeza Mass effect, una saga que por desgracia va a quedar lastrada por su polémico final, realmente me entistece ver como un proyecto en el que Bioware apostó por un desarrollo del argumento con un nivel de detalle obsesivo y un trasfondo abrumador, se ha visto juzgado en muchos casos por un final que después de todo solo es una pequeña porción de lo que se ofrece, un final que, como todos, es algo totalmente subjetivo, puede gustar o no gustar, pero los videojuegos, son como la literatura o el cine, hijos de sus creadores y pueden finiquitar a sus criaturas como ellos quieran. Me pareció ridículo y dantesco la petición masiva que se le hizo a Bioware para cambiarlo, es como si a Tolkien le pidieran cambiar el final del Señor de los Anillos…absurdo.
    Lo que está claro es que un final nunca podrá contentar a todos, pero muy malo tiene que ser para que te arruine la experiencia del juego, lo veo más como la guinda, no como el pastel.
    Tampoco me han acabado de convercer los videojuegos con varios finales alternativos, porqué suelen ir de la mano con guiones poco trabajados para poder ofrecer diferentes vías, aunque hay honrrosas excepciones como Heavy Rain.

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    Participante
    #38859

    Justamente tenía en mente el final de Mass Effect 3 mientras hacía este artículo sólo que al final he decidido no mencionarlo directamente (aunque la última imagen es del ME3 ;D). Como dices los videojuegon son, a fin de cuentas, un producto de autor por lo que los consumidores tendríamos que aceptar el final, sea el que sea, en lugar de alzar las armas. Es verdad que es triste que tu saga favorita no tenga a tus ojos un final perfecto pero tiene el final perfecto de quien de verdad importa: el final ideal de su creador. Este artículo me ha salido pues soy muy fan de la saga de Shepard y cuando vi las reacciones de la comunidad frente al ending no me pareció justo.

    Yo admito que cuando terminé ME3 por primera vez me sentí decepcionado, más por lo falta de variedad de finales (que siempre prometieron) que con el final en sí… luego con el Extended Cut me gustó un poco más como lo hilaban mejor todo pero no ha sido hasta la tercera vez que me pasé la trilogía cuando de verdad he valorado el camino recorrido. Desde ese día estoy intentando (porque cuesta) jugar disfrutando los momentazos intermedios y no crear expectativas para que el final no me chafe todo.

    ¡Gracias por comentar!

    Imagen de perfil de salore78salore78
    Participante
    #38860

    Una vez escuche en la radio, no recuerdo bien quien lo dijo, de que cuando esperas un acontecimiento que sabes que te hará feliz son los momentos previos y de espera de éste los que te hacen sentir más excitado y más feliz, y que cuando llega, te hace feliz pero no de la misma manera que lo has sido mientras esperabas. Este fenómeno se podría comparar al hype pero sin llegar a ser lo mismo -ya que el hype viene infundado por elementos externos-.

    A base de llevar ya unos años jugando, son muchos los juegos que me han presentado un final distinto al que pensaba, y no digo que me decepcionasen, pero esperaba algo distinto que yo mismo me iba generando. Pocos juegos me han dejado anonadado por su final (una de las sagas que más me han impactado sus finales es Metal Gear Solid), y en base a esto, he aprendido a disfrutar más del viaje, y tal como dices tú, vaciar la mente de expectativas falsas y sin fundamento, valorando lo que nos ofrecen como una obra cerrada y valorarlo como tal.

    Había oído que Ítaca era el viaje, plausible.
    Había leído que uno no llega nunca a Ítaca, lógico.
    Ahora veo que como más va, más queda,
    si lo llego a saber, todo hubiese sido igual.

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    Participante
    #38861

    Pues el artículo ha colmado mis expectativas creadas tras aquel tweet, jeje. Buena mexcolanza de temas, todos muy bien traídos. Quiero hacer un día el Camino de Santiago, ya que aunque no soy una persona religiosa, sí pienso que como bien dies, es una experiencia que merece la pena. Disfrutar del camino es importante, pero es inevitable, cuando algo te está gustando mucho, dejar volar la imaginación y pensar cómo te gustaría que siguiera la historia, te imaginas quizá a los protagonistas dentro de unos años, te haces una idea de cómo es el mundo que queda por explorar o cómo crees que deberían unirse y cerrarse los hilos argumentales. Quizá, limitarte a verlas venir es una forma un tanto desapasionada de “ser protagonista” de una historia. Así que mis felicitaciones a @salore78 por conseguir vaciar la mente de expectativas. A mí me falta mucho por aprender.

    Y por último, aquí tienes a uno que casi se tira de los pelos la primera vez que vió el final de Lost, pero que en las sucesivas veces que lo he ido viendo (me considero fan, fan, pero fan de póster de la serie de Lindelof y Cuse) he aprendido no sólo a aceptarlo, sino también a entender que era el mejor final posible, que cerrar los cabos sueltos -que, por otra parte, no son tantos ni mucho menos- no me satisfaría tanto a la larga como el cierre de las historias de los personajes y la emotivísima despedida que nos brindaron. Con el tiempo me acaba dándo igual por qué se movía la cabaña de Jacob, lo que de verdad valoro y recuerdo son los reencuentros del último capítulo.

    Sin más, felicidades por un artículo tan original. ¡Saludos!

    Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #38862

    Me alegra saber que ha cumplido este mejunje de artículo xD. Lo cierto es que escribí esto a modo de desahogo tanto por LOST como por Mass Effect pues me considero fan de ambas sagas y al ver como el amor por ellas decaía por tener un final digamos… inesperado me pareció injusto. Y sobre lo de cambiar de mentalidad te aseguro que no es nada fácil (aunque veo que gente como el compañero @salore78 lo ha logrado) pues cuando te gusta mucho algo acabas deseándole mejor final pero es algo tan subjetivo que no merece la pena hacerse ilusiones.

    ¡Como siempre, gracias por compartir tu punto de vista con nosotros!

    PD: I (L) John Locke

    Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #38863

    PPD Off-Topic: que conste que el Camino lo puedes hacer y disfrutarlo sin ser religioso. Yo soy ateo (hasta la médula) y lo hice con mi padre y mi hermano y es cierto que tiene algo especial.

    Imagen de perfil de salore78salore78
    Participante
    #38864

    Supongo que la experiencia es un grado, pero si de una cosa no esperas nada, todo lo que venga será de buen agrado e incluso satisfactorio. Esto no quiere decir que te decepciones con según que final, eso sí, sin enfadarme ni poner en tela de juicio porque lo han hecho así o de otra manera.

    Imagen de perfil de LoquoLoquo
    Participante
    #38865

    Lo sé, jeje, pero cuando llegas si quieres que te den La Compostela esa me parece que tienes que decir que lo haces por motivos religiosos, que si no te dan un papelote feo (o eso me han contado).

    PD: John Locke RULES.

    Imagen de perfil de JC DentonJC Denton
    Participante
    #38866

    solo diré dos cosas, la primera que casi me ha parecido más interesante la lectura de los comentarios que el artículo.

    segunda cosa, justificaré la primera XD. El hecho que considereis a los personajes como personas me resulta soprendente, son funciones, no personas, un personaje no es más que él texto donde está, es decir, en literatura por ejemplo solo existe texto,, lo que se escriba en él no deja de ser texto y por tanto si al final teníamos pensado que un personaje en nuestra mente tenía que morir y al final lo que hace es casarse con la buenísima y domina el cotarro lo hace y punto, y no podía haber sucedido de otra forma, si un personaje está en mitad del tiroteo que se supone fial porque es contra su némesis después de 200 horas y la cámara hace un seguimiento de la bala del maloso pero sin ver el impacto sin llegar a ver las consecuencias y se termina el juego pues ya está, el personaje entonces no morirá ni vivirá, se acabó y punto, sin más, personaje=persona NUNCA, y recalco el nunca porque es una de las mayores equivocaciones a la hora de enfrentarse a una obra con narrativa, sea cual sea.

    Por último, si el final que teníamos pensado es el que recibimos seguramente es que se ha cumplido en ciertos ámbitos una utopía y Eduarno Galeano decía “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”

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