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La pregunta del millón

2013-09-09
3 comentarios

Ensalada de formatos

La mezcla de contenidos está a la base de la producción cultural de nuestros días. Conocemos de sobra esta situación: películas que emulan aspectos de los videojuegos, títulos con interminables secuencias cinemáticas, libros con aplicaciones de realidad aumentada… Uno de los motivos que está detrás de esta cultura del remix tiene que ver con el aumento de las herramientas de creación para aficionados. Parece que la rigidez del profesional que sólo sabe hacer de lo suyo está dejando sitio a un momento de experimentación en ámbitos en los que no se es experto. En Internet hay infinitas comunidades de aficionados a todas las cosas imaginables, lo que ayuda a vencer el miedo que suele acompañar a la ignorancia. Al no estar solos y disponer de programas sencillos para empezar todo es más llevadero. Cualquiera con conocimientos básicos de informática puede hacer sus películas y mezclas de sonido. Desarrollar videojuegos es un poco más complicado, pero también hay programas que lo ponen más fácil. Muchos hemos hecho nuestros pinitos con el RPG Maker, aunque pocos lo dominen.

En medio de esta apabullante recepción de cultura híbrida surge la discusión en torno a la clasificación de los contenidos: con mayor o menor seriedad se dice que Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots (íd.; Kojima Productions, 2008) y Heavy Rain (íd.; Quantic Dream, 2010) son películas interactivas, a lo que otro puede responder que si aparece en una videoconsola es que son videojuegos. Por otra parte, en cine hay quien puede considerar La dama del lago (Lady in the Lake; Robert Montgomery, 1947) como un precedente de los juegos en primera persona por el peculiar punto de vista que adopta la cámara. No olvidar tampoco los últimos momentos de la película Doom (íd.; Andrzej Bartkowiak, 2005), con ese guiño estilístico al juego. Nivel 5, la película de Chris Marker de 1997, hacía alusiones icónicas a la realidad virtual y desarrollaba las relaciones entre conocimiento, historia información, nuevas tecnologías… Como en sus otras películas, Marker mezclaba el formato documental con el ensayo, el relato, etc. Podríamos situar Nivel 5 en todas estas categorías y sería complicado argumentar por qué no debería estar en las demás.

Si nos limitamos a las películas comerciales, parece obvio el influjo de los videojuegos en lanzamientos recientes, especialmente de ciencia ficción. De modo que, ¿es legítimo decir que hay películas que son más bien videojuegos? Aunque nos ciñamos a la relación entre cine y videojuegos por ser la más reconocida, también se producen trasvases en literatura, cómic, etc. Algunos ejemplos son Hotel Dusk: Room 215 (Wish Room: Angel’s Memory, Cing Inc., 2007), XIII (íd. Ubisoft, 2003) o el universo de Scott Pilgrim, con cómic (…o novela gráfica, no quisiera molestar), videojuego y película. Recordemos Tube-Adventures, una serie de videos con actores reales, publicados en YouTube en 2008, que reproducían el típico juego de rol. El jugador tenía que ver cada video y al final decidir por qué camino llevaba al héroe.

Cuando dar un rodeo es una buena decisión

Entonces, ¿videojuegos-literarios, videos-juegos, libro-juegos? Tradicionalmente, las clasificaciones aíslan conjuntos de objetos que comparten aspectos comunes. Por ejemplo, están los videojuegos, y dentro de este grupo amplio de objetos están los shooter, los de plataformas y el resto de la familia. De este modo se organiza el campo de conocimiento para establecer relaciones más precisas y profundizar en los casos estudiados. No podemos prescindir de esta forma de trabajar si queremos ir más allá de las opiniones, y sin embargo…

Y, sin embargo, se está produciendo una paradoja interesante. Cuando hablamos de videojuegos, los géneros se están flexibilizando para adaptarse a la actual situación. Entretanto, se mantiene la pregunta del millón: ¿qué es un videojuego? Es lo mismo que preguntarse qué es el cine, qué es la literatura, qué es el ser humano, qué es el bien, es decir, forma parte de esa clase de interrogantes que obligan al interpelado a mirar hacia arriba, respirar muy hondo y encogerse de hombros en actitud contemplativa. Por decirlo de otro modo: en un momento en el que los videojuegos están en todas partes persiste el interés por encontrar qué es lo que les hace únicos.

En mi opinión, no creo que estemos en el mejor momento para estas preguntas. Lo que realmente me parece interesante de los videojuegos no tiene que ver con su esencia, sino con las relaciones que mantiene con el resto de la cultura de nuestros días. Me parecen más atractivas las reflexiones sobre los préstamos entre juegos, literatura y cine que una teoría general sobre el videojuego. Si es cierto que lo propio de las prácticas contemporáneas es la mezcla de estilos y formatos y la revisión de las fronteras entre los géneros, entonces estaría bien centrarse en esos intercambios. Una pregunta importante en este sentido sería: ¿qué es lo que interesa de los videojuegos a los creadores de otros ámbitos? Y, concretando un poco más, ¿por qué se está trasladando la estética shooter y no la de los juegos de plataformas, por poner un ejemplo? Creo que esta clase de preguntas ayudan a comprender mejor la naturaleza de la cultura contemporánea que la búsqueda de definiciones esenciales. En el fondo, es como dar un rodeo para llegar al mismo punto, es decir, al conocimiento.

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Noor

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No se me ve, pero estoy en medio de las brumas de Friedrich. Por eso de que estudio filosofía dicen que vivo a contracorriente. Me acompaña un perro de las nieves, y entre mandos, libros y cine no tengo tiempo para pensar en el aburrimiento. Cuando me lo permitan los plazos lanzaré al océano Ze[h]n pequeñas píldoras de reflexión y crítica videojueguil.

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  • Imagen de perfil de NoorNoor
    Participante
    #36104

    La mezcla de contenidos está a la base de la producción cultural de nuestros días.

    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/la-pregunta-del-millon/

    Imagen de perfil de mirlo2006mirlo2006
    Participante
    #36105

    El caso de los videojuegos es muy particular y no lo mezclaría directamente con otras expresiones artísticas, ahora mismo son como el primer eslabón de la cadena alimenticia. Soy de la opinión de que los videojuegos no tienen su propio lenguaje en sí, beben de todos los demás…cine, literatura, música, y en todo caso su lenguaje sería el saber fusionar todo esto, pero ojo, lo digo como una virtud, ya que justamente la grandeza de los videojuegos para mí, es el poder disfrutar, de guiones de cine, de partituras inolvidables, de diseños artísticos de ensueño, todo bajo el mismo producto, haciendo de éstos algo único, una amalgama que solo está al alcance de este mundillo, un nexo y punto de encuentro para todas las expresiones artísticas y eso responde a una de las preguntas, creo que lo que interesa de los videojuegos a los creadores de otros ámbitos es justamente el caldo de cultivo que se forma en esta ensalada de artes, es un vivero de creaciones en las que escoger.
    Gran artículo.

    Imagen de perfil de NoorNoor
    Participante
    #36106

    Es cierto que se ve en el videojuego una especie de obra de arte total, a la manera en que se concebía el cine en su momento. Es un tema que da para bastante discusión, de hecho el Medialab de la Universidad de Salamanca está preparando un curso de humanidades digitales y una ponencia trata sobre ese tema.
    Un saludo.

    Imagen de perfil de ForgottenshadowForgottenshadow
    Participante
    #36107

    Estoy completamente de acuerdo con mirlo2006, los videojuegos carecen de clasificación alguna ya que son una mezcla de las 6 artes clásicas, por otra parte me parecería al mismo tiempo erróneo tener en cuenta unicamente dicha vía, ya que si analizamos el videojuego en sí no nació como tal, sino que fué fruto de una evolución por la que fué convertido y es convertido a día de hoy en lo que conocemos, por poner un ejemplo que conozco bien, existe un maravilloso artículo en el que se relaciona las excepcionales obras de fumito ueda (Ico y shadow of the colossus) con el arte, pero el arte diría que enfocado desde un punto de vista pictórico, y no olvidemos que en los inicios los videojuegos fueron creados como meras herramientas para entretener, herramientas de acción y reacción, pulsar un botón y mover píxeles para ganar o perder a una inteligencia artificial. Fué ya luego con el nacimiento de grandes historias (Podría decir que la cosa empezó con la super nintendo y continuó desde las famosas PS1 y N64 hasta la actualidad) fué entonces cuando cobraron el matiz que conocemos hoy día, acercándolos más al nuevo arte llamado cine, pero creo que la diferencia ha sido y siempre será el destinatario, el conocido como jugador, no el transmitir una buena historia, sino sentirla y vivirla, pero sobre todo controlarla, desde tener el sentimiento utópico-divino de poder crear nuevos mundos con un simple editor, hasta poder decidir el rumbo de una historia con varios finales, que queramos o no ya están programados o escritos, pero esa mera sensación de poder fetichista que tanto mueve al ser humano es la que creo que debería ser la diferenciación de que los videojuegos son únicos, independientemente de las numerosas artes que vienen implícitas en ellos.

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