¿Olvidates tu contraseña?

La cultura del grafiti

2016-06-21
No hay comentarios

jet-set-radio-graffity-articulo-videojuegos-zehngames

Era 1960 y Cornbread solo era un joven de Filadelfia al que, para captar la atención de la chica que le gustaba, se le ocurrió la idea de comprar un par de botes de pintura y cubrir las calles con su nombre. Pronto y sin ser consciente de lo que iba a provocar, sus proezas comenzaron a tener repercusión y visibilidad en la prensa, donde le incitaban a superarse cada vez más con su próxima obra: por ejemplo, pintar el avión privado de los Jackson 5. A finales de esos años 60, empezaron a aparecer nombres y logos dibujados por todas partes de la ciudad, entre ellos el de la paz, representando los mensajes de lucha social de la militancia negra contra la policía y la opresión racial. Los panteras negras. Un tiempo después, nació la primera generación de grafiteros en los barrios más pobres de New York; artistas de vida precaria con la necesidad de expresar y denunciar las injusticias del sistema en las calles y mostrarle al mundo lo que tenían que decir, haciendo de ello un modo de vida: aerosoles y hip-hop. Firmaban con un nombre y un número, que solía significar la calle donde vivían. Cay 161, Eddie 181, Taki 183.

Gracias a esa primera corriente artística, hubo más generaciones que se dedicarían a lo mismo, y durante varios años tuvo lugar una serie de cambios de estilo, nuevas vías de exploración y expresión, y aún más notoriedad. En la Era Pionera los writers ya empezaron a preocuparse por cosas más allá de la visibilidad.

«Con el aumento de jóvenes ávidos por rayar, los tag se hacían masivos y comenzaba una preocupación por la estética de ellos», explica Axel Goyeneche en su blog, KELP. «Los tag de los jóvenes, rápidamente se convirtieron en dibujos». En 1976 fue cuando esta corriente vivió su explosión creativa, denominada la Era Die Hard. Ya no era suficiente con las fachadas de los barrios, y se vieron por primera vez vagones de tren redecorados a golpe de spray. Esos vagones de tren recorrían toda la ciudad, por lo que los coloridos tags se dejaban ver para cualquiera, y así querían que fuese. Un arte que no se vende, para todos, fuera de las rejas de un museo o una galería (aunque más adelante tendrían cabida allí). Los writers comenzaron a agruparse en equipos para pelear por los territorios con sus ilustraciones: nacían las crews. Ya era una realidad la magnitud tan grande que había alcanzado el movimiento grafitero. Las autoridades tomaron conciencia real sobre el asunto y comenzaron a poner en práctica una serie de medidas para erradicarlo. No se puede olvidar que no dejaba de ser vandalismo, aunque una rebeldía noble, pacífica, incluso bienvenida. Expresión en contra del sistema y que seguía sus propias reglas. Intentaron buscar alternativas, como cruzar el océano y llevar su revolución a tierras europeas, pero problemas graves como la droga o la libre posesión de armas empezaron a tomar parte en este conflicto. Junto a la durísima represión, eso hizo a los artistas territoriales y violentos, provocando que, también en parte gracias a los medios de comunicación, todo el mundo estuviese en su contra. El mensaje original de paz, de la lucha contra las injusticias del sistema, a través de la expresión artística y estética, había quedado terriblemente manchado por una serie de desgraciadas circunstancias: acabaron siendo los malos.

jet-set-radio-gameplay-articulo-videojuegos-zehngames

Inspirado en esa realidad, en el mundo de Jet Set Radio (Masayoshi Kikuchi, 2000), bandas callejeras luchan por defender y adquirir territorio a base de llenar los barrios de pintadas, y con la característica especial de que van siempre montados en patines en línea. La balanza de diseño aquí cae con todo el peso hacía el lado de lo arcade, el guión es de consumo ligero, y la estética es cartoon: personajes simpáticos y la apropiada técnica del cel-shading. El jugador tiene el control de GG, una de estas pandillas, emergente, y con solo tres integrantes de inicio, aunque a medida que el juego avanza, otros patinadores son reclutados para la causa. El equipo lucha por arrebatarle el territorio a otros grupos, firmando en su área, con una constante que se repite: los protagonistas siempre están perseguidos por las autoridades, cada vez más letales, incluso a niveles totalmente desproporcionadas, lo cual es una exageración incluso coherente con el ambiente de buenrollismo y coña del juego. El aumento de la peligrosidad que implica la presencia de estas fuerzas del orden va en paralelo, y con mucho sentido, a la fuerza que va ganando una pregunta: ¿Quién es el verdadero enemigo? Efectivamente, a medida que la trama progresa la respuesta se resuelve, y acabamos luchando contra una trama corrupta del mismo sujeto que enviaba a los antidisturbios a silenciarnos. «No sabía cómo tratar con aquellos a los que no podía comprar».

El otro ejemplo es Marc Eckō’s Getting Up: Contents Under Pressure (John Manley, 2006). En este caso, el punto de vista es más mas maduro, más crudo, más cercano a la realidad, y por tanto el guión y el diseño también lo son. Trane es un joven de barrio chungo que, a través de su pasión -la pintura callejera-, quiere destacar en una ciudad aún más chunga, New Radius, donde cualquier tipo de queja o reclamación es castigada con violencia. «El arte es un crimen», se puede escuchar decir a un guardia mientras pega a Trane con una porra. La premisa principal del título es el ascenso del héroe; un héroe no solo alejado del propio cliché, sino también involuntario. Me explico: Trane comienza firmando las calles en busca de expresión y un reconocimiento que no recibe en su casa. Gracias a su talento natural y el conocimiento adquirido durante el arduo camino, lleno de encontronazos con la autoridad, logra esa fama, pero se le va de las manos. Termina siendo el representante de un movimiento rebelde cuyo objetivo es contarle al pueblo, engañado y maltratado, la verdad sobre quien les gobierna. Una verdad que, para colmo, tiene relación con su entorno personal y su pasado, lo cual le perturba y al mismo tiempo le impulsa a hacer lo que el cree correcto. Y a veces lo correcto va contra las normas.

marc-eko-getting-up-articulo-videojuego-zehngames

grafitero-spray-getting-up-articulo-videojuego-zehngames
A pesar de las diferencias que presentan ambos juegos, reconocibles a simple vista, podemos llegar a la conclusión de que tienen mucho en común, y no solo entre sí, también con la realidad en la que se han inspirado sus autores. Elementos comunes como el deseo de comunicar y crear a través de algo tan poco ofensivo como la pintura, siendo la respuesta de la parte contraria la dura represión y el abuso de poder. En el caso de los ejemplos ficticios sabemos porqué: al final descubrimos que el verdadero vándalo a gran escala es quien tiene ese poder, el auténtico enemigo, el que hacía culpables de sus miserias a otros. Siendo estos elementos tan fáciles de extrapolar y aplicar a la realidad, ¿no deberíamos preguntarnos cuanto de ficción tiene realmente? ¿Aquellos grafiteros de Nueva York se tornaron agresivos bajo los planes de alguien que ocultaba la verdad? «Yo trabajo, pago impuestos, y esto no hace daño a nadie», declaró Taki 183 en su famosa entrevista para New York Times en 1971. «¿Porqué van a por el pequeñín? ¿Por qué no van tras las organizaciones de campaña, que pegan carteles por todo el metro cuando hay elecciones?».

En la actualidad, no hay ciudad en la que no veamos un grafiti por la calle, un establecimiento que haya pagado a un artista callejero para que decore la verja de su comercio o autenticas obras pictóricas sobre un vasto muro de cemento. La sociedad con el paso del tiempo ha sabido interiorizar la enorme aportación de aquellos rebeldes, más allá del mensaje o la realidad que vivieran y quisieran contar. Fueron un exponente de nuevas ramas creativas y cubrieron ciudades enteras con un espíritu de inconformismo ante los que están por encima. Firmas que definen varias generaciones, representan su marco sociopolítico y la relación que tuvieron con la calle y lo que sucede en ella. Sentimientos, quejas, reivindicaciones y vivencias en forma de pintura. Ese legado ha sido reflejado en los videojuegos de dos maneras diferentes, pero con la vista puesta en la misma dirección: el movimiento urbano del grafiti desde dos puntos de vista diferentes pero manteniendo intacto el mensaje principal, sin alterar las enseñanzas que los primeros writers quisieron mostrar al mundo, punto de apoyo elemental de un modo de vida de entereza y oposición a la justicia injusta.

redada-mark-eco-graffiti-videojuegos-zehngames

«El grafiti en el hip-hop puede ser considerado como una forma artística de resistencia a la autoridad, y al mismo tiempo una expresión de solidaridad»

Imagen de perfil de Chuso

Chuso

11 entradas como autor
Realizador de audiovisuales y montador profesional, principalmente en televisión. Le gusta el punk, los videojuegos, y las palabras malsonantes. De hecho, cuando escribe, teme que no le dejen usarlas. Anteriormente ha escrito en Anait Games y ahora también en Deus Ex Machina y ZehnGames.

Etiquetas:

, , , , , , , ,

Inicio Foros La cultura del grafiti

Viendo 1 publicación (de un total de 1)

Debes estar registrado para responder a este debate.