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Iocum ludus ludere

2013-02-18
1 comentario

Desde el inicio de los tiempos, el hombre, en cualquiera de sus etapas evolutivas, ha experimentado espacios vacíos sin saber como interpretarlos. Lejos del concepto actual dónde aglutinamos esa amalgama de actividades por horas en pos de disfrutar de una vida plena, nuestros antepasados no tenían las herramientas necesarias para desarrollar conceptos como el ocio y la diversión. Quizás por esto, el aburrimiento que experimentarían en sus momentos vacíos no sabían bien a qué se debían ni qué aquello tuviese un término que lo identificase. No obstante, no poder etiquetar una sensación no tiene nada que ver con sí ser consciente de experimentarla.

De esta forma, no es de extrañar que la primera referencia sobre juegos, date del año 3000 a.C. Sin tener el conocimiento exacto, se considera que el primer juego que crea, desarrolla y experimenta el ser humano, probablemente, fuera una combinación entre cosquillas y risas. En esta conjunción de ambas acciones, subyacería la primera actividad lúdica del hombre a la par que los primeros esbozos comunicativos previos a la aparición del lenguaje. Desde ese momento, el juego en la amplitud de su término, ha acompañado al ser humano de forma inherente. De alguna forma, todos hemos aprendido a relacionarnos a través del juego en diferentes ámbitos como familiar, social o cultural, por citar algunos. Categorizar al juego de forma conceptual se antoja difícil, ya que estamos ante un concepto muy rico, amplio, versátil y ambivalente.

Analizando su raíz etimológica, los expertos afirman que la palabra juego, proviene de dos vocablos en latín: ‘iocum’ y ‘ludus-ledere’. Estos términos hacen referencia a la diversión, broma o chiste, estando muy vinculados a cualquier actividad lúdica. En cuanto a su definición concreta, como todos sabemos, la Real Academia lo define como un ejercicio recreativo sometido a reglas en el cual se gana o se pierde. Claro que limitarse a lo que indica la Real Academia en su definición sería limitar lo amplitud propia del término acuñado. La polisemia del término juego, así como el abanico de interpretaciones subjetivas a las que se ve sometido, desembocan en conformar que cualquier definición carezca de los rasgos de totalidad y plenitud. No son pocos los pensadores, filósofos o eruditos que han definido a su manera a tan extraordinario concepto. Huizinga, Caillois o Cagigal han plasmado su perspectiva a modo de definición escrita sobre lo que les representa el juego, y por extensión, entienden que debe representar al resto. Pero debido al objetivo que persiguen estas líneas, destacaremos la definición de Gutton; ‘el juego es una forma privilegiada de expresión infantil’.

Una expresión que, ahora sí, nos traslada nuestro ‘ludus’ particular, el videojuego. Señalados como infantiles por la ignorancia (siempre atrevida) del que no quiere ver más allá por miedo a no saber qué decir, el videojuego ha sido vilipendiado por otros sectores de forma gratuita. Un escenario que, afortunadamente ha mejorado gracias a varios factores como por ejemplo aquel aparato de color blanco que se ha colado en millones de hogares porque era ‘cool’ tener aquello; aunque lo de jugar es harina de otro costal. Otro factor que no podemos obviar, es la posibilidad del consumo inmediato que ofrecen hoy en día cualquier juego online, desde dónde el usuario se monta la granja de sus sueños, conquista cualquier reino de fantasía medieval y juega poker online, por citar algunos ejemplos.

Es cierto que sigue habiendo voces críticas contra el videojuego, y siempre las habrá. Pero no es menos cierto, que ha se globalizado y hoy son pocos los que de alguna forma u otra no se relacionan con él. Y desde esa fortaleza que significa llegar, en cualquiera de los formatos, a cualquier usuario potencial es desde dónde debe crecer el sector. Sin miedo a mostrarse como lo que es, un arte que no compite con el resto, si no que quiere mezclarse con ellos. Una necesidad, la de respetar al videojuego como un bien cultural más para el hombre, como lo son la música, la literatura, el cine o la pintura. Un mensaje, el de fusionarse en completa armonía con otros ámbitos culturales, que el videojuego sí propone, se ofrece y dispone, abriendo la puerta a cualquier influencia externa en pos del crecimiento colectivo. Y puede que desde ese mensaje, se entienda que el videojuego, como el término juego que citábamos al inicio de estas líneas, es tan amplio que no hay definición absoluta o total que lo defina. Por tanto, como bien apuntaba Gutton,’el juego es una forma privilegiada de expresión infantil’. Gocemos, por tanto, de ese privilegio.

Escrito por Fernando Del Amo para Ope[h]n.

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    Super administrador
    #39156

    Desde el inicio de los tiempos, el hombre, en cualquiera de sus etapas evolutivas, ha experimentado espacios vacíos sin saber como interpretarlos. Lej
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/opehn/opn-iocum-ludus-ludere/

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    Participante
    #39157

    Citando lo que he leído últimamente en twitter y sin saber el autor de esta celebre frase, digo: ” No dejamos de jugar por hacernos mayores; nos hacemos mayores por dejar de jugar”.

    Nunca se tienen que perder las ganas de jugar a lo que sea, al parchís, al fútbol, a los videojuegos, con tus hijos o con tu pareja.

    Respecto a la consideración que se le dan a los videojuegos, cada vez están menos “mal vistos” por quién no tiene conocimientos sobre ellos, pero aún falta un gran recorrido para que se los valoren por lo que realmente son, un ocio cultural muy rico en su contenido y en sus formas, lleno de matices y un medio interactivo que aúna muchas formas de arte en uno solo.

    Muy buen Ope[h]n.

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