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El orgullo de la Marca

2013-04-22
3 comentarios

Poniente – Westeros en versión original – es uno de los tres continentes que George R. R. Martin nos muestra en su exitosa serie de novelas de fantasía Canción de hielo y fuego al sur del cual se encuentran los Siete Reinos; tierra de intrigas palaciegas y caballería con claro referente en la Edad Media europea. En los Siete Reinos las grandes familias se agrupan en Casas representadas cada una por un blasón y un lema como, por ejemplo, la Casa Stark con el escudo del lobo huargo gris corriendo sobre fondo blanco nieve y cuyo lema, “Se acerca el invierto” – Winter is coming -, será premonición de los oscuros sucesos que acontecerán más allá del Muro de Hielo. Cada Casa abraza unos ideales propios que la diferencia del resto: la seriedad de los Stark, el ansia de poder de los Lannister o la furia guerrera de los Baratheon; cada gran familia posee una marca definitoria heredada de sus ancestros.

Estas diferencias entre las grandes familias ponienti tienen su origen en la misma fundación de cada una de las Casas de los Siete Reinos y se pueden entender cómo marcas congénitas. La inclinación política, los rasgos físicos, la escala de valores o las aspiraciones del individuo estarán fuertemente ligados a sus raíces; todos los elementos que lo definen como ser racional dependen, en primera instancia, del propio azar pues será éste el que determinará que el individuo nazca en el seno de una familia u otra. Un hombre nacido en el seno de la Casa Lannister seguramente obtendrá los rasgos, la marca, de la familia como el cabello rubio y la aspiración al poder mientras que otro hombre nacido bajo el estandarte del lobo huargo será de cabello oscuro, más robusto y severo. Cómo con todo no se puede generalizar pero es un patrón que se repite tantas veces que acaba siendo aceptado cómo válido.

Los protectores de cada familia son tanto los guerreros que por sus venas corre la sangre de la Casa como las numerosas Casas menores súbditas de la rama principal. Todos ellos portan con orgullo su marca y están fuertemente ligados a ella por lo que defenderán, si llegase el caso, el honor de su blasón y su lema con su vida pues para los nobles guerreros de Poniente, que han sido educados bajo los ideales caballerescos,  la deshonra a su Casa es la mayor de las afrentas. Cualquier ataque, ya sea verbal o físico, contra la Casa y su marca será respondido instantáneamente con una fuerza opuesta y de igual magnitud por parte de los acérrimos defensores de la familia agraviada. El fanatismo del guerrero hacia la marca nubla su objetividad y en una acometida llena de rabia hace correr regueros de sangre de aquellos, que sin ser diferentes a él, considera sus rivales.

En la primera novela de la saga, Juego de Tronos (A Game of Thrones – George R. R. Martin, 1996), la situación política de los Siete Reinos es relativamente estable, el rey Robert de la Casa Baratheon se sienta en el Trono de Hierro mientras que el resto de las grandes familias le juran – aparente – lealtad. Pero esta calma es la que precede a la tempestad pues un fatídico suceso dejará libre el trono abriendo la veda a los distintos aspirantes a la corona que van apareciendo por todo el reino, la lucha por el Trono de Hierro ha comenzado. Cada gran Casa defenderá a su propio rey, aquel que más convenga a sus intereses, por lo que en la segunda novela de la serie, con el acertado título de Choque de Reyes (A Clash of Kings – George R. R. Martin, 1998), hasta tres facciones entrarán en guerra por el poder: la Casa Stark, la Casa Baratheon y la Casa Lannister; todas con el objetivo de conseguir – o mantener, en el caso de los Lannister – el Trono de Hierro.

Tres grandes familias, tres grandes marcas, enfrentadas por imponerse sobre las demás. No existe otro camino al poder que no sea la guerra y la traición. Estratagemas sobre los mapas y brutalidad en el campo de batalla. Artimañas palaciegas y mentiras. Todo está permitido con tal de conseguir el Trono de Hierro, no importa que el pueblo llano pague las consecuencias de una guerra que no quería, no importan los saqueos ni los abusos de poder. Para las grandes Casas no importa el medio sino el fin pero el descontento de los súbditos se hace cada vez más patente y cuándo aquellos que regentan el poder se den cuenta será demasiado tarde.

Las grandes Casas ya no sólo desatienden al pueblo llano sino que también han dejado de prestar atención a las Casas menores rivales como la Greyjoy o la ancestral Casa Targaryen. Mientras que lo principales contendientes gastan todos sus recursos en la encarnizada batalla por el trono las familias menores ganan terreno desde las sombras de una forma lenta pero segura. Este avance es posible gracias a que los líderes de las familias más poderosas del reino están tan centrados en defender sus fronteras y conquistar las tierras de sus oponentes que no ven cómo aquellos enemigos aparentemente insignificantes crecen de forma exponencial gracias a al flujo continuo de nuevos reclutas que escapan de la tiranía. Y no los verán hasta que sea demasiado tarde para los grandes señores de Poniente, cuándo la bandera del dragón tricéfalo de gules vuelva a ondear en los estandartes de la Fortaleza Roja.

“Cuando se juega al Juego de Tronos, sólo se puede ganar o morir.”

— Cersei Lannister, Reina Regente y miembro del Consejo Privado

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Razor

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Amante congénito del universo videojueguil. Autoproclamado nintendero, pecero y seguidor acérrimo de los títulos indie. Donde la gente ve un gamepad y una pantalla yo veo un portal dimensional a Hyrule, Shakuras, Aperture Science, The Citadel, Tallon IV, Sylvarant, Black Mesa, Tamriel… Y es que, a veces, es mejor tomar la pastilla azul y permanecer unas horas más en The Matrix que elegir la roja y darte cuenta, al mirar por la ventana de tu habitación, que amanece la rutina del día a día.

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  • Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #38502

    Poniente – Westeros en versión original – es uno de los tres continentes que George R. R. Martin nos muestra en su exitosa serie de novelas de fantasí
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/el-orgullo-de-la-marca/

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    Participante
    #38503

    Quizá, la mayor verdad que subyace de todo esto es que se acerca el invierno. Todo lo demás son fanfarrias y tonterías de señores sin nada mejor que hacer. Lo curioso, es que el invierno lo provocan ellos mismos, centrándose contínuamente en aniquilarse unos a otros, sin pensar que es imposible reinar sobre un pueblo que te desprecia. O, al menos, reinar de forma estable.

    Quizá, el que mejor lo sabía era Robert Baratheon. Él quería al pueblo (a su modo) y el pueblo lo quería a él. Sin embargo, su ineptitud y su desapego a las responsabilidades que conlleva tan alto cargo no sólo le granjeó la traición, sino que sumergió al Reino en una crisis de deuda monumental. Vaya, no sé de qué me sonará esto…

    Quizá, de las grandes casas, la que ha tenido la aspiración más lógica ha sido la Casa Stark. No quieren el Trono de Hierro, que se maten otros por él. Quieren ser los reyes en el Norte. Los Stark quieren su parcela, su público… reinar sobre una sección del territorio que saben (o creen) fiel y súbdita. No les interesa el territorio del Sur, en el que tendrían que gastar esfuerzo y recursos para mantener a raya contínuamente, provocando una ineludible debilitación. La Casa Lannister, por el contrario, aspira a todo y a más. Sus recursos son casi ilimitados y tomarán el reino por las buenas o por las malas. Desprecian no sólo al resto de candidatos, sino también al pueblo llano que no ve con buenos ojos un reinado con las formas e imposiciones de la estirpe de los cabellos rubios. Y por último los Baratheon, que a base de perder alguna batalla reciente se encuentran debilitados y agazapados, pero que cuentan con un as muy especial… y que aún esconden bajo la manga.

    Y quizá, todos ellos no están teniendo en cuenta lo más importante, que aunque pueda ser normal mirar por encima del hombro a casas menores como los Martell o los Greyjoy, no deberían dar por muerta nunca a la Targaryen, pues saben de sobra lo que es reinar durante años y pueden volver cuando menos lo esperan. Especialmente, cuando lo que se avecina es el invierno.

    Creo que se ha entiendo, ¿verdad?

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    Participante
    #38504

    Buena correlación con la industria del videojuego,. Yo no sigo fervientemente Juego de Tronos (ZZZzzz) y no sabría muy bien qué comentar, pero sí sé que Patcher sería el enano gruñón. Le pega completamente el personaje.

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    Participante
    #38505

    Sé que es una serie muy lenta y con poca acción pero te prometo que a partir de ta 3ª temporada (incluyéndola) la cosa se anima bastante y comienzan a llover los hachazos (literal y metafóricamente ;D). Además es un complemento perfecto para ver junto con la serie de Spartacus (que acabó recientemente). La falta de acción de GoT la compensa la hipervitaminada Spartacus mientras que el argumento profundo y conversaciones densas que ponen los pelos de punta de GoT rellenan el hueco que deja Spartacus en ese aspecto.

    Lo dicho, si algún día te sobra tiempo (¿pero a alguien le sobra?) anímate 😀

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