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Bioshock y Ayn Rand

2013-06-12
8 comentarios

El mundo del videojuego y el literario pocas veces han unido sus caminos. La literatura se ha visto siempre algo apartada, alejada del mundo del ocio digital. Ha habido intentos, por supuesto. Existen numerosos ejemplos de juegos de rol basados en Dragones & Mazmorras y en el mundo de Tolkien. Sin embargo siempre han sido aproximaciones parciales y limitadas, no han sabido nunca empaparse del mundo que recreaban. Quizás por tomarlo de manera literal, quizás por no querer profundizar demasiado para no ofrecer un producto demasiado complejo o extraño al mundo del ocio digital como lo fue, por ejemplo, Planescape Torment (íd.; Black Isle Studios, 1999). Ha habido excepciones, The Witcher (íd.; CD Poject, 2007) es una de ellas y un claro ejemplo además de como las aventuras y desventuras del brujo Geralt de Rivia han sabido ganarse un hueco en nuestros corazones partiendo de una gran obra literaria aunque sacrificando parte de su profundidad.

Sin embargo la literatura alejada de estos cánones fantásticos no ha tenido nunca cabida en el mundo de los juegos. Pocos han sido los que han copiado o tomado como influencia libros o ideas literarias para plasmar en las pantallas. Mucho menos han sido los que han tomado ideas filosóficas para crear sobre ellas grandes juegos. Y si lo han intentado, nunca han cosechado un gran éxito. El mundo de los videojuegos aún no está los suficientemente maduro como para integrar estas ideas o formas en sus títulos de manera generalizada. Aunque existe uno, un juego que sí lo ha hecho y que ha conseguido además un éxito brutal alzándose como lo mejor que ha dado esta generación; BioShock (íd.; 2K Boston, 2007). La gran obra de Ken Levine bebe directamente y a morro de la obra literaria de Ayn Rand, no en vano uno de sus protagonistas es Andrew Ryan, referencia directa a la escritora. Estas referencias no acaban aquí, existen muchas más. Nuestro querido amigo Atlas hace referencia a una de las obras más famosas de la escritora, la Rebelión de Atlas (Atlas Shrugged, 1957) y su otro nombre, Fontaine, hace referencia a otra de las obras más conocidas de la autora: El Manantial (The fountainhead, 1943). Sin embargo estas referencias no sólo se quedan en la superficie, sino que van más allá hasta lograr empapar todo el juego.

Todo el mundo de Bioshock, es decir, la ciudad de Rapture, es la quintaesencia del pensamiento de la escritora rusa Ayn Rand. Alisa Zinóvievna Rosenbaum nació en San Petersburgo un 2 de febrero de 1905, escuchando los compases de la Primera Revolución Rusa que dio lugar al Parlamento Ruso o la Duma y limitó los poderes del Parlamento. Era en estos momentos cuando el Marxismo y el Anarquismo mantenían una dura pugna por el dominio del pensamiento izquierdista, llegando a la confrontación en Londres durante la I Primera Internacional para alcanzar el prestigioso puesto de contrincante del capitalismo salvaje de la época. Cuando la pequeña Ayn Rand tenía 12 años estalló en Rusia la Revolución. El Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) tras diversas luchas y enfrentamientos con los demás partidos y movimientos (zaristas, anarquistas, potencias extranjeras, etc.) se hizo con el poder y expropió la gran mayoría de los negocios privados, entre ellos la farmacia del padre de Ayn. Su odio hacia el comunismo acababa de empezar. Este odio se fue incrementando con el tiempo, el PCUS siempre vio a los judíos, etnia y religión a la que pertenecía Ayn, como un enemigo de la revolución y como tal los trató. Las persecuciones y la miseria obligaron a Ayn Rand a emigrar. Tras salir de Rusia encaminó sus pasos hacia Nueva York. Llevándose de su madre patria Rusia sus estudios en Historia, Filosofía y Artes Cinematográficas, así como su amor por Aristóteles.

Su visión individualista y pragmática del mundo encajó perfectamente en el Estados Unidos de los años veinte y treinta. Años en los que el liberalismo económico conoció su auge sustentado por filosofías económicas y políticas que lo soportaban ideológicamente. Las teorías de Keynes eran ya conocidas, aunque tardaría aún un tiempo para que fueran aplicadas. Hasta entonces el dejar hacer, dejar pasar o Laissez Faire era la idea dominante, como bien lo explica la escritora con sus propias palabras:

«Llámenlo destino o ironía, pero yo nací, de entre todos los países de la Tierra, en el menos conveniente para una fanática del individualismo: Rusia. Decidí ser escritora a la edad de nueve años, y todo lo que he hecho se ha circunscrito en tal propósito. Soy estadounidense por elección y convicción. Nací en Europa, pero emigré a los Estados Unidos de América porque éste era el país donde una podía sentirse totalmente libre para escribir».

En definitiva, los Estados Unidos anteriores a la Segunda Guerra Mundial eran el caldo de cultivo perfecto para que la escritora rusa desarrollara su pensamiento individualista. En 1943 vio por fin nacer su primer éxito, la novela El Manantial. En ella el arquitecto Howard Roak encarna a la perfección a una persona individualista, segura de sí misma, independiente y que hace oídos sordos a quienes le piden que desista de sus intenciones. Esta descripción encaja a la perfección con personajes del juego de Levine como Fontaine, el cual destruye una sociedad entera con tal de alcanzar su realización más personal. Este tipo de personajes serían continuos y recurrentes en la obra de Rand. Sin embargo esta obra no sería más que la preparación, el primer paso hacia la que sería su obra maestra: La Rebelión de Atlas. El título de la novela es utilizado magistralmente en Bioshock, donde éste se retuerce amargamente en el argumento del juego, convirtiendo precisamente la rebelión de Atlas en la destructora de la utópica civilización.

La Rebelión de Atlas tuvo una fortísima impresión en la época, nada más salir al mercado, en 1957, se llegaron a vender más de cuatro millones de copias, y siendo una de las novelas más largas de la Historia, con más de 1300 páginas y 645.000 palabras es un hecho que no podemos obviar ni minusvalorar. El argumento de la novela trata sobre la decadencia económica de EE. UU debido a la agobiante intervención estatal en la vida política y económica del país. Contra esta intervención se produce un levantamiento de unos pocos, concretamente un grupo de empresarios, con la intención de salvar de la ruina a la nación mediante la lucha contra el estado opresor esgrimiendo su símbolo, el dólar. La originalidad de la idea donde el malo es el estado y los buenos son los empresarios fue una de las razones por las que cosechó este tremendo éxito. Pero su influencia fue mucho más allá de lo meramente literario, las ideas que encierra este libro dieron lugar a una nueva corriente filosófica, el objetivismo, que tenía como principales pilares según la propia autora:

La vida como fundamento de los derechos.
La razón de cada individuo debe elegir qué valores quiere para su vida y los medios para alcanzarlos.
El individuo tiene derecho a existir para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a los demás para sí mismo.
Nadie tiene derecho a iniciar el uso de la fuerza física contra otro ser humano, sea cual sea el fin que quiera obtener.
La realidad existe de forma absolutamente objetiva. Los hechos son los hechos independientemente de los sentimientos, deseos y temores del hombre.

El fuerte rechazo al relativismo, el ensalzamiento del empirismo y del individualismo la acerca a postulados aristotélicos y dieociochesco introduciendo algunas novedades como la no violencia física. Hagamos aquí un pequeño alto en el camino para alzar la vista y analizar las líneas anteriores y su influencia en el juego de Ken Levine. Primero, el argumento de la Rebelión de Atlas es profundamente similar al argumento de Bioshock. Un grupo de científicos y sabios, cansados de la intervención estatal en sus proyectos decide crear una sociedad utópica donde desarrollar sus ideas sin temor ni cortapisas. En la novela, este grupo, encarnado por los empresarios, acabarían venciendo a su enemigo, el estado, y estableciendo su propio régimen. Sin embargo en el juego es el propio grupo de científicos quienes acaban revolviéndose entre ellos acabando finalmente con la sociedad recién creada. Clara crítica de Levine a los postulados de la escritora rusa. Los personajes principales de Bioshock encarnan a la perfección los ideales defendidos y sustentados por Ayn Rand en sus novelas y tratados filosóficos. En definitiva, todo el sustento argumentativo y de guión de Bioshock descansa sobre las novelas de la autora judía. En el argumento del juego, una de las razones esenciales del éxito de Bioshock, queda de manifiesto la importancia y el peso del título que posee Ken Levine en Artes Liberales. Pero vamos un poco más allá y analicemos, escuetamente, la evolución del pensamiento objetivista y cómo éste se plasma en Bioshock.

El objetivismo nacido de las novelas de Ayn Rand dio lugar a dos nuevas corrientes de pensamiento, el libertarismo y el anarcocapitalismo. La primera corriente, el libertarismo, defiende la supremacía ideológica de la libertad individual (la libertad negativa de Isaiah Berlin) frente a la libertad positiva. La regla de oro del libertarismo o liberalismo libertario es el derecho del individuo sobre sí mismo, que acaba solamente cuando comienza el derecho del individuo ajeno. Esta corriente política defiende la desaparición del estado a su mínima expresión y el acuerdo personal como base de las relaciones humanas, además de la defensa a ultranza del libre mercado, donde el capitalismo encontrará su propia manera de autorregularse. La segunda corriente, el anarcocapitalismo, defiende la desaparición absoluta de los estados y la sustitución de estos por las grandes empresas, sustentado en dos grandes pilares, la libertad individual y el libre mercado. Estas dos corrientes de pensamiento, especialmente la segunda, están teniendo cierto auge en Estados Unidos y demás países anglosajones y tienen en la ciudad de Rapture su sueño más húmedo. La ciudad de Rapture encierra toda la esencia que buscan estas corrientes políticas y así se encarga la misma ciudad de señalar. Por esto mismo vamos a dejar que sea la ciudad, en lugar del que esto subscribe, quien nos cuente la relación tan estrecha que une sus calles y túneles sumergidos con los pensamientos anarcocapitalistas y liberal libertarios:

“Hay tres cosas que odia el Parásito: El libre mercado, la libre voluntad, y los hombres libres”

“¿Cómo olvidar la primera vez que uno ve Rapture? Es increíble lo que el Hombre puede hacer cuando se libra del gobierno y de Dios”. Bill McDonagh

Y especialmente esta última, que encarna a la perfección lo mencionado todas estas líneas atrás:

Ni dioses, ni reyes. Sólo el Hombre.” Andrew Ryan

Estos lemas o palabras que todos hemos oído al recorrer las calles sumergidas de Rapture parecen estar sacadas de discursos de Ayn Rand. Todo el juego se encuentra imbuido de esta filosofía. Y su autor, Ken Levine, nos ofrece una perspectiva inigualable del mismo. Nos sumergimos en Rapture sin conocer nada de la ciudad, vírgenes de conocimiento y poco a poco nos vamos adentrando en una ciudad en ruinas, sus supervivientes nos hablan e intentan que sigamos sus caminos, en definitiva, nos hacen cómplices de la historia. Y tenemos que ser nosotros quienes seamos juez y verdugo de la situación. Nos permite conocer y sopesar su filosofía, desecharla o sentir cierta empatía por ella. La propia ciudad y la sociedad que vive en ella puede maravillarnos creando en nosotros cierta admiración hacia la intención de sus creadores o en cambio podemos sentir desprecio por esas locas ideas donde el hombre se desnaturaliza para buscarse a sí mismo. Aunque finalmente es el propio juego quien nos muestra sus conclusiones ofreciéndonos una sociedad dependiente de una potente droga, unos líderes enfrentándose entre ellos y una sociedad en potente decadencia. Sin embargo durante el viaje hemos aprendido las consecuencias de la extrema libertad individual, o quizás no.

De todos modos pocas veces hemos visto cómo la literatura, la filosofía y el mundo de los videojuegos hacían causa común. Pocas veces se ha intentado pero el fracaso o la incomprensión han provocado que no alcancen el éxito que merecían. Tuvo que venir Bioshock a paliar este déficit y llenar este desierto, regalándonos una obra compleja, intensa, que no duda en plantearnos dudas existenciales y en cuestionarnos a nosotros mismos, presentándonos en bandeja de plata la utopía de Ayn Rand cruelmente despedaza por los protagonistas de sus propios libros.

“Por qué adorar a un Dios o a una bandera, cuando podemos adorar lo mejor de nosotros: Nuestra voluntad de ser grandes” Andrew Ryan

“Puesto que no existe tal entidad conocida como ‘el público’, ya que el público es meramente una cantidad de individuos, la idea de que ‘el interés público’ va por encima de los intereses y derechos privados solo tiene un significado: que los intereses y derechos de algunos individuos tienen prioridad sobre los intereses y derechos de los demás.” Ayn Rand

Inicio Foros Bioshock y Ayn Rand

  • Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
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    #36464

    El mundo del videojuego y el literario pocas veces han unido sus caminos. La literatura se ha visto siempre algo apartada, alejada del mundo del ocio
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/articulos/bioshock-y-ayn-rand/

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    #36465

    Interesante lectura, gracias señor Venegas Ramos

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
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    #36466

    Gracias a usted por sus lecturas e interés!

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
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    #36467

    Gracias a usted por sus lecturas e interés!

    Imagen de perfil de EmilianoEmiliano
    Participante
    #36468

    Quede realmente impresionado, un articulo sin igual.

    Alguien me recomendó la película “Atlas Shrugged” (Basada en la novela homónima de Ayn Rand) y a medida avanzaba la historia me dije “Esto es Bioshock”, así q me puse a investigar y llegue aquí, ahora me queda todo mucho mas claro y hace q ame aun mas la historia tras el videojuego de Bioshock.

    Te felicito por el articulo, realmente me encantó, no podía pasar sin dejar de comentarlo.

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
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    #36469

    Muchísimas gracias Emiliano, son comentarios como el tuyo los que nos animan a seguir escribiendo. El juego de BioShock tiene la peculiaridad que es el escritor quien dirige y eso se nota muchísimo en el apartado final. Esperemos que más juegos den mayor protagonismo a sus guionistas y escritores. De nuevo muchísimas gracias por tu comentario.

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
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    #36470

    Muchísimas gracias Emiliano, son comentarios como el tuyo los que nos animan a seguir escribiendo. El juego de BioShock tiene la peculiaridad que es el escritor quien dirige y eso se nota muchísimo en el apartado final. Esperemos que más juegos den mayor protagonismo a sus guionistas y escritores. De nuevo muchísimas gracias por tu comentario.

    Imagen de perfil de BertrandBertrand
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    #36471

    Es precisamente la contradicción en la que cae el videojuego a la hora de criticar al objetivismo la que da sentido a la obra de Ayn Rand. ¿Cómo iba a permitir un objetivista que un cirujano loco cambie la cara de otra persona sin su consentimiento? La libertad es el valor fundamental para un objetivista además de la “no agresión” que en Rapture brilla por su ausencia. Hay tantos postulados del objetivismo que no se siguen en Rapture que quien intente ver a esta parodia como la evolución real de una sociedad objetivista es que está acostumbrado a mentirse a sí mismo. Hay una costumbre generalizada cuando se habla de liberales: se equipara la libertad con el libertinaje. Los que viven obsesionados por el control estatal creen que la propiedad privada, los contratos, el librepensamiento… son prácticas peligrosas que llevan al descontrol si se llevan al extremo. La libertad extrema implica una responsabilidad extrema, por eso hacer la caricatura del objetivismo llevando al extremo supuestamente sus propuestas se cae en la contradicción del totalitarismo. ¿Y habrá cosa más alejada del pensamiento de Ayn Rand que el totalitarismo?

    Bioshock es un juego genial por la magnífica escena con Andrew Ryan en la que se desvela toda la trama. La eterna dicotomía entre ser libre o esclavo. Criticando a Ayn Rand, Levine esparce su pensamiento. La poco previsible historia de miedo (aunque tremendamente entretenida) no puede evitar mostrar muchas contradicciones. La principal: ¿es el jugador libre? La famosa sugestión de Atlas ¿no es en sí el guion preestablecido por los guionistas del juego? ¿Qué consecuencias tiene ser libre?, ¿la destrucción de los individuos?. ¿Necesitamos un Estado que, como nuestro padre, nos cuide y nos diga cómo tenemos que hacer las cosas?.

    Esas preguntas se plantean en el juego paradójicamente en contra de Ayn Rand cuando en realidad es la escritora rusa la que da la clave. El juego sólo se limita a hacer una burla (bastante bien hecha), una parodia, una caricatura. Pero las ideas ya han calado. Sólo el que no piensa no se da cuenta de las potentes ideas-fuerza de Rand. Ojalá muchos acaben leyendo a esta gran autora (por favor, la película es horrorosa, mejor ver “El Manantial” interpretada por Gary Cooper) y no confundan la caricatura con el original.

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
    Participante
    #36472

    Muchas gracias por tu fundamentado y apasionado comentario, textos como este enriquecen nuestra página. Con respecto a lo primero que mencionas tienes razón en que el juego no describe la evolución real de una sociedad liberal como las que describe Rand en sus obras, sino que describe una degeneración de esa sociedad, un posible camino entre tantos, especialmente el camino donde los líderes sacan ventaja de esta sociedad y la moldean a su antojo y capricho. Dentro de tu comentario, y al hablar del tema de la libertad no podría estar más de acuerdo contigo, de hecho mi primer artículo para esta casa fue ese mismo, el tema de la libertad en los videojuegos (http://www.zehngames.com/libertad-negativa-o-libertad-positiva/).

    Por último, si me gustaría recalcar que la verdadera intención de esta entrada es evidenciar la importancia de la obra de Rand para el propio juego. Como este logra afianzar sus cimientos argumentativos, mejor o peor, en una obra literaria de gran reconocimiento y tratar temas más complejos que los que tradicionalmente se vienen tratando en los videojuegos. Y esta es la verdadera victoria de BioShock, lograr un juego terriblemente divertido basado en el tema de la libertad del ser humano.

    Un saludo!

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