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To the Moon: Un último deseo

2012-11-12
3 comentarios

Todos tenemos deseos. Esa lista de sueños que está escrita en las paredes de nuestra mente y que esperamos ir completando a lo largo de nuestra vida. Comprar un coche caro, aprender a tocar la batería, encontrar a tu media naranja, escribir un libro, ver mundo, saltar en paracaídas y miles de proyectos personales que se aferran al individuo desde que este tiene uso de la razón. Muchos de esos deseos y fantasías se cumplirán e incluso guiarán nuestros actos en la vida pero otros tantos nunca verán la luz y, aunque el paso del tiempo los recubra de polvo y olvido, siempre estarán ahí, en lo más hondo, esperando para volver a florecer.

En esa lista imaginaria de sueños por tachar siempre hay uno que sobresale, aquel que ocupa la primera línea y el que de verdad duele no haber cumplido. Este deseo primordial varía en cada individuo pero Johnny, el protagonista indirecto del videojuego indie de esta semana, lo tiene claro: desea ir a la Luna en To the Moon (FreeBird Games, 2011).

A la Luna

To the Moon es el cuarto videojuego desarrollado por Freebird Games, un estudio independiente canadiense fundado hace cinco años por Kan Gao. Freebird Games, al igual que thechineseroomel estudio tras Dear Esther-, apuesta por una vertiente diferente de los videojuegos: aquellos que se basan más en las sensaciones que en la acción. Según las propias palabras del equipo: “The design philosophy was simple: to create a “game” that takes the player through a story in the form of an immersive interactive show”.

Conociendo la forma de trabajar del estudio podemos hacerlos la idea de que To the Moon tendrá una carga emocional importante y primará ante todo, incluso ante la jugabilidad, la historia y la evolución de los personajes que la protagonizan. Pero tendremos que profundizar más en estos puntos para poder disfrutar del título en su totalidad.

Philip K. Dick, Total Recall e Inception

To the Moon nos traslada a un futuro cercano en el que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para poder introducirnos en la mente de las personas y modificar sus recuerdos. La idea de la implantación de recuerdos falsos, pilar fundamental de la trama de To the Moon, es original del cuento de ciencia ficción We Can Remember It for You Wholesale escrito en 1966 por Philip K. Dick -uno de los grandes escritores de ciencia ficción, autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela en la que se basaría la magistral Blade Runner-, cuya adaptación a la gran pantalla acabó llamándose Total Recall (Paul Verhoeven, 1990) -ni menciono el remake- y, dos décadas más tarde, volvería a plasmarse en el film Inception (Christopher Nolan, 2010).

La empresa encargada de implantar estos nuevos recuerdos, Sigmund Corp., únicamente pide un requisito a sus clientes: para poder cumplir su deseo este debe ser su último deseo, literalmente, pues deberán estar en su lecho de muerte. Cumplir la última voluntad de las personas que están a punto de dejarnos es un objetivo muy loable pero conllevará difíciles decisiones morales. ¿Hasta qué punto se pueden modificar los recuerdos de una persona y que sigan siendo sus recuerdos? ¿Es correcto borrar todas sus vivencias por otras más felices, aunque sean falsas?

En este marco tan peculiar arranca la historia de To the Moon. El Dr. Neil Watts y la Dra. Eva Rosalene, empleados de Sigmund Corp., son llamados a la mansión de Johnny, un anciano en su lecho de muerte que desea ver cumplido su último deseo: ir a la Luna. Lo particular de esta última voluntad es que no recuerda el porqué de esa necesidad. Los doctores se introducirán en la mente de Johnny y comenzará un viaje gradual hacia el pasado, saltando de los recuerdos más recientes hacia los recuerdos más lejanos.

La exploración minuciosa de los escenarios será fundamental pues no podremos viajar a un recuerdo anterior sin haber encontrado las cinco esferas de memoria ocultas en el actual. Los objetos, localizaciones y personas que hayan influido en la vida de Johnny serán nuestro puente de unión con sus vivencias pasadas.

Este sistema de juego nos permitirá conocer la historia de Johnny de una forma muy particular: viviremos su vida desde la vejez hacia su niñez por lo que sabremos antes el desenlace que la introducción. Un viaje retrospectivo en el que las agujas del reloj del tiempo giran hacia la izquierda.

Johnny y River

 

“Nunca se lo he dicho a nadie, pero… siempre he pensado que eran faros.”

El deseo de Johnny de viajar a la Luna no es el pilar fundamental de To the Moon, es el McGuffin que guía la trama y la hace avanzar, quedando relegado a un segundo plano ante la historia de Johnny y su esposa River. Una relación difícil -por motivos que omitiré para evitar spoilers- que se remonta a la misma adolescencia de Johnny. River es y será la persona más importante en la vida de Johnny, por ello es desconcertante su obsesión con la Luna y que su última voluntad no tenga ninguna relación con la mujer que ha compartido con él toda su vida.

Conforme avancemos en la trama iremos atando los numerosos cabos sueltos de esta relación. ¿Qué importancia tiene el peluche del ornitorrinco? ¿Por qué River está obsesionada con los conejos de origami? Muchos interrogantes planteados que obtendrán su respuesta en los últimos compases de la historia.

NRPG: Not Role Playing Game

Dejando de lado el alma de To the Moon entramos en su cuerpo: el apartado técnico. Gráficamente sorprende, pues uno no se espera que con unos diseños de 16 bits creados con el RPG Maker -engine muy ligado a los títulos indies-, por muy detallados que sean, se llegue a empatizar con los personajes de la forma en que lo hacen los videojuegos fotorealistas. Este pensamiento se borra a los pocos minutos de probar el título pues el carisma de sus personajes crea un nexo con el jugador haciendo que los gráficos de toque retro no entorpezcan la inmersión. Que a ningún lector le confundan estos gráficos, To the Moon está hecho con el RPG Maker y parece un RPG de la generación de los 16 bits pero no es un RPG.

Otro punto destacable es la bella BSO de To the Moon. Las 31 piezas compuestas por el mismo Kan Gao junto a Laura Shigihara le dan ese toque sensible que tanto conjunta con las historias profundas y emotivas –el Main Theme es increíble-. Una gozada.

Los únicos “peros” de To the Moon son su escasa duración, de no más de 3 horas, y su nula rejugabilidad, ya que no todos los jugadores están dispuestos a desembolsar 8€ por un videojuego tan breve. Para evitar descontentos os animo a descargaros su versión gratuita de 1h, aunque os aviso que una vez lo probéis no lo dejaréis escapar.

Y hasta aquí llega nuestro sentimental viaje por los recuerdos de Johnny. To the Moon es un videojuego indie que se centra en las sensaciones y en trasmitir una historia profunda, dejando en un plano totalmente secundario la jugabilidad y la acción. Hay que abordarlo sabiendo lo que es: un videojuego más próximo a los notgames que a los indies más convencionales. Si os gustan las buenas historias este título no os defraudará.

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Razor

49 entradas como autor
Amante congénito del universo videojueguil. Autoproclamado nintendero, pecero y seguidor acérrimo de los títulos indie. Donde la gente ve un gamepad y una pantalla yo veo un portal dimensional a Hyrule, Shakuras, Aperture Science, The Citadel, Tallon IV, Sylvarant, Black Mesa, Tamriel… Y es que, a veces, es mejor tomar la pastilla azul y permanecer unas horas más en The Matrix que elegir la roja y darte cuenta, al mirar por la ventana de tu habitación, que amanece la rutina del día a día.

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Inicio Foros To the Moon: Un último deseo

  • Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #40223

    Todos tenemos deseos. Esa lista de sueños que está escrita en las paredes de nuestra mente y que esperamos ir completando a lo largo de nuestra vida.
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/analisis/to-the-moon/

    Imagen de perfil de Carlos CoronadoCarlos Coronado
    Super administrador
    #40224

    Pues descargando la versión de una hora pero ya!

    Gran artículo y por lo que leo el juego promete. Tengo unas ganas terribles de saber como estructuran la narrativa!

    Imagen de perfil de salore78salore78
    Participante
    #40225

    Debe estar de moda la temática de los recuerdos en los videojuegos, después de la reciente presentación del nuevo proyecto de Capcom, REMEMBER ME, de cara al año que viene ( si los Mayas lo permiten ).
    Seguramente no tendrá nada que ver con el juego que nos acabas de mostrar, pero la inspiración sobre los recuerdos es muy curiosa.
    La historia del juego es muy original y muy atrayente, a veces jugar/vivir una experiencia de este tipo es muy enriquecedora, poder no jugar con tranquilidad y con la particularidad de haciendolo marcha atrás, como si fuéramos Benjamin Button.
    Decir, por lo que comentas, que es un juego de un solo viaje, de una sola oportunidad, como si fuera nuestro último deseo jugarlo.

    Imagen de perfil de EkonEkon
    Participante
    #40226

    Un juegazo en toda regla. Una de las experiencias más gratas que tenido últimamente, alejándose de lo que hay en el mercado últimamente e introduciendo una bella historia digna de ser recordada por su narrativa tan bien cocinada.

    Frank Sinatra estaría orgulloso de poder volar a la luna con To the moon (FreeBird Games, 2011)

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