¿Olvidates tu contraseña?

The Curse of Monkey Island,el fin de una leyenda.

2013-11-26
2 comentarios

Monkey Island, este nombre evoca la grandiosidad de las aventuras gráficas y su edad de oro. Dentro de los videojuegos y su historia siempre ocuparán un lugar especial en el corazón de los videojugadores. Con ellos quedaron un saber hacer, una forma diferente de acercase al videojuego desde la complejidad y la comicidad que encandiló a toda una generación y sigue sorprendido a los que por vez primera se acercan a él. Todo esto no pudo ser posible sin una gran compañía detrás como fue LucasArts, responsable de otras obras maestras del género como Indiana Jones and The Last Crusade (íd.; LucasArts, 1989) o Grim Fandango (íd.; LucasArts, 1998) y grandes nombres propios como Ron Gilbert o Tim Schafer. Gracias a ellos la aventura gráfica alcanzó su cenit y tras ellos quedó atrás una forma diferente de acercarse al videojuego que aunque haya podido ser igualada nunca ha sido superada.

LucasArts, la isla de las de aventuras gráficas

Aunque la empresa se dio a conocer en el mundo de las aventuras gráficas por sus primeros títulos Labyrinth (íd.; LucasArts, 1986), Maniac Mansion (id.; LucasArts, 1987), Zack McKracken (íd.; LucasArts, 1988) y especialmente Indiana Jones and the Last Crusade no fue hasta el lanzamiento de The Secret Of Monkey Island (id.; LucasArts, 1990) cuando comenzaron a tener un verdadero éxito dentro del mundo del videojuego gracias  a las excelentes críticas que recibió el título y la grandes ventas que esto conllevó. En el título nos poníamos en la piel de Guybrush Threepwood, el intrépido aventurero que quería ser pirata a toda costa y que se adentraría en toda una trama compleja de vudú, piratas y grog durante el siglo XVII. Este tremendo éxito llevó a la compañía desarrolladora a competir con la líder del sector, Sierra Online y a desarrollar y perfeccionar para sus títulos un motor gráfico que ha pasado a ser una leyenda dentro del sector, SCUMM. Tras este gran éxito llegaron otros que no fueron menos como la segunda parte de Monkey Island, Monkey Island II: LeChuck´s Revenge (íd.; LucasArts 1991), Indiana Jones and the Fate of Atlantis (íd.; LucasArts, 1992) y Day of Tentacle (íd.; LucasArts, 1993) el último título que utilizó el sistema de abrir, coger, cerrar, etc., Sam & Max Hit the Road (íd.; LucasArts, 1993), el primero en utilizar el sistema «point & click» tan reconocido en las aventuras hoy en día, Full Throttle (íd.; LucasArts, 1995) o The Dig (íd.; LucasArts, 1996). Con este título comenzó la decadencia del género de las aventuras gráficas, acosadas por las mejoras gráficas de los otros géneros y el estallido de las consolas de sobremesa como PlayStation, sin embargo aún quedaba el canto del cisne por llegar, dos grandes aventuras gráficas, verdaderos clásicos del género, The Curse of Monkey Island (íd.; LucasArts, 1997) y Grim Fandango (íd.; LucasArts, 1998). La primera fue la última obra que utilizó el sistema SCUMM, la segunda ya utilizó el nuevo motor, GrimE, que vería desaparecer el género y la compañía.

En este artículo nos centraremos en The Curse of Monkey Island. Nos parece muy interesante este título por que supuso el canto de cisne de un modo de hacer aventuras gráficas, fue la última que utilizó el motor SCUMM, la última donde gran parte del estudio que estaba detrás de las dos primeras estuvo y la primera donde el creador de la saga, Ron Gilbert, no aparecía en los créditos, aunque si manifestó su agrado por la aventura. Pero no solo por estas razones sino porque verdaderamente y según nuestro parecer es un gran juego dotado de un fuerte carisma y especialmente de una atractiva e interesante ambientación, dos aspectos que han acompañado a todas las aventuras gráficas de esta compañía.

La recepción del título fue positiva, recibió grandes críticas, como por ejemplo la escrita por Computer Gaming World, calificando el título como: «it joins LucasArts’ hallowed pantheon of comic classics», o la dada por GameSpot: «as much fun to watch as it is to play». Incluso el propio creador omitido en este episodio le dio su visto bueno al nuevo título de la saga. Sin embargo dentro de la imaginación popular y quizás por el sentimiento de nostalgia que despiertan las dos primeras partes, The Curse of Monkey Island no ha recibido la atención necesaria y siempre se ha referido a él como una obra de segundo nivel con respecto a las dos primeras entregas. Nosotros, en cambio, no creemos que esto sea así y aunque por supuesto no las supera si se mantiene al mismo nivel.

The Curse of Monkey Island nos vuelve a poner en la piel del pirata más conocido de todos los tiempos del videojuego, Guybrush Threepwood. En esta ocasión y tras una hilarante escena donde nuestro protagonista está a la deriva montado en un auto de coche presenciamos lo que parecer ser la vuelta de LeChuck, quien está atacando la Isla Plunder, gobernada por Elaine Marley. Guybrush, presa  fácil en tan insignificante nave, es capturado por el maligno pirata LeChuck y encerrado en uno de los camarotes. Sin embargo consigue escapar y durante su huida logra explotar el barco de LeChuck y aparentemente destruirlo además de coger un extraño anillo de oro, el cual regala a Elaine, transformándola inmediatamente en una estatua de oro macizo. Tras este episodio el juego verdaderamente comienza, tendremos que sanar a Elaine, asegurarnos de la muerte definitiva de LeChuck y muchas, muchas más cosas hasta conseguir el ansiado final feliz. Como podemos apreciar la historia recuerda a otros episodios de la saga donde la comicidad sobresalía sin embargo creemos que este título posee, dentro del apartado histórico, unos puntos tremendamente interesantes.

 El Caribe: piratas y grog

Primero situaremos el título dentro de un espacio y un tiempo. El espacio es el Caribe y el tiempo, aunque no se menciona en la obra de manera directa, podemos situarlo en el siglo XVII o XVIII. Durante estas dos décadas el Caribe fue un hervidero de actividad, la corona española comenzaba a dar signos de debilidad y las potencias extranjeras, especialmente Inglaterra, supieron aprovechar esta situación para sacar tajada. Una de las principales herramientas con las que contaron los ingleses para derribar del trono a los españoles fueron los piratas o corsarios. Estos eran conocidos como bucaneros, nombre que se le daba a los piratas que operaban en esta zona, los cuales, a través de la compra de patentes de corso podían realizar la guerra  a un país de forma individual. Por supuesto también existían piratas que no poseían esta licencia y realizaban la guerra por su cuenta y riesgo. Pero no solo esto, sobre lo que profundizaremos más adelante, sino que esta región era un verdadero caldo de cultivo para el conflicto ya que en esta zona coincidían los intereses de españoles, británicos, holandeses, franceses y daneses. Todos estos asuntos se convirtieron con el tiempo en verdaderas obras de inspiración para muchas y diversas obras literarias y cinematográficas.

Una de las mayores bazas de la obra de Tim Schafer y Ron Gilbert y sus continuaciones era la parodia, la parodia de las obras que retrataban el mundo pirata de los siglos XVII y XVIII, sin embargo este retrato paródico esconde una inspiración histórica real verdaderamente apasionante, la piratería. Aspecto que, como decimos, de manera paródica, se nos deja ver en el juego no deja de ser una realidad. La piratería es un oficio verdaderamente antiguo, tan antiguo como la propia actividad marítima, ya que no dejan de ser bandidos organizados en un ámbito marino. Sin embargo su imagen más representativa y conocida que ha llegado hasta nosotros inculcada en nuestro imaginario popular ha sido la del pirata de la época moderna, donde grandes figuras como Francis Drake, Jack Rackham, el “inventor” de la famosa bandera pirata o Howard Pyle copan las plazas piratas de nuestra imaginación. Monkey Island conoce este aspecto y lo aprovecha parodiando todo este mundo, banalizando la violencia y reduciéndola al ámbito cómico. Sin embargo creemos que este humor es mucho más inciso si conocemos el verdadero contexto del que se está burlando.

Nuestro contexto histórico, esbozado anteriormente, parte de la presencia novedosa en la zona de otras grandes potencias europeas a parte de España como por ejemplo Gran Bretaña, quien conquistó en el año 1655 la isla de Jamaica, ambientación predilecta para el juego Monkey Island, referenciada por ejemplo en el apellido de una de las protagonistas, Marley, en relación al famoso cantante originario de Jamaica Bob Marley, por poner un solo ejemplo.  Francia tuvo también presencia en el Caribe gracias a la conquista de las islas Guadalupe (1635) y Martinica (1635), además de la cesión de Haití por parte de España a Francia en el año 1697, isla anteriormente conocida como La Española, junto a esta cesión también se añadió la famosa isla de Tortuga, sobre la que volveremos más adelante. Los Países Bajos reforzaron su presencia durante el siglo XVII gracias al control de un gran número de islas como Saba, San Martín, Curazao, etc., dando lugar a las Indias Occidentales Holandesas en el siglo XVII. Y por último los daneses, quienes controlaron las Islas Vírgenes de los Estados Unidos hasta 1917. Este mosaico de países permitió la guerra a pequeña escala entre los diversos países sin que estos conflictos se expandieran al Viejo Continente. Para llevar a cabo esta guerra a pequeña escala contaron con un contingente especial y muy apreciado, los bucaneros, nombre dado por los ingleses a los piratas contratados por las naciones a través de patentes de corso para la realización de la guerra.

El origen de este término, bucanero, se encuentra en la población local de la isla de La Española. Los habitantes de esta isla realizaban una actividad denominada bucanear, cazar utilizando una herramienta concreta, el bucán, que dio nombre a toda la población a la llegada de los españoles. Al resistirse al pago de impuestos a Madrid los habitantes de la isla fueron expulsados de su país y se refugiaron en la isla de Tortuga, junto a otros aventureros franceses, los filibusteros, que se dedicaban a la piratería contra España. Pronto comenzaron a realizar la misma actividad dando nombre al oficio de la piratería durante los siglos XVII y XVIII en el Caribe. Indistintamente de la nacionalidad del pirata todos ellos eran conocidos como bucaneros. De ahora en adelante la isla de Tortuga fue la sede de la piratería de la zona debido al difícil acceso a su puerto. Fue controlada alternativamente por ingleses y franceses y su objetivo primordial fue siempre España. La Isla de Tortuga es un referente a lo largo de toda la saga de Monkey Island ya que esta isla fue, por ejemplo, la principal productora de grog de la región. De hecho la Isla de Meleé o Plunder no es más que un paralelismo de Tortuga, una isla donde los piratas se reúnen para protegerse y huir de la autoridad, para organizar sus nuevas partidas, ir a la peluquería, etc. Esta isla fue refugio de grandes piratas como por ejemplo El Olonés, un famoso pirata que llegó a convertirse en leyenda gracias a su cruentos abordajes a navíos españoles y que finalmente fue devorado por una tribu de caníbales de Panamá (¿Quizá por su mal sabor se convirtieron al vegetarianismo?). Como podemos observar los paralelismos son más que suficientes, aunque sin duda el más llamativo es el grog y el canibalismo.

En The Curse of Monkey Island vuelven a hacer aparición los caníbales de la primera parte, pero esta vez con una nueva característica, su conversión al vegetarianismo. La palabra canibalismo o caníbal proviene originalmente de esta zona, concretamente de la isla La Española, actualmente Haití. La primera noticia que encontramos de ello está relacionada con Cristóbal Colón, quien en su primer viaje dio fe de la existencia de pueblos antropófagos en estas islas. Específicamente la tribu arawak, quien perseguía, capturaba y criaba a los hijos de las tribus enemigos para comérselos después. Durante su segundo viaje Colón entró en estrecho contacto con estos caribes o caníbales. De hecho uno de los acompañantes de Colón, Chanca, escribió: “en especial traxo cuatro o cinco huesos de brazos e piernas de ombres. Luego que aquello vimos, sospechamos que aquellas islas heran las de Caribe, que son abitadas de gente que come carne umana”Otro elemento más, junto a la bucanería y el vudú, originario de la zona del Caribe que está más que presente en The Curse of Monkey Island, y de igual manera, resaltando su vertiente más cómica.

Mapa de Isla de Tortuga, siglo XVII.

¿Qué era el grog? ¿Existió realmente? El grog es una bebida hecha de agua caliente azucarada, mezclada con un licor, generalmente ron, mezclada con algún aromatizante como limón. Nada que ver con la extraña receta que nos aporta la saga: queroseno, glicol propílico, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, ron, acetona, tinte rojo nº2, SCUMM, grasa para ejes, ácido para baterías y/o pepperoni.4. Por lo tanto, nada que ver. En el título también afirman que es la bebida favorita de los piratas. Si tenemos en cuenta que la producción de grog se centró en la Isla de Tortuga, base de la piratería del Caribe español podríamos afirmarlo. Sin embargo es algo más que eso, como podemos ver uno de los principales ingredientes de la bebida es el ron, bebida habitual de aquellos parajes, que al mezclara con otros ingredientes lo único que permite es que la calidad baje, pero la cantidad aumente. Por tanto no es descabellado pensar que el grog era la salvación del alcohólico en una isla continuamente bajo asedio como fue Tortuga y como es Meleé.  Históricamente la bebida la inventa el almirante inglés Edward Vernon, quien recibió el apodo de Old Grog gracias a la habitual vestimenta que llevaba, una capa impermeable hecha de un material denominado Grogham. Este, en su barco, emitió una orden donde imponía la mezcla del ron con otros ingredientes para rebajar su graduaje, de esta manera los marineros podían tomarlo dos veces al día. Tal fue la popularidad entre los marineros británicos que fue parte de la ración diaria de estos hasta 1970. Gilbert no duda en hacer esta bebida la más popular entre la piratería ¿Quizás una crítica a la marina inglesa?

 Piratas en la literatura y en el cine

Situados en el tiempo y en el espacio, el Caribe poblado por numerosas naciones que se valían de los piratas de Tortuga para hacerse la guerra entre ellos, principal influencia para el juego de LucasArts, pasemos ahora a las influencias directas de la tercera parte, The Curse of Monkey Island. Como toda tercera parte, su principal influencia, y aunque suene obvio, son las dos primeras partes, especialmente la primera. Mucho más si esta parte carece del creador de la saga, por lo que el paralelismo entre la nueva entrega y las anteriores debe ser aún mayor para evitar la negativa de la crítica y el público. Por tanto la novela de Tim Powers, En Costas Extrañas, vuelve a ser una de las principales influencias. El argumento de la novela narra las aventuras de John “Jack Shandy” Chandagnac, quien viaja al nuevo continente después de la muerte de su padre, un titiritero, para hablar con su tío, quien aparentemente se ha hecho con la herencia de la familia. En el camino conoce a una joven llamada Beth Hurwood y su padre, un profesor de Oxford. Su barco es abordado por piratas, y con la ayuda del profesor y su asistente, el capitán es asesinado, y Chandagnac es forzado a unirse a la tripulación pirata. A medida que avanza la trama, el lector descubre las siniestras intenciones del profesor, que implican a su mujer muerta, a su joven hija y al pirata más famoso de todos los tiempos, Barbanegra. Chandagnac, ahora pirata y conocido como “Jack Shandy”, debe parar el malévolo plan y salvar a la bella Beth Hurwood. El paralelismo entre las primeras aventura de Guybrush Threepwood y Jack Shandy es más que evidente.

Por supuesto no es la única influencia literaria, existen otras como por ejemplo La Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson, quien menciona la Isla de Tortuga y nos da la siguiente definición: “… las historias que contaba eran lo que más amedrentaba a la gente. Sus espantosos relatos eran de ahorcados y de «pasear por la tabla», de borrascas en el mar, de la Isla de la Tortuga y de terribles hazañas y extraños parajes en la América española”  y es mencionada en el título, donde uno de los personajes canta la canción “Quince hombres  sobre un hombre”  en alusión a la canción que aparece en la obra de Stevenson “Quince hombres sobre el cofre del muerto y un gran frasco de ron, el diablo y el ron se encargaron del resto, y un gran frasco de ron”. Otras obras como El Corsario Negro de Emilio Salgari, junto a la anterior, permitieron establecer la visión actual que sobre la piratería tiene la imaginación popular, y que sirvió para establecer en Monkey Island la parodia sobre este mundo.

Captura del pirata Barbanegra, Jean-Leon Gerome, 1920.

Las influencias literarias no fueron las únicas, las cinematográficas también fueron muy importantes. Por todo es conocido que la atracción de Disneyland Piratas del Caribe fue de gran peso para el desarrollo del juego ya que permitió la entrada de la visión cómica de la piratería en la imaginación popular, claro que otras películas tuvieron un peso aún mayor como por ejemplo El capitán Blood (Captain Blood, Michael Curtiz, 1935) protagonizada por Errol Flynn, película donde en las escenas de la acción recibía más atención los diálogos entre los personajes que el propio combate dando lugar a los famosos combates de insultos del primer Monkey Island y el que nos ocupa, The Curse of Monkey Island. Hook (Hook, Steven Spielberg, 1991) fue otra de las grandes influencias de la saga aportando el lado cómico de la piratería a la imaginación popular, aprovechado magistralmente por Tim Schafer para crear su Isla del Mono.

 El vudú de la Fuente de la Juventud dorada

El elemento de la piratería ha quedado ya patente en nuestra entrada, ahora pasemos a los elementos fantásticos de The Curse of Monkey Island. El motivo más conocido es sin duda el vudú, no en vano el vudú es el que comienza la tercera aventura al hacer explotar el barco de LeChuck y aparentemente acabar con él. En muchas ocasiones se ha querido ver la inclusión del vudú dentro de la piratería como un elemento original de Monkey Island, sin embargo fue Tim Powers el primero en incluirlo en su obra En Costas Extrañas. Es curioso, y hagamos aquí un pequeño alto en el camino para remarcar un pequeño asunto, la relación entre Monkey Island y la ciencia ficción. Tim Powers, principal inspiración para la creación de la saga era amigo íntimo Philip K. Dick, creador  del denominado Grupo de California, es más, este conocido autor escribió una de las páginas de En Costas Extrañas sin concretar nunca cual. Y fue una de las grandes inspiraciones de Orson Scott Card, creador y escritor de los insultos de la primera parte de Monkey Island. Hecho este pequeño apunte continuemos con el vudú.

El vudú se originó en América gracias al transporte de población africana como esclava al nuevo continente y la sinestesia que crearon entre sus propias creencias y el cristianismo. Algunas de las islas que más población negra  recibieron fueron Jamaica y Cuba, ambas islas contenedoras demográficamente de una mayoría negra, así como casi toda Centroamérica en contraste con otras naciones colonizadas por europeos como México o Argentina por ejemplo. Por tanto la práctica de estos rituales fue más fuerte en las islas del Caribe, islas donde se desarrolla nuestro juego, The Curse of Monkey Island. La característica más conocida popularmente de estas creencias es la habilidad del bokor, de resucitar muertos y hacerlos trabajar en su provecho, es decir, la creación de zombis, como por ejemplo LeChuck o la calavera parlante. Murray. Claro que tampoco se quedan atrás los pequeños muñecos vudús que aparecen a lo largo de todo el título, así como otros sortilegios de magia negra por ejemplo la conversión de nuestra amada en una estatua de oro macizo o la explosión de un barco. Sin embargo esta creencia no fue utilizada por los piratas, normalmente cristianos, sino por las poblaciones negras de las islas del Caribe y no sería hasta décadas después cuando se convertiría en un elemento más de la imaginación popular. La mezcla de estas creencias con el mundo de la piratería llegaría con la obra de Tim Powers, En Costas Extrañas, mencionada ya en numerosas ocasiones. Por supuesto estará presente a lo largo de todo el título The Curse of Monkey Island como habrá observado quien haya jugado al juego.

Claro que la conversión de la amada de Guybrush no responderá únicamente a una tradición vudú, sino mucho más anterior, la llegada de los españoles a América. El primer y mayor mito americano relacionado con el oro fue el archiconocido Dorado. El origen de esta creencia se emplaza en el año 1530 cuando Gonzalo Jiménez de Quesada encontró por primera vez a los Muiscas, una tribu andina. Primero la leyenda cobró forma de Hombre Dorado, Indio Dorado, etc. Es decir, una persona hecha de oro, muy del gusto de los relatos fantásticos ya conocidos del Rey Midas para pasar definitivamente a pasar a la imaginación de los aventureros españoles como la existencia de una ciudad e incluso de un imperio fabricado en oro. Esto, por supuesto, desató las ansías de riquezas de los exploradores españoles, quienes llegaron a morir por encontrar dicho imperio. Leyenda que se sustentaba perfectamente en la mente de los conquistadores por el simple hecho de la enormidad de las riquezas de las tribus que encontraban, las cuales poseían cantidades ingentes de oro. El Dorado está presente en The Curse of Monkey Island no solo únicamente en la figura de Elaine convertida en oro sino también en el escenario del Big Whoop. Este escenario ya aparecía en la segunda parte de la saga, cuando un joven Guybrush debe encontrar el gran tesoro de la isla, pero no es hasta la tercera parte, la que nos ocupa, cuando aparece esta isla en su gran esplendor. Claro que este mito del dorado y su paralelismo con Big Whoop se complementa con otro igual de poderoso, la Fuente de la Juventud. Esta historia ya era conocida en la antigüedad, pero cobró un fuerte impulso durante la Era de los Descubrimientos y muy especialmente cuando los españoles alcanzaron tierra en América. Para ellos la Fuente de la Juventud se situaba en la mítica isla de Bimini, cercana a las Bahamas. El origen de la leyenda americana cuenta que fueron los habitantes de las islas del Caribé quienes informaron a los españoles de la ubicación de esta Fuente de la Juventud en un reino de grandes riquezas (¿El Dorado / Big Whoop?). Una de las historias más conocidas sobre esta Fuente fue la de Ponce de León, quien durante su búsqueda halló Florida y fue el primero hombre europeo que pisó Norteamérica y dejó registro de ello. En el juego The Curse of Monkey Island Guybrush se convierte en niño en la isla de Big Whoop, halla la Fuente de la Juventud tan ansiadamente buscada por los exploradores españoles.

 Conclusiones y peligros

Numerosas y diversas son las influencias de The Curse of Monkey Island, el propio espacio y tiempo donde transcurre, es decir, el Caribe de los siglos XVII y XVIII y la presencia de numerosos países en ese territorio, la piratería de la época, corsarios, bucaneros, filibusteros, patentes de corso y sus refugios, como la Isla de Tortuga, la literatura y cinematografía de piratas, el lado cómico de estos aportado en la actualidad, el vudú, las poblaciones indígenas, las leyendas en busca del Dorado y la Fuente de la Juventud españolas, etc. Todas ellas hacen del juego una verdadera obra de arte que parte de una gran disparidad de elementos para ofrecer al jugador una parodia de todos sus componentes escribiendo una historia con una personalidad única y carismática que ha sabido ganarse el cariño de los jugadores y su posición en el Olimpo no solo de las aventuras gráficas sino de los videojuegos en general. Por supuesto nos hemos dejado un gran número de elementos por mencionar, como por ejemplo el famoso origen del nombre del protagonista, la arquitectura del juego y otros muchos factores y referencias que aparecen en el título, pero de haberlos abordado esta entrada se convertiría en un libro y por tanto hemos considerado dejarlos aparte para futuras entradas y centrarnos en los principales elementos que permitieron que The Curse of Monkey Island fuera una realidad.

Sin embargo presenta un par de peligros para los videojugadores. El primero de ello es la aportación de un lado cómico, casi amable, de la piratería, aspecto totalmente incierto, de hecho la crueldad, violencia y brutalidad de los piratas de la época era su carta de presentación, no en vano su bandera, Jolly Roger, inventada por Jack Rackham, se componía de un cráneo con dos huesos cruzados blancos sobre fondo negro. La primera advertencia del peligro que componía la piratería para los afectados por ella. Este Jack Rackham pudo ser sin duda uno de los inspiradores para el personaje de LeChuck ya que una de sus características principales era la vestimenta de estrafalarias ropas de calicó, así como la inclusión en su tripulación de dos mujeres, Anne Bonny y Mary Read. El otro peligro que conlleva el juego The Curse of Monkey Island es sin duda la amabalidad con la que presenta el Caribe precontemporáneo. La realidad histórica tuvo que ser mucho peor dado los numerosos intereses que allí tuvieron lugar y que llevaron a la celebración de numerosas contiendas entre todos los afectados.

Sin duda uno de los aspectos más importantes de este juego ha sido la impronta que ha dejado en la imaginación popular consiguiendo que el nombre Monkey Island y Guybush Threepwood se relacione de manera indisoluble con el de pirata para cualquiera que conozca la saga. Además ha servido de fuente de inspiración para numerosas obras de ficción posteriores como por ejemplo la saga Piratas del Caribe (Walt Disney Pictures, VV.AA, 2003 – 2011) donde aparecen como fuente de inspiración numerosos personajes de la saga de videojuegos como LeChuck, claro referente para la creación del pirata Davy Jones o el propio tono de las películas, de claro carácter cómico, así como la Isla de Tortuga, muy similar a la Isla de Meleé o Plunder, residencia de piratas.

En conclusión, Monkey Island y The Curse of Monkey Island son dos claros referentes de la importancia de los videojuegos en la cultura popular que han sabido traspasar la barrera del videojuego para situarse dentro del ámbito cultural general y ser igual de reconocidos que cualquier otra obra de ficción, ya sea literaria o cinematográfica. Todo gracias a la sinestesia de una gran cantidad de referencias y elementos que han dado lugar a una historia única y atractiva poseedora de un carisma única que la convierte en uno de los puntos fuertes y más reconocidos del mundo del videojuego.

Inicio Foros The Curse of Monkey Island,el fin de una leyenda.

  • Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
    Participante
    #35368

    Monkey Island, este nombre evoca la grandiosidad de las aventuras gráficas y su edad de oro. Dentro de los videojuegos y su historia siempre ocuparán
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/analisis/the-curse-of-monkey-islandel-fin-de-una-leyenda/

    Imagen de perfil de SrPurpuraSrPurpura
    Participante
    #35369

    Los Monkey Island para mi han sido una parte de mi infancia, como casi todas las aventuras de LucasArts, muy intensa y que recuerdo con gran vividez. Los dos primeros son absolutas obras maestras pero recuerdo que cuando vi en una revista por primera vez una imagen de este juego lo primero que se me vino a la cabeza, supongo que por las ropas de Guybrush, es que habían hecho un remake del primer juego, eso y que me fascinaba la nueva dirección artística (mucho menos seria que las dos primeras partes por otro lado) que habían realizado para este juego.

    Obviamente, la primera vez que jugue a este juego no tenía ni idea ni me planteaba por la edad quien era el creador ni si participaba o no en esta parte. Pero eso si, el juego me fascinó. Incluso recuerdo quedarme atascado con puzzles tontísimos días enteros. Con la edad y las rejugadas, si que te das cuenta de que este juego tiene un toque diferente a los dos primeros y, por lo tanto, se nota que la mano del autor no es la misma, pero al contrario de lo que ocurre para mi con su cuarta parte, no impide en absoluto disfrutar de una de las mejores aventuras gráficas hechas. La historia toma una versión que, ahora sabemos, no era ni de lejos la que pensaba tomar Gilbert, pero que está tan bien contada y con tanta magia que la verdad es que, mientras lo juegas, sabes que estás metido de lleno en un Monkey Island.

    Recuerdo con muchísimo cariño partes como la Isla Blood y toda la parte del barco y los nuevos insultos, fascinante. En cuanto a los orígenes, por supuesto en cuanto me enteré de que la saga estaba fuertemente basada en el libro de Powers, hace unos años ya, me lo compré y me lo leí entero y, efectivamente, bebe muchísimo de esa obra hasta el punto de que me entretenía buscando situaciones y comentarios que eran prácticamente idénticos. Luego hay otra serie de obras que has mencionado que, como siempre, pasarán a mi eterna lista de espera porque me gustaría hincarles el diente cuando pueda y tenga tiempo.

    Para terminar cabe decirte que, pese a haberme leído muchísimos artículos acerca de la saga, el que tú has realizado y escrito aquí hoy tiene muchísimo merito ya que aporta muchas novedades que no se suelen tratar incluso en los que hablan de los orígenes de la saga y es que nunca había leído sobre sus orígenes históricos y además has puesto obras que no sabía que había utilizado el juego para inspirarse. Por todo esto y lo bien redactado mis felicitaciones. ¡Un saludo!

    Imagen de perfil de Alberto Venegas RamosAlberto Venegas Ramos
    Participante
    #35370

    Totalmente de acuerdo en todo lo que comentas, el juego sigue teniendo esa impronta Monkey Island, pero a la vez es diferente que los demás, que no peor. Por esto mismo es la única entrega que Gilbert ha aprobado como genuina, llegó a afirmar incluso que no había llegado nunca a jugar a la 4ª parte. De nuevo, y como siempre, muchas gracias, primero por añadir a tu lista de siguientes lecturas mis recomendaciones, y segundo por tus últimas líneas, muy agradecido.

    Un saludo!

Viendo 3 publicaciones - del 1 al 3 (de un total de 3)

Debes estar registrado para responder a este debate.