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Kairo: Irrealidad megalítica

2013-07-31
2 comentarios

No son pocas las quejas de los jugadores ante una industria del videojuego cada vez más conservadora. Es cierto que hay un estancamiento en cuanto propuestas originales se refiere pero esto no se debe – como muchos piensan – a la falta de nuevas ideas, sino a la imposibilidad que tienen las grandes distribuidoras y desarrolladoras de correr riesgos. Las superproducciones tienen unos costes desorbitados por lo que no se pueden permitir unas ventas mediocres; cada lanzamiento debe ser casi por obligación un éxito para poder hacer frente al enorme gasto que conlleva crear un videojuego triple A – el ejemplo más claro es el nuevo Tomb Raider (íd.; Crystal Dynamics, 2013), un excelente videojuego que ha vendido millones de copias en pocos meses pero que aún así no está siendo rentable para Square-Enix. La cadena es evidente: a mayor coste se necesitarán más ventas para compensar el gasto, y para asegurar esas las ventas – aparte de impresionantes campañas publicitarias – es necesario sacar un producto que agrade al gran público. Si el pueblo quiere videojuegos de deporte y de acción es lo que tendrá.

Con lo expuesto en el párrafo anterior sólo queremos dejar claro que es muy difícil que nuestra ansia de nuevas experiencias jugables sea satisfecha por los que conocemos como videojuegos mainstream, y es en este punto cuando entra en escena la vertiente independiente, con sus propuestas peculiares y experimentos interactivos. Gracias a que los desarrolladores independientes pueden sobrellevar con mayor soltura un número de ventas mucho menor también se pueden permitir el lujo de dar rienda suelta a su creatividad sin las limitaciones de las grandes producciones. Es por esta ausencia de cadenas que podemos disfrutar de propuestas tan peculiares como la que hoy nos atañe.

Kairo

Estamos ante un indie creado por Locked Door Puzzle, el estudio liderado por Richard Perrin. Definir Kairo no es tarea fácil aunque se podría incluir dentro de los videojuegos de exploración y puzles, hijo bastardo de los puzles en primera persona de Portal (íd. Valve, 2007) y de la fuerza escenográfica de Dear Esther (íd.; thechineseroom, 2012). Por caprichos del destino salió a la venta a mediados de 2012, el mismo año de publicación de otros dos títulos de similar planteamiento, Antichamber (íd.; Demruth, 2012) y Q.U.B.E. (íd.; Toxic Games, 2012).

En Kairo controlaremos a un personaje anónimo que súbitamente aparece en un entorno alejado de toda realidad; se encuentra en mitad de un vacío blanquecino e infinito cuyo único punto de referencia es la grisácea silueta de una enorme estructura que se desdibuja en la lejanía. El viaje de nuestro avatar por el mundo onírico de Kairo ha comenzado y lo hace desde el desconocimiento absoluto, un punto de partida que – irónicamente – nos es de sobra conocido.

Cuerpo…

Kairo es en sí una gran contradicción; lo corpóreo y lo incorpóreo se entremezcla. Por la parte física tenemos la constante presencia de grandes construcciones megalíticas en las que predomina la sencillez arquitectónica y los espacios amplios – tanto interiores como exteriores. Durante nuestra travesía se irán alternando estructuras imposibles e irregulares con otras reconocibles y simétricas – como cámaras funerarias egipcias, templos mayas o toris japoneses. Todo parece estar creado a partir de bloques cúbicos de hormigón armado prefabricado de distintos tamaños, acentuando el estado de desconcierto del jugador al ver como un material de construcción tan común en nuestro día a día es empleado para crear, en la mayoría de casos, escenarios totalmente irreales y físicamente imposibles – como si todo el entorno se tratase de la proyección del sueño de un gran arquitecto.

Es increíble como escenarios creados con un mismo material, en este caso el hormigón, pueden diferenciarse tanto unos de otros gracias al empleo de diferentes formas arquitectónicas y al acertado uso de varios colores. Muchas veces el color empleado en cada cámara será una gran ayuda para el jugador a la hora de memorizar la disposición de las mismas evitando así que vuelva a visitar aquellas cuyo puzle ya se haya completado.

El componente físico también está muy presente en todos los puzles de Kairo, siendo nuestro cuerpo – más bien el de nuestro avatar – el que interactuará con el entorno. Botones, placas de presión o movimiento de bloques; todos los elementos con los que interactuamos parecen formar parte de una gran e intrincada máquina ancestral que vamos activando poco a poco conforme vamos resolviendo los rompecabezas.

…y mente

Complementando al cuerpo, es decir, a lo físico, nos encontramos con el componente intangible de Kairo; su mente.

La parte incorpórea de Kairo hace acto de presencia en los primeros compases del título cuando, en mitad del desconocimiento absoluto, el jugador comienza a plantearse diversas preguntas, ¿Dónde estamos? ¿Quienes somos? ¿Estamos soñando? ¿Cuál es nuestro propósito? Numerosos interrogantes que serán recurrentes durante la aventura y que en ningún momento obtendrán una respuesta directa pues Kairo, debido a su planteamiento incierto y cargado se simbología, invita al jugador a reflexionar y a plantear sus propias teorías en base a los detalles observados en las diversas cámaras. No es una tarea atractiva para todos los jugadores pero Kairo sólo dará respuestas a los más dedicados, a aquellos que indaguen en su particular arquitectura y descubran todos sus secretos – puzles escondidos, glifos ocultos que recoger, easter eggs… -, estos pocos afortunados serán los que descubran la gran verdad que se esconde tras Kairo.

Visto el misterio intrínseco de Kairo toca centrarnos en su componente jugable, sus puzles. Ya hemos mencionado la importancia de la interacción física pero como en todo rompecabezas existe un proceso mental. Los puzles que tendremos que resolver no serán difíciles pero se alejan completamente del planteamiento clásico en el que el jugador, sin saber de primera mano la solución, sí que sabe que pasos ha de tomar o que algoritmos aplicar.

“Todos sabemos el funcionamiento del cubo de Rubik, pero resolverlo es otra cosa bien distinta.”

En su lugar tendremos que aprender mediante la observación del entorno la resolución del reto pues cada puzle – al igual que la cámara que lo contiene – será abstracto, único y con una estructura singular. Para que la resolución no sea un imposible en cada estancia encontraremos las pistas necesarias y suficientes para obtener la ansiada respuesta al rompecabezas por lo que conviene prestar mucha atención a los detalles, por pequeños que sean – aunque si desfallecemos podremos emplear hasta tres pistas por puzle que facilitan mucho la tarea.

Por último, pero no por ello menos importante, mencionar que la peculiar atmósfera que transmite Kairo, esa aura mágica y a su vez inquietante, debe mucho a la banda sonora pues sus sencillas melodías se funden con el escenario y potencian la sensación de estar en un espacio onírico, completamente perdido de la realidad. Un hilo musical de fondo que pasa desapercibido mientras suena pero que deja un gran vacío cuando dejamos de escucharlo.

Esta combinación de elementos dota al título de un estilo muy característico, trasmitiendo al jugador una sensación constante de soledad y desconocimiento que será el empuje que nos lleve a preguntarnos que abstracta maravilla encontraremos en la siguiente cámara de Kairo.

Kairo es, por su peculiar planteamiento, una experiencia que requiere de cierta predisposición por parte del jugador. Ya no por la dificultad de sus puzles sino por la lentitud de su desarrollo y por lo ambiguo de sus señales. Estamos ante un videojuego que esconde un gran secreto que espera ser encontrado pero sólo aquellos con la paciencia y perseverancia necesarias podrán disfrutarlo. No es un videojuego para todos los gustos pues los jugadores que quieran jugar a contrarreloj se perderán gran parte de la magia del título y sólo podrán percibir algunas trazas. Por el contrario, aquellos que gusten de la exploración minuciosa y la reflexión pausada podrán experimentar todo lo que transmite Kairo e incluso encontrar la solución a la mayor de sus incógnitas, aquella que nunca nos planteamos al principio y que inunda nuestra mente en el final. ¿Qué es Kairo?

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Razor

49 entradas como autor
Amante congénito del universo videojueguil. Autoproclamado nintendero, pecero y seguidor acérrimo de los títulos indie. Donde la gente ve un gamepad y una pantalla yo veo un portal dimensional a Hyrule, Shakuras, Aperture Science, The Citadel, Tallon IV, Sylvarant, Black Mesa, Tamriel… Y es que, a veces, es mejor tomar la pastilla azul y permanecer unas horas más en The Matrix que elegir la roja y darte cuenta, al mirar por la ventana de tu habitación, que amanece la rutina del día a día.

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  • Imagen de perfil de RazorRazor
    Participante
    #36153

    No son pocas las quejas de los jugadores ante una industria del videojuego cada vez más conservadora. Es cierto que hay un estancamiento en cuanto pro
    Lee el artículo completo en http://www.zehngames.com/analisis/indie/kairo-irrealidad-megalitica/

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    Participante
    #36154

    Por un lado me atrae la atmósfera y la estética, y tengo la sensación de que sacaría inspiraciones muy interesantes en cuanto a su forma visual y las sensaciones que puedan transmitir… pero me duele reconocer que soy jugador impaciente. No me gusta mucho perderme por ahí, ni dedicarme a explorar, y soy más bien cazurro con cualquier puzle más complejo que “pulsa botón A y luego B”. Es una pena, porque pintaba bien, pero por lo leído no es mi juego. Aun así, ¡siempre es genial que te den a conocer cosas interesantes! ¡Seguro que conozco gente que no se lo va a perder!

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    Participante
    #36155

    Exactamente ese es el gran problema de este tipo de videojuegos tan ‘especiales’, como bien dices visualmente son muy atractivos pero su desarrollo lento y la ausencia de una trama echa para atrás a muchos jugadores (yo diría que a la mayoría). Aunque quien sabe, tal vez en algún momento te entren ganas de probar algo más pausado y te de por probar alguno de estos títulos diferentes. Yo personalmente suelo compaginar videojuegos lentorros con otros más moviditos para que sea más llevadero (mientras me pasaba Kairo estaba enchufadísimo al maravillosos Deus Ex: Human Revolution ;D).

    Gracias por comentar y ojalá alguno de tus conocido se anime con Kairo 😀

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