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Football Manager 2014: Normalizando el éxito

2013-11-27
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El sector del videojuego avanza sin pausa hacia nuevas cotas prometidas a nivel de experiencia jugable. Esa parece ser la línea trazada a nivel de tendencia. Oculus Rift como paradigma de la inmersión o los share buttons de las nuevas consolas como sociabilización de nuestra experiencia. Un camino que requerirá sin duda, de buenas dosis de creatividad para alimentar la sedienta tecnología. Nuevamente se abrirán debates sobre si las novedades del momento brillan, además de por su apartado técnico, por ofrecer algo original que aporte frescura a las posteriores creaciones. No obstante, la originalidad suele vincularse al concepto narrativo del videojuego, aunque no hay que olvidar que la originalidad puede mostrarse en otros aspectos del videojuego.

Pero ¿y si no queremos ser originales? Los videojuegos más próximos a la simulación intrínsecamente se alejan de la originalidad. Es decir, la simulación más pura alcanza el zenit de su obra cuando se asemeja en todos sus aspectos a la realidad que pretende simular. Por lo que, normalmente, esa realidad es conocida, palpable y en muchos casos, forma parte de nuestra cotidiana vida. De esta forma, esta clase de videojuegos canalizarán todo su potencial en busca de la simulación perfecta.

Las franquicias con edición anual presentan dos hándicaps principalmente. El primero es el poco tiempo para el desarrollo y el segundo el poder parecer más un producto con fines recaudatorios debido a su escasa diferencia con la edición anterior. Siendo objetivos, en algunos casos son víctimas de la actualidad que simulan como la serie FIFA (íd.; Electronic Arts) y en otros, de la demanda que generan como la saga Call of Duty (íd.; Infinity Ward). Centrándonos en la simulación, entenderemos que este tipo de videojuegos deben crecer desde la profundidad que ofrecen al jugador para explorar la realidad simulada. Una vía de exploración que no siempre ofrece los resultados esperados, pero cuando un concepto se mantiene de forma regular durante más de 20 años, sólo se entiende bajo la auto exigencia de querer ser el mejor en su género. Recogiendo el germen del concepto con aquel Championship Manager (íd.; Sports Interactive, 1992), éste se presenta hoy en plenitud de forma con Football Manager 2014 (íd.; Sports Interactive, 2013).

 

“Fútbol es fútbol”

Vujadin Boskov

Adentrarse en una nueva edición del universo Football Manager siempre genera las mismas dudas ¿habrá cambios sustanciales? Pero sobre todo, ¿afectarán estos cambios a lo conocido? La duda no es baladí, porque todo aquel que ya tiene una experiencia previa con el trabajo de Sports Interactive, sabe que el producto funciona y que cada edición está más cerca del estancamiento. Se entiende, por parte del usuario, que aquello que funciona no debe tocarse. Una idea que hace suya Miles Jacobson, como director del proyecto Football Manager, para que la esencia que ha situado a este juego como la referencia del género se mantenga intacta, dejando un hueco a la innovación pero sin estridencias.

Con esta particular visión sinónimo de éxito, comprobamos nuevamente como todo aquello que se le supone a Football Manager sigue intacto. Una situación natural teniendo en cuenta que la edición anterior, ya presentó el cambio más conceptual en todo el recorrido de la saga, incluyendo el modo Football Manager Classic como antesala para los neófitos. No obstante, esta nueva edición ofrece interesantes novedades que suben un poco más el listón en cuanto a la experiencia se refiere.

El renovado skin del escritorio de juego nos da la bienvenida bajo uno tonos más blancos que mejoran la visibilidad del interface, gracias también a la nueva disposición de algunos menús así como la gestión de la bandeja de entrada donde los mensajes están etiquetados por colores en función de su tipología. Fuera del contexto del propio juego, destacar su versión para Linux y su compatibilidad con Steam Workshop, una alternativa que se torna necesaria teniendo en cuenta que Football Manager está en la cima gracias a una comunidad que ha sido capaz de aportar mejoras de forma constante. Podríamos afirmar que estamos ante una franquicia creada por y para la comunidad que la envuelve.

Sin embargo, una de las aportaciones más curiosas e interesantes es el cross-save con la versión de PS Vita. La portátil de Sony tendrá su versión de Football Manager 2014, por primera vez con entorno 3D para los partidos gracias a la potencia de esta consola. Desde el modo Football Manager Classic, que para esta edición de 2014 se ha ampliado en opciones, podemos iniciar nuestra partida desde nuestro ordenador, subirla a la nube, para continuar jugando en nuestra PS Vita. No hay duda de que no serán pocos los que se acerquen a esta consola para poder continuar su carrera como manager en cualquier rincón del planeta.
Siguiendo con los modos de juego, además del citado Football Manager Classic presentado como novedad en la edición pasada y como alternativa a introducirse en el universo Football Manager, también repite el modo Retos. Para esta ocasión se ofrecen siete escenarios diferentes desde donde debemos cumplir un objetivo muy concreto. Salvar a un equipo abocado al descenso, mantener la racha de victorias de un grande o gestionar los problemas de egos en un club plagado de estrellas, son algunos ejemplos. Parece que la primera experiencia en la versión anterior ha generado buen feedback a Sports Interactive, por lo que han decido trabajar más esta forma de juego para Football Manager 2014. Además, es posible que a través de Steam Workshop los propios usuarios puedan crear nuevos escenarios para el modo Retos. Sin duda, un acierto ya que, tal y como hemos destacado, el universo Football Manager cuenta con una comunidad muy corporativa.

Como piedra filosofal e inalterable conceptualmente, el modo Football Manager ofrece la experiencia más profunda y exigente en cuanto a simulación de gestión deportiva se refiere. La base sobre la que pivota todo el proyecto del estudio británico sigue creciendo edición tras edición a base de ser cada vez más específica en su gestión. Una evolución constante hacia la ruptura de la barrera entre lo simulado y lo real.

“Tú no eres entrenador hasta que no te han echado por primera vez”

Malcolm Allison

Todo el mundo es consciente de la capacidad que tiene el fútbol para aunar masas y generar un mundo empresarial vinculado a este deporte. El fútbol actual es un deporte, pero sólo en su esencia. La realidad es que el fútbol hoy en día mueve masas y esto influye en su funcionamiento tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Y así lo recoge Football Manager. El entramado de relaciones entre todos los elementos que cohabitan el universo del juego, es la piedra angular desde donde se desarrollará la carrera del manager. Una matriz llena de detalles, a cual más preciso, que otorgan al jugador las herramientas necesarias para profundizar en todas las capas que componen el mundo fútbol. Sin embargo, es necesario señalar, que esta forma de entender la simulación de la gestión deportiva, ya existe en las propias raíces de la franquicia y como consecuencia, por cada nueva entrega, vemos como el árbol va creciendo extendiendo nuevas ramas con su follaje. Es decir, el camino recorrido se magnifica a base de mejoras que especifican más el producto final.
Las interacciones con los habitantes del planeta futbolístico se han intensificado para generar un entorno dinámico alrededor de la figura del manager. De esta forma, nuestro equipo técnico será más proactivo que nunca, poniendo al servicio del club sus conocimientos pero también mostrarán su carácter más autónomo si la situación lo requiere. Un rasgo, el psicológico, que también se ve reforzado en la junta directiva, prensa, agentes y evidentemente jugadores. Siendo en estos últimos de más trascendencia que el resto, ya que cohabitan entre el terreno de juego y en la sociedad del fútbol. No será por tanto extraño, comprobar cómo un jugador que se siente desplazado por sus compañeros de equipo, ofrezca un bajo rendimiento. O por el contrario, en una misma situación, otro jugador con un perfil psicológico más fuerte, decida exigirle al manager una solución. La pelota en tu tejado y el balón no ha empezado a rodar.

De tu figura como gestor del club hacia abajo, queda claro que debes lidiar con todos estos perfiles cada día. Esa prensa incisiva que con preguntas trampa intentará provocar una guerra con el entrenador de moda, o la cara más amable del diario local condescendiente con tu forma de ver el fútbol. Jugadores quejándose del nivel de carga en los entrenamientos, mientras tu segundo entrenador te dice que es necesario si queremos cumplir con los objetivos de la temporada. Unos objetivos que requieren que mires hacia arriba, dónde la junta directiva te dará la opción de debatir e incluso modificar, pero siempre con la finalidad de cumplirlos. Además, para esta edición contienen matices menos tangibles, como “desplegar un juego ofensivo y vistoso” o “apostar por jóvenes valores de la cantera” a modo de ejemplo. Toda una amalgama de condicionantes que obligarán al jugador a tomar decisiones desde su posición como responsable de la gestión del club, pero sin olvidar que las consecuencias derivadas se valorarán desde la junta directiva.

El engranaje de toda esta interactividad ya no se percibe como algo propio del club que gestionamos, sino que en Football Manager 2014 esta percepción se dimensiona sobre su propio eje para reproducirse en un escenario global. Retomando el tridente acción-reacción-consecuencia que ha sido bandera del trabajo de Sports Interactive, ahora añadimos coherencia. Porque se han intensificado las relaciones entre representantes, jugadores y clubs, de forma que si un representante de un jugador tiene una mala experiencia contigo, no esperes que te dé facilidades en futuros tratos. Así como la ardua tarea de renovar el contrato de ese jugador clave en tu equipo, que por un lado quiere quedarse pero su representante defiende que la oferta de renovación es insuficiente. Siguiendo con el mercado de fichajes, experimentamos nuevas opciones con esta edición. Ahora las posibilidades para acometer un fichaje se han multiplicado y prácticamente cualquier opción es viable. Desde jugadores que te pedirán compensación económica por quedarse en el banquillo (una forma muy sutil de asegurarse la titularidad), hasta los que te exigirán la posición donde deben jugar. Un nuevo abanico de posibilidades que invitará al jugador a reflexionar en más de una ocasión sobre si fichar a ese jugador consagrado o estrella sin equipo metido en años, puede significar un golpe de efecto en el rendimiento del equipo o por el contrario, puede generar un desequilibrio en la armonía del vestuario.

“Voy a dar un pronóstico: puede pasar cualquier cosa”

Ron Atkinson

Hemos destacado el alto nivel de interacción que se muestra en cada una de las acciones en Football Manager. La importancia de éstas a la hora de tomar decisiones y del cómo pueden afectar a nuestra carrera como manager. Pero no podemos obviar lo más importante, hacia donde apuntan. Sencillo, a la esencia del propio juego; el partido de fútbol. Todo el trabajo previo al gran día es determinante para cuando el balón empiece a rodar. Haber realizado un adecuado programa de entrenamiento, disponer de los jugadores con un tono físico óptimo pero sin que estén cansados. Una actitud positiva dentro del clímax de la plantilla, así como motivar al grupo desde la rueda de prensa previa. Factores que marcarán el devenir de cómo saldrán los jugadores al campo. Sin olvidar, que en el vestuario también tendremos que tomar decisiones. Desde la alineación y la formación táctica, hasta un último discurso para animar al equipo. Una charla con el segundo entrenador sobre cómo detener al mejor jugador rival o simplemente un cambio táctico a última hora para intentar sorprender. De forma constante disponemos de la posibilidad de intervenir desde nuestra posición como manager.

Nuevamente aquí, Football Manager 2014 mejora experiencias anteriores. El compositor de tácticas ofrece nuevos roles específicos para los jugadores, recogiendo la realidad actual del fútbol. Un jugador puede colocarse en una posición de ataque, pero no será lo mismo actuar como “hombre objetivo”, “ariete” o “falso nueve”, entre otros. Esto se aplica a todas las posiciones físicas del terreno de juego, por lo que se separa muy bien la táctica de la estrategia. Dos términos que acostumbran a mezclarse de forma errónea, en esta ocasión se muestran independientes en su gestión pero en total comunión. De hecho, la acertada combinación entre ambos puede determinar el éxito o el fracaso en el terreno de juego. Una nueva vía abierta para la experimentación si el jugador más ducho en este campo lo requiere. Algo que de no ser así, puede tornarse opaco y farragoso para aquel que no sea capaz de transmitir a sus jugadores a qué van a jugar y cómo van a hacerlo para conseguirlo.

Con la tranquilidad de haber hecho lo correcto durante toda la semana y con la conformidad de entender qué jugadores serán los elegidos para jugar bajo esa táctica en busca de un buen resultado, ocupamos nuestro sitio en el banquillo. Y aquí se inicia la primera prueba de fuego. Una de tantas que esperamos poder superar si no queremos que nuestra carrera como manager finalice pronto. Como en el fútbol real, contar con los mejores jugadores ayuda, pero no es absoluto. Esa grandeza del fútbol, también se vive en Football Manager. Así, se entiende la necesidad de poder gestionar sobre la marcha los ajustes que consideremos en función de lo que estemos interpretando en el terreno de juego. La sensación de realizar cambios tácticos o de estrategia y comprobar su efecto, transporta el citado acción-reacción-consecuencia-coherencia del entorno social del fútbol, al terreno de juego. Es decir, analiza, reflexiona y decide sin apenas margen de error. Luego reza para que los jugadores estén acertados. La experiencia es tan real que no es apta para cualquier perfil de jugador. El hecho de disponer un entramado táctico tan rico en opciones y combinaciones genera a su vez cierta anarquía en su composición, por lo que nuevamente, Football Manager exige al jugador ciertos conocimientos tácticos de fútbol si se desea una experiencia satisfactoria.

“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”

Albert Camus

Cuando el máximo rival es uno mismo, superarse a cada paso requiere de mayor esfuerzo. La habitual es, una vez alcanzado el trono, bajar el nivel de autoexigencia, relajarse y posiblemente caer de forma estrepitosa. Una situación que no aparece de momento en el libro de ruta de Sports Interactive, ofreciendo en cada edición aquello que la comunidad requiere de forma viable. Football Manager 2014 no es más que una nueva muesca en el casillero de victorias de este estudio que vive por y para la simulación de gestión deportiva de fútbol. Con esta casuística será difícil que algún otro estudio quiera apostar por este género, ya que aguantarle la mirada a un concepto con más de 20 años y mejorando edición tras edición, parece un suicidio. Por otra parte, todavía hay retos en el horizonte para superar, como el motor 3D o las licencias de algunas ligas; aunque esto último lo resuelve muy bien la comunidad activa de usuarios.

Retomando la dificultad que encuentran las series vinculadas a la simulación con edición anual, con Football Manager 2014 debemos congratularnos porque el cambio es sutil pero efectivo. Las diferencias con la edición anterior no parecen muy llamativas, pero son pequeños ajustes, a veces imperceptibles que mejoran la experiencia global. Es la sensación de disponer de más herramientas para una inmersión más absoluta en busca de la simulación total. Sin embargo tanta profundidad dejará al jugador menos experimentado en la cuneta. La contundencia con la que Football Manager trata al jugador se mantiene intacta, por lo que en esta edición se amplifica a medida que profundizas en la gestión, y aunque la opción del modo Football Manager Classic puede ser una cata azucarada, nada más presuntuoso que creer que sabemos de fútbol y caer de cuatro patas en el mundo Football Manager. Ese mundo persistente, donde quieres crecer como manager, espera agazapado para devorarte en cuanto no estés a la altura de las circunstancias. No lo olvides si quieres optar al éxito. Porque, sin que apenas te des cuenta, puedes verte sin equipo mientras pasan los días y tu reputación disminuye con ello. Como una vela que se consume poco a poco. Como la vida misma.

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